sábado, 22 de diciembre de 2018

Ahí está la Navidad

Me gustaría felicitar la Navidad este año con Ahí está la Navidad, un villancico nuevo. Ha sido el ganador del concurso de villancicos de cadena 100. Compuesto  para el concurso por Daniel García, profesor de música de primaria, del Colegio San Luis de los Franceses, lo han cantado 48 alumnos de  4º, 5º y 6º de primaria del colegio. 


Según se indica en la página web del colegio, "el villancico pretende ayudar a que la gente que lo escuche esté feliz en esta época del año tan señalada, la Navidad."

Espero que os guste. 

Y os deseo una feliz Navidad y lo mejor para el nuevo año 2019.

jueves, 20 de diciembre de 2018

My Sweet Lord. George Harrison.

Para M.

Las grandes religiones comparten la costumbre de repetir el nombre de Dios. Ó, para ser más exactos, en todas las grandes religiones hay profundas costumbres y formas de repetir las oraciones a Dios. Rezos de repeticiones.


Rezos con rosarios completos o reducidos - de una estación - en el catolicismo. El rosario o mala de 64 o 100 cuentas de los hindúes. O los budistas con 108 cuentas en el 'sumerumala' o uno reducido con 27 cuentas. O los 99 nombres para llamar a Alá de los musulmanes.


Repetir las oraciones, repetir el nombre de Dios. Para conseguir encontrar a Dios;  pausada o desesperadamente. Buscando respuestas o suplicando y pidiendo. Para creer, para agradecer.





George Harrison, tras su viaje a la India en 1968, mantuvo hasta el final de su vida una actitud y unas creencias religiosas firmes. La letra de My Sweet Lord refleja el deseo a menudo declarado de Harrison de tener una relación directa con Dios, y fue redactada con una sencillez que lo hizo identificable a todos los creyentes, independientemente de su religión.

Es una canción repetitiva. A las salmodias iniciales con "My Sweet Lord", siguen dos estrofas que expresan el deseo de ver, de estar, de conocer y de ir con Dios.


I really want to see you

Really want to be with you
Really want to see you, Lord
But it takes so long, my Lord
My sweet Lord

Mm, my Lord

Mm, my Lord

I really want to know you

I really want to go with you
Really want to show you, Lord
That it won't take long, my Lord

En wikipedia se indica (sic) "Después (...) en respuesta a la repetición del título de la canción, Harrison diseñó una línea de coro cantando la alabanza «Hallelujaha», común en las religiones judía y cristiana.Más adelante en la canción, después de una pausa instrumental, el coro vuelve, aunque cantando gran parte del Mantra Hare Krishna:


Hare Krishna, Hare Krishna 

Krishna Krishna, Hare Hare 
Hare Rama, Hare Rama 
Rama Rama, Hare Hare."

Por todo ello - y, también, porque la canción es bellísima - para este buzo My Sweet Lord ha sido siempre una oración, o una repetición de oraciones. O una forma de repetir el nombre de Dios.


Y así lo ha sido especialmente en estos últimos días en los que la he repetido mentalmente y escuchado muchas veces; y en que muchas e importantes razones me han hecho ver que debemos seguir en oración, repitiendo el nombre de Dios para pedir, para agradecer y para creer. Para encontrar a Dios.






lunes, 10 de diciembre de 2018

Expreso. José María Morón.


José María Morón pertenece a esa pléyade de escritores, muchos de ellos desconocidos hoy, que conmocionó la lírica española en las fechas anteriores a la guerra civil. Con su libro Minero de estrellas, obtuvo en 1933 el segundo premio del Concurso Nacional de Literatura y el Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1934. 




Su obra presenta una mezcla de elementos tradicionales y de las nuevas estéticas anti-sentimentales de la época; junto con un compromiso social y político que le hizo representante de la entonces naciente poesía proletaria. En Expreso muestra un conjunto de brillantes imágenes y metáforas aplicadas al ferrocarril que, en ese momento, se encontraba en plena expansión en España.


Expreso

En largo acordeón, de sombra, ardiendo,
tromba de escaparates seguidores,
a cien rayos la hora persiguiendo
fugas de pueblos, árboles y alcores.

Por la epilepsia forestal, mugiendo,
a los férreos rebaños invasores,
corneando el confín y en dos partiendo
la burla de los vientos lidiadores.

Puentes de turbia lengua y revoladas
cales, huyendo, tras las estaciones
telegráficamente trasplantadas.

En una expectación de lejanías...,
cuando pulsa, entre raudas ovaciones,
su pase de la muerte el guardavías.

En la revista Isla nº 9, 1936.

José María Morón. (Puebla de Guzmán, Huelva, 1897 – Madrid, 1966)