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miércoles, 25 de noviembre de 2020

Keith Jarret. It's A Lonesome Old Town.

En el pasado mes de octubre, a través de una entrevista en el New York Times, Keith Jarrett reveló que, en 2018, sufrió dos derrames cerebrales que le provocaron graves secuelas.




Lo leímos el 22 de octubre en el artículo "Keith Jarrett revela que podría no volver a tocar el piano tras sufrir dos derrames cerebrales", publicado en ABC. Cito literalmente del artículo anterior :

“Estaba paralizado. Mi lado izquierdo todavía está parcialmente paralizado. Ahora puedo intentar caminar con un bastón, pero me llevó mucho tiempo lograrlo... un año o más."

"En julio de 2018 fue dado de alta e hizo un uso esporádico del piano, tocando sólo con la mano derecha. "Estaba tratando de fingir que era Bach con una mano, pero en realidad sólo era para tocar algo", admite el pianista, que reconoce que el momento más doloroso fue cuando quiso tocar algunas melodías bebop, muy familiares, y descubrió que las había olvidado."

Desolación y pena indecibles. A malas, cuando nada parecía ir bien, uno siempre podía imaginar mentalmente que en alguna parte estaría Keith Jarrett tocando el piano para consuelo del mundo y de cada uno de nosotros. Ya no.

En Munich, el 17 de julio de 2016 Keith Jarrett ofreció - no se si el último o - uno de sus últimos conciertos en solitario. Casi al final del concierto interpretó el viejo standard It's A Lonesome Old Town, más conocido en las versiones interpretadas por Frank Sinatra o Sting.

Su interpretación magistral - cristalina y a la vez un poco oscura - eleva la categoría del tema; convirtiéndolo - como todo lo que ha interpretado Keith Jarrett, (fuera lo que fuera) - en un clásico.

Adiós y siempre en nuestro corazón.

lunes, 11 de mayo de 2020

Keith Jarrett cumple 75 años. Answer Me.

El pasado día 8 cumplió 75 años el gran pianista Keith Jarrett.  ¡Dios mío, 75 años; cómo se van haciendo de mayores nuestros ídolos!. Keith Jarrett en solitario o en grupo. En clásica o en jazz. Y, sobre todo para este buzo, sus sabias interpretaciones de los standards en trío, con Gary Peacok en el contrabajo y John DeJohnette en la batería.





Keith Jarrett. En Juan-les-Pins, Antibes, France, julio 2003.
(Wikipedia)

Como regalo de cumpleaños su compañía discográfica (ECM) ha adelantado un tema del próximo album en solitario de Keith Jarrett; un directo grabado en Budapest en 2016. Se trata del tema  Anwser Me,, (ó Answer Me, My Love),  escrita en 1952 por el alemán  Gerhard Winkler con letra de Fred Rauch. La letra en inglés fue realizada el mismo año por Carl Sigman.

El tema fue, primeramente, grabado en 1953 por David Whitfield y Frankie Laine pero fue la versión de Nat King Cole, con modificación en la letra y el nuevo título de Answer Me, My Love; la que logró un gran éxito en USA en 1954.




Y, en este abril de 2020,  esta delicada interpretación de Anwser Me de Keith Jarrett que conmemora su 75 cumpleaños. ¡Felicidades maestro!

viernes, 8 de diciembre de 2017

You don't know what love is. Dinah Washington.

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - o así - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

You Don't Know What Love is

Uno va a FNAC a ver cámaras y al final sale, más contento que unas pascuas, con un CD triple con las grabaciones que Quincy Jones produjo y arregló  para la gran Dinah Washington - tres discos - entre 1956 y 1961.






De 1955, entre marzo y junio, es el disco For Those in Love. El grupo acompañante es magnífico:  nada menos que Clark Terry a la trompeta, Jimmy Cleveland en el trombón, Paul Quinichette al saxo tenor y Cecil Payne ¡bien! al saxo barítono, el solvente Winton Kelly al piano y la gran sorpresa de Barry Galbraith, sobrio y muy elegante a la guitarra, Ketter Bets al contrabajo y Jimmy Cobb en la batería.


Quincy Jones está a las máquinas; y el resultado es una música fluida y agradable, que a veces es imperial alrededor de la vibrante, potente y un poco metálica voz de Dinah Washington, esa gran señora del jazz que voló desde el gosdpell al estrellato, en el incipiente pop de los sesenta. En otras ocasiones, parece una tranquila jam session en que cada cual se divierte y enhebra sus cuidadas interpretaciones - y la voz un instrumento más - alrededor de estandards inmortales. Como ocurre en este You don't know what love is



Dinah Washington; casi siempre mi cantante preferida. Aparece en un poema de Luis Alberto de Cuenca que copio a continuación.

Advertencia al lector

Oyendo a Dinah Washington –son las diez de la noche 
de un veintitrés de octubre–, se me ocurre decirle 
al presunto lector de mi «literatura» 
que procure evitarla como se evita a un huésped 
molesto –un erudito, una rata en el baño–, 
y que si, por alguna razón que se me escapa, 
quiere seguir leyendo, que entienda lo que lee 
como lo que es: un grito (o un susurro) de angustia 
y soledad.

Jazz y poesía. Continuará. 


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Milestones. Miles Davis.

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - algún jueves - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

Milestones

No podríamos empezar mas que con este tema que estaba incluido en el album Milestones del trompetista (hagan genuflexión, por favor), Miles Davis, publicado en 1958.  Junto con Kind of Blue (1959) es considerado una «muestra imprescindible del jazz moderno de la década de 1950».




Miles venía desde el bop y desde el cool y al concepto musical que nos ofrece en Milestones llegó en 1958. Lo llaman jazz modal lo que, básicamente, viene a ser no estar totalmente encorsetado por la tonalidad ni en la composición inicial, ni en las cadencias de la interpretación y las improvisaciones.

Milestones: una base rítmica potente y constante, un tema llamativo y sorprendente y las improvisaciones salen por Antequera. Brutal. En la web lineassobrearte.com - donde se ofrece un competente análisis completo del album - se define el tema Milestones del modo siguiente:

Sobre una base rítmica rápida y constante, la trompeta de Miles Davis comienza a desarrollar una melodía que en un principio parece seguir todos los parámetros clásicos, pero que pronto empieza a desdibujarse con la entrada del saxo de Coltrane para saltarse los acordes lógicos. A éste le da la réplica la trompeta de Miles, ya liberada del dictado de la melodía, para después volver a cederle el testigo y recuperarlo finalmente para acabar retomando el hilo melódico del comienzo.

El conjunto de músicos que acompaña a Davis es sobresaliente. Nada menos que "Cannonball" Adderley al saxo alto, John Coltrane al saxo tenor, Red Garland en el piano, Paul Chambers al contrabajo y Philly Joe Jones a la batería.




Miles, Adderley y Coltrane

Detalles: 1) Philly Joe Jones a la batería que lleva el ritmo incansablemente, de forma muy clara y sin desmayo, con un muy bonito sonido de los platillos. 2) El solo de John Coltrane es sorpresivo, exagerado y exhuberante, manteniendo al oyente enganchado y en tensión que no cesa hasta que finaliza. 3) Cómo retoma Miles el tema después del solo de Coltrane: templa, relaja y Milestones se encamina gloriosamente hasta el final.  

Ted Gioia, que incluye Milestones en su libro El canon del jazz, al reseñar otras versiones del tema, recomienda oír otras versiones posteriores del propio Miles Davis, en especial aquellas en que, acelerándola, fuerza a la composición al límite; como por ejemplo esta de 1964 en directo en Berlín, con  Wayne Shorter  al tenor, Herbie Hancock en el piano, Ron Carter al bajo y Tony Williams en la batería.




Recomienda también la versión de, (se me quitan el sombrero, por favor) Bill Evans con el trío mágico: Scott LaFaro al bajo y Paul Motian en la batería; grabado en el club Village Vanguard de Nueva York el 25 de junio de 1961. 

Final
Con Milestones abría su programa Jazz porque sí, el llorado Juan Claudio Cifuentes "Cifu", fallecido hace año y medio, al que seguimos recordando.


domingo, 3 de abril de 2016

Partituras nuevas

Cada trimestre en las agrupaciones de instrumentos y en las bandas de las escuelas de música aparecen nuevas partituras de temas que se tienen que aprender, practicar y, finalmente, interpretar en publico en los tres meses siguientes.

La elección corresponde al director que las reparte, a cada cual y su instrumento, el primer día. Y ahí está el primer gozo. O no. Depende de los gustos de cada cual. Este año hemos tenido un segundo semestre con música de películas del oeste: El árbol del ahorcado, Laramie Junction, Laredo...etc., que estuvo bien pero las del tercer trimestre prometen más. Son, por el momento, tres estandars americanos inmortales; flor y nata del género. A saber, nada menos que Summertime, My Way y New York, New York, de momento.



Las primeras sesiones son de "lectura" de las partituras: ritmo, efectos y anotaciones en las partituras. Según mi profesor, yo - modesto intérprete de tuba que intento ser - "edito" las partituras y se refiere a que acabo escribiendo en cada nota la posición de los dedos en los pistones. Lo que demuestra mi desaprovechamiento de las clases de lenguaje musical y que practico poco. Eso sí, pongo muy buena intención.

Para quienes tocamos instrumentos de acompañamiento, es bastante duro, y frustrante a veces, no tener claro cómo contribuimos a un tema que se suele definir por la melodía que, siempre, tocan otros. Y ahí, hay que acordarse de las palabras de mi maestro J, que nos tiene dicho que somos el telón y el decorado del escenario: "¿Y cómo va a hacerse una obra sin telón y sin decorado por detrás?". O, mejor, viniendo de un valenciano: "Sois el caldo del arroz. Ya puede haber cigalas que sin un buen caldo no hay un buen arroz".



The Tilbury Railwaymens' Band, 1919. (De wikipedia)

Y eso dicho, uno le da al chin-pun, chin-pun con más fe y alegría. Y poco a poco, semana a semana, todo va sonando mejor entre todos. 

Cada uno en su sitio y todos a la vez. Es el secreto y el encanto de las bandas.


sábado, 19 de marzo de 2016

You Must Believe in Spring.Bill Evans

You Must Believe in Spring o Debes creer en la primavera es el título en inglés de Chansón de Maxence, una de las canciones incluidas en la película Les Demoiselles de Rochefort dirigida por Jacques Demy en 1967, cuya banda sonora fue compuesta por el autor francés Michel Legrand.


You Must Believe in Spring fue grabada por primera vez por Bill Evans en el otoño de 1976 en el album Together Again, segundo disco que grabó con el cantante Tony Bennet. En el verano de 1977, volvió a grabar por segunda vez You Must Believe in Spring en el álbum de mismo título, que fue el último que grabó en estudio y, también, la última grabación que realizó con Eddie Gómez, contrabajista que fue su acompañante habitual durante 10 años.

Todo el disco, que se mueve en un estilo pleno de sencillez y serenidad que no se compadece con los agitados y espídicos últimos tres años de actuaciones – entre ellas la de Madrid en 1979 - no se editó hasta enero de 1981, cinco meses después de la muerte del pianista.


Bill Evans en el Festival de Montreux de 1978
(de Wikipedia)

Yo adoro esta canción, (como muchas otras de Evans), y la recuerdo siempre en vísperas del comienzo de la primavera en que el agotamiento del invierno y cierta astenia te llegan a sumir en cierta tristeza. Es un mantra, un antídoto o, si quieren, un remedio contra la melancolía y la incertidumbre. 

Sí, definitivamente, debemos creer en la primavera.

jueves, 21 de mayo de 2015

Chelsea Bridge. Billy Strayhorn.

Cuando en 1940 se produjo el conflicto entre la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (ASCAP) y las emisoras de radio americanas, Duke Ellington tuvo que improvisar un nuevo repertorio “radiable” para su orquesta; tarea que encargó a su hijo Mercer y a su estrecho colaborador Billy Strayhorn. De este episodio surgieron un puñado de excelentes composiciones, de las que la más famosa fue, sin duda, Take the “A” Train, que se convertiría en adelante en uno de los temas insignia de la orquesta. (Ver Nota1).



Chelsea Bridge, otro de los temas compuestos por Strayhorn en esa ocasión, fue estrenada y grabada por la orquesta de Duke Ellington en 1941. Sobria y muy elegante, no pareció tener demasiado éxito. Sin embargo a finales de la década de los cincuenta, la pieza resucitó por obra y gracia del saxofonista tenor Ben Webster que la grabó en 1959 en su disco de larga duración The Soul of Ben Webster. 

Hizo una versión etérea que cuadraba a la perfección con su talante musical al interpretar baladas; sobre todo en la indolente frase inicial enlentecida, pero, también,con su vibrato exagerado y cierto retraso respecto del compás. Se pueden ver y escuchar algunas interpretaciones de esa época en programas de televisión: en Jazz from Studio 61 en 1959 o en Gran Bretaña en 1964 con acompañantes locales. (Ver Nota 2).



De 1959 es asimismo otra versión muy similar, sensacional también, acompañado de Gerry Mulligan al saxo barítono, en la grabación Gerry Mulligan Meets Ben Webster.

Parece ser que Billy Strayhorn se inspiró en un cuadro del Battersea Bridge de Londres – posiblemente el de Whistler de la Tate Gallery de Londres – y “logró transmitir una atmósfera impresionista igual de brumosa mediante la melodía lánguida y los contornos difuminados de las armonías”. (Ted Gioia. El canon del Jazz. Ed. Turner). (Ver Nota 3).



Old Battersea Bridge. James H. Whistler
Tate Gallery. Londres

Pese a que en un momento dado se le puso letra, la canción parece más del agrado de los saxofonistas y pianistas que de los cantantes. De hecho, muchos de los vocalistas que la han interpretado, (como Ella Fitzgerald y Cassandra Wilson), lo han hecho sustituyendo el texto por un tarareo entrecortado. No así Lena Horne  – gran amiga de Strayhorn - que la interpreta  más pop, diciendo toda la letra.

Chelsea Bridge, suena muy bien también a la guitarra, como en la tranquilas versiones de Jim Hall, y al piano (solo o en trío), como se puede comprobar en las grabaciones realizadas por Tommy Flanagan y Keith Jarrett, o en la emotiva versión que hizo el propio compositor en 1961 en su álbum The Peaceful Side of Billy Strayhorn.



En una biografía de Billy Strayhorn, su autor, David Hajdu describe Chelsea Bridge como "más Debussy que Ellington ... una miniatura impresionista compuesta con una pintura de James McNeill Whistler en mente. A diferencia de las piezas convencionales de pop y jazz del momento, Chelsea Bridge es 'clásico' en su integración de la melodía y la armonía como un todo orgánico".(De www.jazzstandars.com).

Notas

1. Información sobre Chelsea Bridge, se encuentra en un artículo de Wikipedia a ella dedicado Chelsea Bridge (song), en la página dedicada a standards en jazz, www.jazzstandards.com y en el libro El Canon del Jazz de Ted Gioia en Ed. Turner.

2. La grabación de la actuación de Ben Webster en el programa de TV Jazz from Studio 61 de 1959 - con Hank Jones al piano, Georges Duvivier al contrabajo y Jo Jones a la batería - se encuentra en Youtube dentro de un documental de más de una hora de duración.Chelsea Bridge aparece aproximadamente en el minuto 64.

3. También es posible que se inspirara en un cuadro de J.M.W.Turner. En cualquier caso, no coincide el título del tema, Chelsea Bridge, con el nombre del puente que lo inspiró, Battersea Bridge.


martes, 23 de diciembre de 2014

Tres canciones de Navidad

Las dos primeras, son las que hemos estado ensayando en la Escuela de Música de Pozuelo de Alarcón, para tocar, (lo que en el caso de este buzo con la tuba, es un decir), en la función de Navidad. Este año han sido poco conocidas. En primer lugar  la americana Frostie, the snowman, y, en segundo lugar, la inglesa God rest you merry, gentleman. 



Frostie the snowman no es,  frente a otras canciones de Navidad americanas como Jingle Bells o White Christmas, muy popular en España. Fue compuesta para el cantante country Gene Autry que, con su grupo The Cass County Boys, la grabó en 1950. El año anterior este famoso cantante country americano - con serie de television propia - había tenido éxito con la canción Rudolf, el reno de nariz roja y encargó una nueva canción del mismo tipo y así grabó Frostie que inmediatamente tuvo bastante éxito, protagonizando el muñeco de nieve, que cobraba vida al ponerle un sombrero de seda especial, programas especiales de TV.

La canción grabada el mismo año, con un aire infantil y divertido, por Nat King Cole, se convirtió pronto en una canción de Navidad, (a Christmas Song), pese a que la Navidad no aparece en la letra  ni por asomo. De las decenas de versiones que ha tenido Frostie, destacaría la majestuosa de Ella Fitzgerald de 1960 y la de The Ronettes de 1963 que es sonido Phil Spector puro.


God Rest you… es más que un villancico o canción de navidad, tal y como las concebimos en España y USA, una especie de himno anglicano en estado puro; lo que en el Reino Unido llaman Christmas Carol. Para que se hagan una idea pueden escuchar al coro del Trinity College de Cambridge. A mí me gusta más una versión swing, electro acústica con su toque hip hop del grupo Scott Bradley & Postmodern Jukebox. Una delicia.

La tercera, es la canción con que quiero felicitar la Navidad. Es A Christmas Love Song, balada recogida en el álbum The Christmas Album que el conjunto The Manhatan Transfer grabó en 1992. La canción fue escrita por Johnny Mandell, gran compositor y arreglista; autor, entre otras, de The Shadow of your Smile y Suicide is Painless (tema principal de la película y serie de TV, MASH). Con posterioridad, la canción fue grabada por el saxofonista de jazz Scott Hamilton en 1994 y por Barbra Streisand en 2001 que vendió más de un millón de copias.



La balada no lleva a engaño: es decididamente una canción de amor. La interpretación de The Manhatan Transfer es elegante y sofisticada; un ejercicio de estilo con base en la gran tradición de la música popular americana de los años cincuenta y sesenta; la era de los grandes crooners y de los mejores intérpretes de jazz que incursionaban, también, en la música popular.

Cierto que es un poco almibarada: ¡nadie es perfecto! Pero sí resulta perfecta para dedicar a quién más amas y para desearos una Feliz Navidad.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Crazy. Patsy Kline (Otoño 2014)

El otoño, a poco que nos dejemos llevar, conduce frecuentemente a la melancolía. Así, sólo en otoño parece posible que aparezca una momia en el tejado de una facultad de medicina - aunque sea en el de la Universidad Complutense de Madrid, en la que todo, sin duda, es posible: "El Rectorado admite que la azotea era hace 30 años un secadero de cadáveres pero no explica cómo ni cuando llegó este esqueleto hasta ahí" .

Y ocho años después, la Fiscalía investiga a Industria por perdonar 3.000 millones a las eléctricas, (¡que tiempo lleva la justicia, por el amor de dios; otrosí, casi cinco año lleva ya la juez Alaya con lo de los ERES, etc.!). 

Y los viajes de Monago a Canarias.



Oscar Hann, gran poeta chileno, ha recibido el Premio Loewe de poesía 2014 con el libro Los espejos comunicantes. La presentación del libro premiado corrió a cargo de Luis Antonio de Villena que, (transcribo desde aquí del blog de Loewe en el que se anuncia el premio), señaló la existencia en él de “dos lenguajes diferentes” que se compenetran: uno de “indagación sobre el yo” y su “perplejidad” en el mundo, y otro que mira al mundo en la actualidad, “un mundo que no funciona bien”…  (Parece que nos está retratando)
…..
Un bosque depresivo invade la ciudad
un bosque trashumante
que quisiera escapar pero no puede

Desde los árboles que se agitan irascibles
caen castañas de carbón

Veloces monstruos de metal
con cerebros de moscas
se han adueñado de las calles

Chillan y chillan

No queda oxígeno que respirar
La clorofila se ha vuelto alquitrán
…. 
Son versos del libro premiado. 


Es otoño y todo es algo absurdo. Escucho Crazy en la voz de Patsy Kline. Una gran, triste y hermosa canción de 1961 que compuso Willie Nelson.

Con todo, no deberíamos dejarnos llevar por la melancolía.

jueves, 30 de octubre de 2014

I remember Clifford

Hoy, 30 de octubre, se cumple el 84 aniversario del nacimiento del trompetista Clifford Brown, fallecido prematuramente, antes de cumplir los 26 años, el mes de junio de 1956 en un fatal accidente de tráfico, junto con el pianista Richie Powell y la esposa de éste. 

Lamento y pérdida describen perfectamente el duelo que supuso en su momento la muerte del gran trompetista. Profesionalmente era admirado por su técnica, su entrega cálida y emocional y su sentido del ritmo. Pero fue también su personalidad y su bondad lo que elevó su estatura más allá de sólo un músico intensamente admirado. 




En 1957 el saxofonista y director de orquesta de Benny Golson - que había coincidido con Brown en las bandas de Tadd Dameron y Lionel Hampton - compuso en su recuerdo el tema I remember Clifford, una elegía tempo lento, al que Jon Hendricks le puso letra poco después. 

Sólo sé que yo lo escucho ahora,
y creo que siempre lo haré.
Tienes que creerme;
recuerdo a Clifford todavía, sí, yo lo oigo todavía. 
Yo sé que nunca va a ser olvidado. 
Fue un rey sin corona.

En la página jazzstandards, se dice  también, a propósito del tema, que, como corresponde a su carácter luctuoso, tiene en su inicio un aire fúnebre que recuerda el sonido de los viejos espirituales y que según avanza la melodía van apareciendo sonoridades y armonías mas actuales de ese periodo en que se iniciaba el cool jazz.

Hay muchas versiones de I remember Clifford. Preferimos recordar una de las primeras. Es del grupo del batería Art Blakey, en 1958, con Lee Morgan a la trompeta y el propio compositor, Benny Golson, al saxofón.



martes, 1 de julio de 2014

Will you love me tomorrow de Goffin y King

En Segovia me llegó la noticia del fallecimiento de Gerry Goffin, el letrista americano de los años sesenta. Junto con su esposa Carole King nos han dejado un puñado de canciones que son de lo mejor del pop de aquellos años.


Mirador del Pintor Fromkes en Segovia

Más tarde, me encontraba paseando entre la Plaza Mayor y el Alcazar, por el barrio de Canongías. Y en el Mirador del Pintor Fromkes me vino a la cabeza Will you love me tomorrow, el primer gran éxito de King y Goffin con Las Shirelles.

Qué maravilla de canción. Parece que en un principio, la profesional de la música – compositora – era sólo Carole King y su marido trabajaba – era químico de formación – en una empresa de pinturas. Ella le comenzó a tararear melodías y a decirle ¿a ver que letra se te ocurre?  Así comenzaron a trabajar en pareja en el Brill Building, el mítico edificio de Nueva York en que trabajaban concentrados para las principales editoras y discográficas los mejores compositores de finales de los cincuenta y los sesenta.


La canción, si hacemos caso a Juan de Pablos, parece que estaba destinada en principio a Los Drifters que la rechazaron. Ahí aparecieron Las Shirelles pero, para dar más suspense a la cosa, Don Kirchner dueño de la editora que les encargó la canción, se la ofreció a Johnny Mathis que tampoco la quiso, y así es como finalmente llegó, definitivamente a Las Shirelles. No sin reticencias ya que a la cantante del grupo, Shirley Ashton, no le gustaba mucho: que si no iba con su estilo, que si sonaba mucho a country…, pero al final la grabaron y fue un éxito inmediato, número 1 en las listas de USA en 1961, siendo el primer nº 1 de un grupo  femenino de color en la historia.


Will you love me tomorrow tiene una letra bastante tierna vista hoy día, pero en su tiempo – comienzos de los sesenta – se consideró bastante explícita sexualmente, ya que la chica se preguntaba con inquietud si él la seguiría queriendo a la mañana siguiente... Es la inquietud, en suma, de los momentos iniciales del amor en que los enamorados se preguntan si es posible que tanta felicidad pueda perdurar.

Tonight with words unspoken
You say that I'm the only one
But will my heart be broken
When the night meets the morning sun?

I'd like to know that your love
Is love I can be sure of
So tell me now, and I won't ask again
Will you still love me tomorrow?

La canción de melodía inolvidable, ha sido revisitada a lo largo del tiempo por muchos intérpretes que la han hecho suya convirtiéndose, de hecho, en una de las canciones que más versiones ha tenido. Un standard, en definitiva, que siempre nos gusta volver a escuchar. En el artículo ingles de Wikipedia, podéis ver una enorme lista – que no es exhaustiva – de versiones. 


Después de la genuina e inicial de Las Shirelles, yo por quedarme con otras tres, elegiría la de la propia Carole King de su disco Tapestry de 1971, tan natural y relajada; la de la legendaria Dusty Sprinfield de su primer disco de 1964 que suena elegante, fluido y pop; y una de las últimas, de Amy Winehouse, con su particular y desgarrado estilo.


En la hora bruja en que estaba acabando el día más largo del año, cerca de la pensión donde vivió Antonio Machado, el cauce del Eresma abajo y el monasterio del Parral al fondo, me pareció un milagro de la cultura, de la historia y de la música poder - en las mismas calles que pisara Andrés Cabrera, alcaide de la ciudad de Segovia en tiempos de Enrique IV o la mismísima Isabel de Castilla - disfrutar de una canción compuesta en 1960, en Nueva York a miles de kilómetros, y que por obra de la era de la comunicación y la información se puede conocer y disfrutar en todo el universo mundo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Have You Ever Seen the Rain. CCR

El agua de mayo. Lo que tendrá el agua de mayo. “Agua de mayo, pan para todo el año” en España, que  alude a que mayo es un mes en el que la lluvia es fundamental para que las plantaciones de cereales y los árboles frutales florezcan con su mayor esplendor. Si hay suficiente lluvia en esos meses, normalmente se asegura una buena cosecha que nos dará alimento hasta el próximo año. Por eso es tan importante y tan necesario que llueva en mayo.


La lluvia en mayo es a días y a ratos, y es lluvia alegre porque puedes tener lluvia  e inmediatamente sol, o sol y lluvia a la vez y los mejores arco iris son en mayo. Have You Ever Seen the Rain? de Credence Clearwater Revival (el grupo de rock con el nombre más bonito: Creencia en el resurgir del agua clara), es una canción de lluvias de mayo. Lo dice su estribillo.

Quiero saber: ¿alguna vez has visto la lluvia
cayendo en un día soleado?

"Have You Ever Seen the Rain?" es una canción escrita por John Fogerty y estaba contenida en el álbum Pendulum de 1970, sexto disco de estudio del mítico grupo californiano. Fue lanzada en formato single en 1971 con un enorme éxito, llegando al número 1 de las listas en Canadá y al 8 en la lista Billboard de Estados Unidos.


Credence Clearwater Revival en 1968 (Wikipedia)

Posiblemente sea la canción que más ha permanecido en el tiempo de todas las de Credence y, desde luego, una de las más valoradas. Si nos atuviéramos al gran número de versiones que se han realizado de la misma – en la Wikipedia en inglés se mencionan 35 versiones desde Johnny Cash a Los Ventures y Los Ramones, pasando por Rod Steward o Bonnie M o Héroes del silencio – podríamos calificar Have You Ever Seen the Rain? como un auténtico estándar.

La letra, que es muy sugerente y puede entenderse de un modo literal, ha sido sometida a varias interpretaciones: guerra de Vietnam, desvanecimiento de los sueños e ideales de los primeros tiempos de la cultura del rock and roll o la temprana disolución del grupo por la marcha anunciada de Tom Fogerty, hermano de John.

Musicalmente es de tempo medio, muy acústica y con una base sencilla pero muy potente del bajo. Siempre la peculiar voz de John Fogerty. Después del estribillo, poco a poco se va abriendo paso desde el fondo el sonido de un órgano Hammond que empasta y le da más densidad al sonido. Después del segundo estribillo, la canción acaba: poco más de dos minutos y nos gustaría que durara más.

Pero a principio de los años setenta, el rock – roots rock – de la Credence era así: pim-pam-pum se acabó. Rápido y a otra cosa: lo bueno, si breve… Una canción eterna.

martes, 15 de abril de 2014

A Place in the Sun. Stevie Wonder

En 1966 Stevie Wonder con solo 16 años, y que hacía ya 3 que habías dejado de ser Little Stevie, graba el álbum Down to Earth, con el que la Tamla Motown inicia su carrera ya como cantante adulto. En Down to Earth se combinan algunas versiones de temas conocidos como Mr Tambourine Man de Dylan o Sixteen Tons, con canciones de compositores de la casa: Holland, Dozier and Holland o Ron Miller.


Es este último, junto con el letrista Bryan Wells quienes firman A Place in the Sun, que es, como se apunta en Wikipedia, una de las primeras canciones de Stevie Wonder con contenidos de tipo social. La canción es un prodigio de melodía y de continuidad, va como la seda y resulta, gracias a sus arreglos, ligera y pegadiza. La voz de Stevie Wonder ha dejado ya de ser la de un niño y tiene, ya adulto, el timbre agudo característico que conservará a lo largo de su carrera.

A Place in the Sun fue, posiblemente, la primera canción que escuché de Stevie Wonder, en mi Madrid de los primeros años setenta, de instituto, de pandillas y de guateques a los que llamábamos “reuniones”. La tengo asociada a la película de 1951 del mismo título protagonizada por Montgomery Clift y Elizabeth Taylor, melodrama insigne dirigido por George Stevens, que el buzo se ha prometido no volver a ver nunca más, ya que los personajes sufren demasiado por causa del mal que aparece y se hace carne en el seno de los, hasta ese momento, inocentes.


Personal y errada asociación porque A Place in the Sun es, fundamentalmente, un himno para salir adelante, una canción de redención, la más apropiada para escuchar después de haber hecho una tontería o cuando se está saliendo de una depresión o cuando te tienes que comer el mundo.

Al igual que una rama de un árbol
Quiero llegar a  ser libre
(Movin' on, movin' on)
¡Adelante, adelante!

Porque hay un lugar en el sol
Donde hay esperanza para todos
¿Dónde tengo que dirigir mi pobre corazón inquieto?
Hay un lugar en el sol
Y antes de que mi vida acabe
Tengo que encontrar mi lugar en el sol

Así dice la letra de la canción que, además de la interpretación de Stevie Wonder, (que, por cierto, hizo una versión en italiano de título Il Sole è di Tutti), ha tenido algunas versiones. 


Es elegante y muy en el estilo Motown la de Diana Ross con las Supremes y los Temptations. En plan crooner la cantó Engelbert Humperdinck; y Glen Campbell la rehízo en su pulido y elegante country. Y, con esa letra, le tenía que ir bien y suena muy bien en reggae en la versión de David Isaacs. Pero ninguna supera la original de Stevie Wonder.