viernes, 18 de octubre de 2013

Me gusta el turismo

Mira tú por dónde, el turismo y los aeropuertos nos ha conducido directamente al mundo de la música dabadá. Porque la banda sonora de El turismo es un gran invento es una de las cumbres de la música dabadá.


El alcalde y secretario de Valdemorillo del Moncayo
en viaje de trabajo, descubriendo el invento del turismo

Fue compuesta por el gran compositor Antón García Abril, prolífico autor de bandas sonoras y sintonías de series de televisión y películas españolas de los años sesenta y setenta. Aparte de sus méritos indudables y reconocidos como compositor clásico o sinfónico, García Abril es, hoy día, un auténtico mito de la música dabadá o incidental que imperó durante esa época en el cine europeo y español, y que aún hoy tiene una gran cantidad de seguidores.

La canción principal de la banda sonora, Me gusta hacer turismo, tiene una melodía fácil y pegadiza, pero muy original, y el autor o autores de la letra – que desconozco quienes son - clavaron el jocoso espíritu de la película, relativo al deslumbramiento del turismo de playas, sol y rubias que se nos vino encima.

Me gusta hacer turismo
es algo estimulante
es una emocionante
manera de viajar.

Olvide sus problemas
no piense en los negocios
y déjele a su socio
el debe y el haber.

Relájese en la arena
consígase un flirteo
y sienta el cosquilleo
del sol sobre su piel.

Y luego por la noche
con un whisky delante
descanse en el sedante
sillón de un buen hotel.

La primera estrofa puesta en prosa, y pronunciada con un cierto engolamiento, bien podría servir como recambio de las actuales soflamas y cantos al magnífico invento del turismo que están promoviendo nuestros políticos. En la segunda, se describe una cualidad característica de la organización hispana del trabajo - o barullo cortijero - en que es corolario principal escaquearse y endilgarle al socio el trabajo.


Actuación de las Bubby Girls

En las dos últimas estrofas está el sueño de unas vacaciones inolvidables hispanas en los mediterráneos de los sesenta-setenta. A saber: flirteo con suecas, sol y luego relax con whisky y sillones sedantes en un buen hotel. Claro, que los más marchosos, como el alcalde de Valdemorillo del Moncayo y su secretario, José Luis López Vázquez, podían acabar el día viendo el espectáculo de las Bubby Girls en el hotel Don Pepe.

Un planazo, se mire por donde se mire.

No hay comentarios:

Publicar un comentario