jueves, 6 de diciembre de 2012

Amnistía fiscal y valores


El observador perezoso nos envía una reflexión sobre la reciente amnistía fiscal, con el deseo de que la demos a conocer. Por su rabiosa actualidad y por las relaciones con los valores que plantea; así como por su perenne interrogación sobre las causas de la perplejidad, con mucho gusto, la ponemos a continuación.

El caso es que se ha puesto de actualidad, coincidiendo con el fin de plazo, la llamada por algunos “amnistía fiscal”, y por otros “regularización fiscal”. Como puede verse ya empezamos perplejos.

El caso es que este es un ejemplo perfecto para advertir una causa de perplejidad, ya que se puede apreciar claramente:
- que lo que es legal, puede ser injusto
- que lo que es injusto, puede ser conveniente en la práctica.

Paso a demostrar lo anterior y descubrir su fundamento. La citada “amnistía” es legal ya que esta amparada por una ley (nada más que decir). Por otra parte es injusta ya que trata a los iguales de forma diferente, ya que los que han pagado sus impuestos, obviamente han pagado mucho más del 10%. Y, sin embargo, es conveniente en la práctica, ya que todos salen ganado:
- El que se regulariza, por el hecho de hacerlo de forma voluntaria y por quedar dentro de la legalidad.
- El Estado, porque recuda una cantidad de dinero.
- El resto de la sociedad, porque no tiene que aportar la citada cantidad.

¿Cual es, pues, la perplejidad?. Eso depende, (y aquí está el meollo de la cuestión), en que no existe una prelación de valores. Los valores están en dimensiones diferentes, por lo que no se puede decir que uno es superior a otro. Este relativismo quizá sorprenda, pero es real.

Para el que considere como valor la legalidad, la medida será buena; (no hay que olvidar que Sócrates así lo pensaba y eso le costo la vida). Para el que considere la justicia, como valor superior, se opondrá a esta medida, sin duda. Para el que considere la conveniencia practica, la medida es adecuada, ya que todos salen beneficiados:
- El que regulariza, porque deja de estar al margen de la ley.
- El Estado, porque recauda un dinero que necesita.
- El resto de la Sociedad, porque ese dinero recaudado va a significar unos menores impuestos.

Por lo tanto para evitar la perplejidad, hay que considerar la relatividad de los valores. Hay una “derecha auténtica”, que postula que hay falta de valores, pero en realidad quiere decir que hay “exceso de antivalores”. Lo importante es quedarse con la idea de que no existe una prelación de valores.

El buzo constata, por la prensa, radio y TV e Internet, el sentimiento generalizado del personal es de bastante indignación y de sed de justicia no exenta de ironía, por cierto. Baste, como ejemplo, una de las múltiples viñetas aparecidas.


(En http://mibassessors.blogspot.com.es)

Porque este país es muy de indignarse y de clamar justicia. La cual, por cierto, funcionando como sabemos que funciona y que - siendo de balde - es cara, ni les cuento cómo va a funcionar  y al pico nos va a salir, a partir de ahora, gracias a la ocurrencia de cobrarla con que nos ha obsequiado este gobierno. 

Sugiero - y no creo que sea una contradictio in terminis - encargar a Gallardón la redacción de una nueva versión moderna y siglo XXI de Macabeos I, en que se exprese la indignación y en que la sed de justicia de este pueblo, (que parece siempre en espera de un nuevo mesías prometido), se vea saciada por las nuevas tasas judiciales. 
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