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sábado, 20 de junio de 2020

Crazy. Patsy Cline.

Crazy fue compuesta, circa 1960, por esa leyenda viva del country que es Willy Nelson. En esa época no había alcanzado aún el éxito como cantante y se dedicó a componer para otros cantantes como Claude Gray (Family Bible); Faron Young, (Hello Walls); Ray Price, (Night Life) y Patsy Cline, (Crazy), esta última editada en 1961.


Impulsado Willie Nelson por los éxitos alcanzados por los temas y cantantes anteriores, firmó un contrato con Liberty Records grabando su albun de debut: Willie Nelson... and then I wrote; que con el éxitos de sus temas, (en especial Touch Me y también Crazy), encauzó su carrera, acabando con el tiempo convirtiéndose en una figura prominente del country durante décadas.

Un año antes, en 1961, Crazy fue grabada por Patsy Cline, arropada por lo mas florido de los músicos de country de Nashville y con el acompañamiento vocal de The Jordanaires. El tema tuvo un gran éxito comercia,l (nº 2 en U.S. Billboard Hot Country Singles). En ese momento fue cuando comenzó a forjarse la unión indisoluble de canción e intérprete; de Crazy y Patsy Cline.  Musicalmente, Crazy es una balada jazz pop con armonías de country, con una compleja melodía de difícil interpretación.


Patsy Cline (de Wikipedia)

Posiblemente, la potencia y sensibilidad de la versión realizada por la gran y personalísima cantante country que fue Patsy Cline, ha hecho que se hayan identificado intérprete y canción; lo que, creo, ha impedido que Crazy, con su gran calidad melódica y su fuerza, se haya convertido en un standard  de mayor difusión y alcance del que tiene; que es mucho.

Es, definitiva, una dolorida pero serena canción de amor loco, en que se cuenta como no es posible  separarse del amado infiel - por muy perro que sea - cuando el amor es locura.

Y así es como no prende Crazy en nuestro imaginario y como nos llega con la hierática figura de Patsy Cline en blanco y negro, sin podérnosla quitar de la cabeza en un tiempo. Es la fiebre "crazy" que nos llega a veces de tal manera que parece que no vayamos a poder desprendernos de ella. Mas tarde, se acaba yendo, como todo, con los días.

Pero siempre vuelven. Crazy y Patsy Cline.







jueves, 7 de septiembre de 2017

Graceland. Paul Simon.

No se como, este 2107, ha vuelto un viejo amigo: Paul Simon. Ha vuelto con el album de 1986, Graceland,  y sobre todo con el tema que le da título, que es un milagro. Fruto de varias casualidades encadenadas.

Una cinta de cassette con música sudafricana  Gumbots accordion jive hits, cae en manos de Paul Simon que se interesa por la música sudafricana como, por ejemplo, los Boyoyo Boys. 



A Simon le recordó vagamente los primeros pasos del rock and roll de los cincuenta. Lo que le lleva a la aventura de ir a Sudáfrica a grabar canciones con artistas locales de color que dio lugar al album de Graceland, lleno de temas de fusión.

En una de las sesiones con el acordeonista Forere Motloheloa, que tocaba en una de las canciones del album, The Boy in the Bubble, se produjo un sonido de la batería que suena muy como en las canciones de viaje del country y las primeras grabaciones de Sun Records, cuna del más genuino rock and roll inicial, con un ritmo muy rápido. 



La sección rítmica del guitarrista Ray Phiri, el contrabajo Baghiti Khumalo y el batería Isaac Mtshali acaban haciendo sonar una cierta forma de country rápido, produciéndose un ejemplo de "cómo funciona una colaboración, incluso cuando no es consciente de que está ocurriendo", en palabras de Paul Simon. Que puso letra a la música; y ahí nació Graceland.

Canción que va a la búsqueda del country y del rock después de pasar por Sudáfrica, enriqueciéndose con el genio de unos maravillosos músicos. Con la pirueta de la letra de una canción de viaje de Mississipi a Memphis, hasta el lugar del nacimiento del rock and roll de Elvis Presley.

The Mississippi Delta was shining
Like a National guitar
I am following the river
Down the highway
Through the cradle of the civil war
I'm going to Graceland
Graceland
In Memphis Tennessee
I'm going to Graceland 

Elvis, que allí grabó en 1955, la extraordinaria  Mystery Train, a la que Graceland tanto recuerda.

martes, 25 de febrero de 2014

Etta James en febrero.

En muchos sentidos, Etta James se parece a Ray Charles en su infalible habilidad para hacer frente a, (y, a veces combinar), todos los géneros de la música popular americana: rock and roll, blues, country, gospel, jazz y pop puro; soul y rhythm and blues, manteniendo al mismo tiempo una identidad y un sonido propio; y ello a lo largo de una carrera de cinco décadas impresionante por su consistencia.

Traslado este comentario tomado, literalmente, de una reseña discográfica de allmusic.com. Describe, creo que perfectamente, las características de esta intérprete a la que la revista Rolling Stone le adjudicó el número 22 de la lista de los cien mejores cantantes de todos los tiempos.


Un buen ejemplo de esa capacidad protéica y ese dominio de los géneros más variados es su interpretación, en 1997, de la canción If I Had Any Pride Left at All, (del album Love's Been Rough on Me), que en la voz de John Berry triunfó, dos años antes, en las listas de música country. Su versión de esta canción de amor desgarrada y triste, es profunda, sabia y a la vez serena, con su voz de contralto ligeramente más grave que en los inicios de su carrera, llevando suavemente el country originario a un standard universal con mucho soul.

Estamos ante una Etta James que ha dejado atrás sus infiernos particulares de alcoholismo y drogadicción de la década de los ochenta y que está construyendo su segunda etapa profesional, tan interesante o más  que su innovadores y deslumbrantes inicios, con canciones como At Last, Tell mama, I’d Rather Be Blind o  I Just Want To Make Love To You.



Es una etapa de reconciliación, con reinvención de grandes temas del soul,  como  It's a Man's Man's Man's World o  I've Been Lovin' You Too Long; o de standards, como Night and Day,  Come Rain or Come Shine o  Cry Me a River; y también con nuevas canciones, como The Blues is My Business, que es un auténtico pelotazo (pepino) de rhythm and blues.

Para el buzo, If I Had Any Pride Left at All ha sido la canción de este frío y lluvioso mes de febrero de 2014 y el inicio de una renovada admiración por Etta James, que espero lleguen a compartir.

jueves, 13 de febrero de 2014

Fire and Rain

Llevamos una temporada larga de lluvias y, además, frío intenso. Los cortos días de invierno se suceden monótonamente, casi sin luz y sin ver el sol. Hay que reconocer que la lluvia en invierno es triste. En días como éstos nos vienen a la memoria canciones tristes de lluvia que, por otra parte, tanto nos atraen. 


Es el caso de Fire and Rain, la canción que compuso y grabó James Taylor en 1970. Es una canción – salvo el estribillo - enrevesada y crítica en su letra, sujeta a muchas interpretaciones que el propio JT ha ido variando. Según estas interpretaciones, en la canción se hablaría de suicidios próximos al autor, de crisis nerviosas y su tratamiento, (el fuego representaría los electro-shocks y la lluvia, las duchas frías posteriores) y de los estragos de las drogas…O sea que la alegría de la huerta es poco. Afortunadamente la canción se sostiene con la calidad de su melodía y el estribillo la lleva arriba en música y letra.

He visto el fuego y he visto la lluvia
He visto días soleados que pensé que jamás terminarían
He pasado momentos solitarios, cuando no podía encontrar a un amigo
Pero yo siempre pensé que te volvería a ver

Sin embargo al buzo esta canción le llega a través del grupo de jazz-rock, Blood Sweat and Tears que, en su tercer álbum también de 1970, hacía una gran versión de Fire and Rain. Versión que ganaba con una instrumentación alejada del estilo country original y con la voz a la voz peculiar, potente y rasposa a la vez, de David Clayton-Thomas cantante del grupo. 


Ese disco fue uno de los primeros que compré y por ello, con cuatro discos que tenía uno, lo escuchaba una y otra vez. Cienes de veces. Curiosamente, la recuerdo como una canción de verano; de Cullera en concreto.

Sin embargo es, claramente, una canción de invierno. Por eso la traemos aquí este 13 de febrero.

martes, 19 de noviembre de 2013

Let it rain. Diana Krall

Con dos semanas de retraso sobre el refrán y casi dos semanas antes de San Andrés, (1), ha llegado la nieve a las montañas de Castilla y a toda España lluvia. Como en Madrid el pasado domingo, en que llovió mansamente, con cierta pereza pero sin parar todo el día, viniendo a templar algo las frías temperaturas de los dos días anteriores.

¡Deja que llueva!, ¡deja que llueva!, sentía el buzo que susurraba el día, como Let it Rain, la vieja canción rescatada por Diana Krall en su último disco, Glad Rag Roll, editado a finales del año pasado.


En él, Diana Krall se aleja de lo que ha sido su pauta habitual de rehacer, interpretar y poner su inconfundible estilo en los stándares más conocidos de la música popular americana, para adentrarse en un mundo personal e intransferible: vérselas con los viejos discos y partituras del desván familiar, temas y artistas que escucharon sus padres y sus abuelos y, también, ella misma de pequeña. Viejas canciones de los años veinte y treinta: blues blanco, country, música de variedades… que Diana Krall recupera y nos ofrece, en su peculiar estilo de jazz, en el siglo XXI.(2).

Hay que reconocer que hace falta valor para atreverse en 2012 con una canción como Let it Rain, compuesta por unos desconocidos Dyson y Kendis, que interpretó Gene Austin, (compositor y cantante de grandísimo éxito en los años veinte y treinta y calificado por muchos como el primer crooner de la historia), en un estilo propio de música de variedades  y con una letra, en principio, bastante cursi.

Pues Diana Krall lo hace y se produce el milagro. La canción se convierte en una especie de country-jazz lento y contenido, muy piano y sin estridencias, dejando que surja de forma natural la magia de la música y que los versos pasen a volver a tener justo el significado exacto y desnudo que tienen las palabras, quedando ahuyentados los prejuicios y la cursilería con que se entiende la canción, en su versión vaudeville, que es como sonaba en la voz de Gene Austin.

Así comienza la canción y suenan los versos:

The angels are crying, they are shedding their tears,
that's why the rain falls from the sky.

Se hace el milagro, la música de Let it Rain comienza a fluir con piano, guitarras y la voz, la sabia voz de Diana Krall. Y el estribillo

Let it rain, let it rain, let it rain,

se va a quedar con nosotros para identificar a una nueva y mítica canción de lluvia para el futuro. Desde el pasado - hace más de ochenta años hasta hoy - para el futuro.

(1) El refrán "Por Los Santos, la nieve en los altos y por San Andrés, en los pies", hace alusión a las primeras nieves del año.
(2) Ver por ejemplo el artículo sobre Glad Rag Doll en Allaboutjazz.com.


lunes, 22 de abril de 2013

Oh lonesome me!

Por diversas razones, el buzo se ha apartado de su perplejidad durante varias semanas. No han sido puros motivos de descanso, despiste, hartazgo  o extravío. Debe haber sido una mezcla de todos ellos. Como si jugando a la oca, hubiera ido varias veces del 30 al laberinto y del laberinto al 30, quedándose entre medias varias veces sin tirar. Aprovecho un “de puente a puente y una más, que me lleva la corriente” para volver a la perplejidad.

Para volver a empezar, poco a poco, lo mejor será iniciar esta vuelta con una perla. Una perla sin dobleces: una gran canción. Don Gibson fue un gran guitarrista y un gran compositor y cantante de música country que inició su carrera a finales de los años cincuenta, con un estilo, en cierta manera, precursor del incipiente rock que nacía, también, por entonces. 


Le debemos muchas canciones, (ver nota). Pero el buzo solo quiere que se fijen en  Oh, lonesome me!, que podríamos poner en español como ¡Ay , solitario de mí!  La canción es de 1958 y fue el primer gran éxito de Don Gibson. Su letra dice:

Debe haber alguna forma
de poder desprenderme de esta tristeza solitaria;
olvidar mi pasado y encontrar alguien nuevo.
Lo he pensado todo, de la A a la Z..
¡Ay, solitario de mi!

La podéis escuchar en muchas voces: el propio Gibson, Johnny Cash, Ray Charles y Ronnie Milsap, Neil Young, los Everly Brothers, June Carter, Nancy Sinatra...


Nightawk. Edward Hooper

Es en todo caso, una gran canción, por la que no pasa el tiempo. Tan actual como la pintura de Edward Hooper. Definitivamente, muy  moderna.

Nota
Sólo mencionar, por ejemplo, I can’t stop loving you, que tantas versiones ha tenido: Ray Charles, Elvis Presley o Katty Wells; o Sweet Dreams que tan bien cantó Patsy Cline.
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