sábado, 22 de agosto de 2020

Dos sonetos y un jamón

De España se ha dicho siempre que era la tierra de María Santísima. También se la podría nombrar como la tierra del jamón, que es el rey de la gastronomía española. Nada produce mayor excitación en un hogar patrio que aparezca un jamón. Mejor regalado que comprado y siempre recibido con, más que ilusión, adoración. Entero, con su pata, sus mazas y pezuñas... y al jamonero.


Lo que sigue es una historia de amistad y agradecimiento entre poetas, y de un jamón con que obsequió el poeta cubano Nicolás Guillén al español Rafael Alberti. Resumiendo, (que para los detalles  les enlazare convenientemente al final de este post), Nicolás Guillén andaba en la segunda mitad de la década de 1950 por Europa y no le dejaban entrar - por marxista y revolucionario - en la Cuba precastrista.

A la sazón, Rafael Alberti residía en esa época en Buenos Aires y, gracias a sus gestiones, facilitó que a Guillén lo admitieran en Argentina poco después del comienzo de la presidencia de Frondisi, (octubre de 1958); e incluso le busco trabajillos y colaboraciones. 



Nicloás Gullen en 1942 (Wikipedia)

La reacción del poeta cubano fue regalar un jamón,que se adivina de gran calibre, a Alberti con soneto dedicatorio incluido; montándose para el evento la fiesta, cuchipanda correspondiente y soneto de Alberti en respuesta. Ahí van ambos sonetos.

Al poeta español Rafael Alberti, entregándole un jamón (Soneto)

Este chancho en jamón, casi ternera,
anca descomunal, a verte vino
y a darte su romántico tocino
gloria de frigorífico y salmuera.

Quiera Dios, quiera Dios, quiera Dios, quiera
Dios, Rafael, que no nos falte el vino,
pues para lubricar el intestino,
cuando hay jamón, el vino es de primera.

Mas si el vino faltara y el porcino
manjar comerlo en seco urgente fuera,
adelante, comámoslo sin vino,

que en una situación tan lastimera,
como dijo un filósofo indochino,
aun sin vino, el jamón es de primera.

Nicolás Guillén Batista (Camagüey, 1902 – La Habana, 1989)

.... l
a contestación de Alberti...

Al poeta cubano Nicolás Guillen, agradeciéndole un jamón (Soneto)

Hay vino, Nicolás, y por si fuera
poco para esta nalga de porcino,
con un champán que del cielo vino
hay los huevos que el chancho no tuviera.

Y con los huevos, lo que más quisiera  
tan buen jamón de tan carnal cochino:
las papas fritas, un manjar divino
que a los huevos les viene de primera.

Hay mucho más, el diente agudo y fino
que hincarlo ansiosamente en él espera
con huevo y papa, con champaña y vino.

Mas si tal cosa al fin no sucediera,
no tendría, cual dijo un vate chino,
la más mínima gracia puñetera.

Rafael Alberti Merello (El Puerto de Santa María - Cádiz, 1902 - ibídem, 1999)



Rafael Alberti en 1968 (Wikipedia) 

Esta historia la contó Nicolás Guillén en la crónica Dos sonetos y un jamón, publicada en La Gaceta de Cuba el 6 de enero de 1963. Fue reproducida, dos meses después del fallecimiento de Rafael Albertien el número 41 de 1999 de la revista Espejo de Paciencia.

Pueden accader a ella en el siguiente enlace.

viernes, 7 de agosto de 2020

¿A qué estamos: a rolex o a setas?

Trato en estos días de descansar y de abstraerme (alienarme) de la fea realidad en la que estamos envueltos y revueltos. La evolución de la pandemia y sus multiples rebrotes por doquier; la economía: con la caida del PIB más elevada de todos los países europeos; la galopante desaparición de la solidaridad en todos lo ámbitos: internacional, interrregional y local y el fantástico desgobierno que tenemos, que sólo está para la más vacuo y pomposo autobombo y para hacer declaraciones interesadas que parecen no tener más fin que acabar con este país que conocemos y que ahora se centra en cargarse la monarquía y  el régimen democrático que surgió de la transición.

Así, hoy mismo nos encontramos con que parte del gobierno y la oposición rivalizan en descalificaciones sobre la salida de España de Juan Carlos I. Desde el vicepresidente Iglesias a Ada Colau, pasando por la inaudita ministra de trabajo. Parecen no tener ocupaciones profesionales de sus vicepresidencia, alcaldía y ministerio respectivamente y constituirse en tertulianos agitadores. (Ver el articulo Podemos hace caso omiso a Sánchez y mantiene el pulso por la Monarquía en ABC).

En dicho artículo se indican las declaraciones que la ministra de trabajo Yolanda Díaz realizó en Canarias:

«Hoy la sociedad española, en el siglo XXI, quiere ejemplaridad, quiere comportamientos limpios, quiere instituciones que estén en niveles hiperexigentes y me parece que este debe ser también el comportamiento que rija la actuación de la Casa Real. La imagen es muy mala para nuestro país»

Efectivamente, queremos niveles exigentes en la administración, en los ministerios "competentes" de cada cosa; y en el caso del ministerio de trabajo que funcionara sirviendo correctamente a los ciudadanos: el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), concretamente. Hartos estamos de oir que todo se va haciendo, que si ha cobrado ya el tantos por ciento, etc. y nos encontramos más adelante en el mismo periódico con el artículo El Gobierno sigue sin pagar el complemento por hijos de los ERTE. Léanlo, no tiene desperdicio.

En él, además de enterarnos de que unos 150.000 trabajadores aún no han recibido sus subsidios por la regulación de empleo, aunque la ministra Díaz asegura que todos han cobrado, nos enteramos de la chapuza de que los datos de una buena parte de los trabajadores españoles no están actualizados en el SEPE, de forma que pueden no constar el número de hijos, con lo que se sigue sin pagar los complementos por hijos de los ERTE.

Me entero, por allegados, que en el SEPE nadie coge el teléfono, nadie contesta y, eso si, puedes registrar y guardar las veces que has solicitado información y no te han atendido.

¿A qué esta la ministra? ¿a rolex o a setas?. Uno cree que a lo que tendría que dedicarse mayormente la ministra de trabajo es a que su ministerio funcionara y sirviera mejor a los ciudadanos. Pero parece que le va más lo de su revolución pendiente.