Mostrando entradas con la etiqueta Nueva sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nueva sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de abril de 2019

Tetsuya Ishida en Madrid

En la versión papel de la Guía del Ocio de la semana pasada, al hojear las páginas dedicadas al arte y a las exposiciones, me topé con la fotografía de un cuadro sumamente perturbador; con unas figuras orientales, una madre y unos niños, parecían,que estaban mirando como se metían e introducían en una caja, trozos: una cabeza, manos... de un hombre, todo ello estático, grave...;y, la verdad, es que me resultó inquietante, me impactó.


Retirado. (1998). Tetsuya Ishida

Ya, puestos a leer, vi que se trataba de una exposición, organizada por el Museo Nacional Reina Sofía, de un pintor japonés llamado Tetsuya Ishida que se estaba exhibiendo desde el día 11 en el Palacio de Velazquez del Retiro. Me dije, inmediatamente, que esa exposición había que verla; y el sábado, aprovechando lo largo del horario (cierre a las 10 de la noche), allí que nos fuimos y llegamos ya casi a las 9 de la noche.

Bueno, la verdad, es que las paredes blancas y sin adornos del Palacio de Velázquez con los cuadros - situados bastante lejanos entre sí - de este  artista japonés daban como resultado un panorama inquietante.


Toyota Ipsum. 1996. Tetsuya Ishida.

Hombres robotizados... unas situaciones tremendas: alienación del hombre por el trabajo, la soledad, la automatización, el hiperconsumo.... Y, bueno, la verdad es que ahora que estamos acostumbrados tanto a que alguien califique de "brutal" cualquier cosa, pues , realmente, si que el calificativo de "brutal" parece apropiado para esta esposición que, al parecer, es la primera muestra retrospectiva del artista Tetsuya Ishida fuera de Japón; recogiendo una significativa selección de sus trabajos, (creo que unas setenta obras),desde 1996, año de su licenciatura en Bellas Artes hasta 2004, poco antes de su repentina muerte.

La exposición va a estar todo el verano, hasta el 8 de septiembre. Yo creo que es de obligada visita. Creo que es, también, de obligada lectura, aunque posiblemente habría que hacer algunas matizaciones, el papelito que reparten en la exposición acerca de la vida y la obra del artista. (Lástima que no hayan editado catálogo de las obras expuestas y los folletos  parezcan copias a ciclostil).


Persona que ya no puede volar. 1996. Tetsuya Ishida.

Y nada mas. Está en un sitio extraordinario; al lado del estanque del Retiro. Es gratis y tiene un horario corrido de 10 de la mañana a 10 de la noche todos los días.

No hay que perdérsela porque presenta, a nivel pesadilla, a nivel Kafka y japonés, lo que estamos viviendo con esta tremenda evolución del mundo actual a nivel trabajo, consumo, relaciones humanas.., etc. Así que repito: ¡No hay que perdérsela!

Reseñas de la Exposición: 

Agencia EFE: La soledad del ser humano de Tetsuya Ishida se mimetiza en el Reina Sofía
El País: El Japón alienado de Tetsuya Ishida se muestra en el Palacio de Velázquez
El Mundo: La incómoda lucidez de Tetsuya Ishida, en el Museo Reina Sofía








martes, 9 de octubre de 2018

Lo mejor de la vida


Frases lapidarias
  
Lo mejor de la vida sucede en camas, mesas y barras.

Titular en la revista ICON, octubre 2018.

El titular anterior nos conduce a una de las preguntas clave en nuestras vidas. ¿Qué es lo mejor de nuestras vidas? En un mundo anterior de sólo hace dos o tres años, que ahora parece muy lejano, la frase anterior, de la que me manifiesto sumamente partidario, la rumiaríamos, la comentaríamos con amigos – posiblemente al calor de una barra de bar – y seguiría la vida. Recordaríamos la frase de vez en cuando y según el momento la consideraríamos más o menos sabia.

En la cotidianidad presente con tanta red social y tanto big data si la frase hace fortuna; todo se embarullaría y complificaría (siempre para nuestro bien, por supuesto). En primer lugar, en internet nos invitaría a optar por un “me gusta” o un “no me gusta”. Después en una emisora, página de internet o un periódico nos propondría que las comentáramos y que añadiéramos otras cosas mejores de la vida que faltan en esa trilogía. Más tarde, nos encontraríamos con las listas de las diez mejores cosas que podríamos hacer en una cama o las 10 mejores barras de la región.

Y así, hasta que desapareciera este redondo pensamiento sobre lo mejor de la vida,  engullido por la aparición del siguiente entretenimiento en el permanente carrusel de novedades en que se ha convertido nuestra existencia.

Este barullo mundo actual no deja que guardemos, simplemente, las cosas en nuestro corazón.


jueves, 6 de octubre de 2016

Día de la banderita 2016

A pesar de no ser 9 de mayo, hoy parece que ha sido también "el día de la banderita", el Día de la Cruz Roja. Hasta en el telediario de la noche hemos visto a la reina Leticia en una mesa petitoria. Una mesa petitoria new style en la que su alteza abandonaba la mesa y pedía a los presentes: "Aflojad" decía y hasta le pedía dinerito moviendo la hucha a los cámaras. E incluso, posó con moteros. 

En unas escenas de naturalismo popular desenvuelto que tanto gusta a las redes sociales y que no está reñido con un peinado impecable de peluquería reciente y un maquillaje como para ir de boda a continuación.



Y nos sacude un O tempora, o mores sobre las nuevas maneras que nos está trayendo este principio de siglo. Mismamente, en la esquina de la calle de Alcalá con Cedaceros, donde muchos años en este día se ponía una mesa petitoria con baldaquín sobre tarima tapizada de rojo donde se aposentaba la Infanta Elena con un grupos de caritativas señoras; había hoy una mesa informal,casi con una pancarta en que un grupo de entusiastas con brazalete de la Cruz Roja pedían, haciendo aspavientos con las huchas, a los transeúntes, y uno no sabía si iban a asaltar a uno en plan hágase socio de la ONG o a pedir firmas para el ultimo manifiesto contra la última Ley de Educación.



Eso sí, como dice la letra de la inolvidable canción de Las chicas de la Cruz Roja, el día espléndido - aunque ya de otoño - nos traía:

Primavera en la solapa,
primavera en el jardín,
y primavera en el cielo
del corazón de Madrid, 

Y las chicas de la Cruz Roja en la esquina con Cedaceros, no eran chicas, era una sóla y era una bellísima chica de color, representación emblemática de esta sociedad de nuevos españoles de este inicio del siglo XXI.

Las chicas de la Cruza Roja,
que en Madrid han florecido
y van cantando canciones
reparten sonrisas y encuentran amores.