miércoles, 27 de abril de 2016

Someday Never Comes. Credence Clearwater Revival.

El mayor defecto de las bandas de rock de final de los sesenta y principio de los setenta e que todas, (las grandes), duraron poco. Credence Clearwater Revival - o “la credence” o CCR como solíamos decir - acabó su vida en octubre de 1972, sólo cuatro años después de su creación, habiendo dejado tras de sí un importante número de éxitos y ventas millonarias.



CCR en 1968 (de Wikipedia)

Se despidieron con el irregular álbum Mardi Gras y nos vamos a detener en una de sus canciones que es seguro - ya lo verán – una de las canciones de nuestra vida, de la vida de todos y cada uno de nosotros.

Me refiero a Someday Never Comes o, en español, Algunos días nunca llegan. Parece que John Fogerty la compuso recordando las palabras que le había dicho su padre de pequeño al tratar de explicarle el divorcio con su madre.

-  Algún día, de mayor, comprenderás lo que ha pasado.

En ese momento, el mismo se estaba divorciando y tantos años después, ese era el día en el que aún no había comprendido nada. Y es que: “Algunos días nunca llegan”.



Así que piensen en sus propios deseos de cambio y fortuna; en las absurdidades de nuestra cotidianeidad - ¿llegará el día en que entienda la factura de la luz? - o en una de esas frases admirativas como, por ejemplo: "¡algún día no habrá guerra!".  Mejor, " ………...........… “ (rellenar los puntos). En fin.

La canción es sencilla, dolorida y diáfana sin el habitual muro del sonido “credence” de los discos iniciales. No acaba de ser muy eléctrica pero no es acústica. No abandona su aire conmovedor y no tiene coros. Es sólo el narrador.

"Algunos días nunca llegan". Así, a ratos, suele ser nuestra vida. Justo lo contrario son los días de la marmota que son, también, una pesadilla.


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