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jueves, 6 de junio de 2013

Patadas a seguir

La jugada denominada patada a seguir se utiliza en rugby, (¡ah, ese noble deporte!), cuando  un jugador adelanta el balón ovalado con el pie, con la esperanza de recogerlo él mismo, corriendo hacia adelante ó, en todo caso, de adelantar el terreno propio y estar más cerca del ensayo.

Algo así me pasa hoy, en que me gustaría completar noticias recientemente publicadas, que continúan algunos comentarios que el buzo ha realizado en este blog. No es que me proponga machacar con ese odioso ¡ya lo decía yo! Es como he dicho, más bien y sobre todo, por completar  lo comentado aquí, con opiniones mejor fundadas o escritas con más gracia.

Veamos. Al hilo de la polémica  suscitada por la propuesta de la DGT de obligar a llevar casco en las ciudades, igual que ya lo hacen en carretera, (que comenté aquí el viernes, en la entrada La administración “colegui”), el domingo, día 2 de junio, Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de trasplantes, escribía una  carta a El PAÍS, en la que expresaba su estupor ante esta polémica. Titularon la carta Cascos y bicicletas. Yo estoy, obviamente, de acuerdo con lo que dice y creo que no tiene desperdicio. Acaba diciendo algo que debería ser obvio:  “En un país desarrollado, y España lo es, las muertes evitables, simplemente se evitan, y este es un buen ejemplo”

Ayer miércoles S. McCoy, columnista económico de El confidencial, escribía Una portada antológica: ¿Adiós al Made in Spain?, en que comentaba la portada y noticia de Time,  Made in USA: manufaturing is back…but where are the Jobs?, que trajimos a este blog el 25 de abril, y en el que indicaba cómo en España la industria estaba abandonada a su suerte y solo rogaba para que, aunque fuera por milagro, se nos “pegara” un poco. La columna de S. McCoy es mucho mejor y explica más claramente el tema. Al final, también pesimista, sueña con que ocurriera algo así en España: “Por soñar que no quede. Mientras, ahí fuera, con paros del 8% nos van enseñando el camino… Luego no digan que no estaban avisados”.

Por último, cuando suenan los tambores nacionalistas catalanes, vuelve el run-run del tan traído y llevado déficit fiscal, tema que parecía dormido desde las vísperas de las últimas elecciones autonómicas celebradas en Cataluña. Ha salido a la palestra Antoni Zabalza, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, con un artículo claro y didáctico que les recomiendo para profundizar en el tema. Su título (irónico) es La imaginación al poder.

El buzo, (que se acercó al déficit fiscal de Cataluña en la entrada El cisne negro, en octubre del año pasado), cree entender mejor el problema después de la lectura del artículo de Zabalza. Con todo, sigue siendo pesimista en cuanto a la solución del conflicto. Le siguen resonando en la cabeza las palabras finales del artículo del profesor Bel en el pasado octubre, que creo que expresan profundamente el sentimiento a que ha llegado el nacionalismo catalán.

  "No puedo acabar sin explicitar qué me parece un déficit fiscal superior al 8%. Verán: en las relaciones carentes de respeto y basadas en el interés material, todo lo recibido es poco y todo lo dado es demasiado. En tales casos, lo único claro es que la relación no funciona. Y, llegados a este punto, es momento de tomar decisiones."
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viernes, 19 de octubre de 2012

El cisne negro


Aunque más extendida fuera de España que en nuestro país, en el mundo del ensayo (y, también, en el del periodismo) existe la costumbre de utilizar metáforas o imágenes llamativas que, incluso en el mismo título, representen con fuerza la idea principal del artículo y que además, en su caso, puedan tener fortuna “comercial”, de forma que contribuyan a una mayor y mejor difusión del escrito.

Viene lo anterior a cuento de la figura del cisne negro - no se si tomado del concepto desarrollado por el filósofo y matemático Nassim N. Talebque ha aparecido en estos últimos tiempos en el debate político y económico acerca de la magnitud del déficit fiscal catalán, cuyo elevado valor sería uno de los principales motivos que justificarían en el imaginario nacionalista catalán sus imperiosos deseos de secesión e independencia.


Cisne de cuello negro 
(En www.naturcenter.es)

El debate, a medio camino entre periodístico y académico, se inicia con el profesor Germán Bel que publica en La Vanguardia el 25 de septiembre el artículo Balanzas fiscales y cisnes negros. En él ironiza acerca de cómo muchos – se deduce: no nacionalistas catalanes – andan buscando, y no encuentran, un cisne negro; a saber: encontrar alguna región en el mundo con un déficit fiscal superior al catalán que se evalúa en un 8,5% del PIB - o al mallorquín, que sale incluso peor parado – afirmando que no tiene parangón en el mundo desarrollado.

La contestación al anterior se produjo con el artículo ¿Cisne negro o pollo del montón? El déficit fiscal en perspectiva que publicó en El País, el 5 de octubre, Ángel de la Fuente, en el que, como podrán suponer por el título, cuestiona esa idea, sosteniendo que el déficit fiscal catalán vendría a ser similar al que tendrían las regiones o comunidades más desarrolladas dentro del conjunto de un país, trayendo y razonando ejemplos de los déficit fiscales que se producen en diferentes estados de USA, a falta de datos comparables en países de la Unión Europea.

La polémica continuó - y no se si se ha dado ya por cerrada - el 14 de octubre en El País donde Germán Bel escribía El pollo no engaña: economía y retórica del debate territorial en que se contestaba al anterior.




Diada 2012. (De publico.es)

No voy a entrar en el juicio de detalle de las argumentaciones. Ahí las tenéis enlazadas y muchos las entenderéis mejor que yo que no soy experto. Pero se me ocurre comentar dos cuestiones. En primer lugar, la satisfacción que proporciona una polémica en los términos que ésta se produce: honesta y razonadamente; pensamiento frente a pensamiento y respeto al adversario. No es lo corriente en estos momentos en que los periódicos en España parecen frontones, machacando las mismas ideas cada día, con anteojeras y tapones en los oídos sin atender los razonamientos de otras tendencias o ideologías.

En segundo término, me parece que se corresponden con enfoques absolutamente opuestos al problema que se plantea. En un caso se estaría en la creencia en un estado en que  las comunidades o regiones  de diferentes niveles de desarrollo tendrían, en su caso, que ser solidarias y deberían querer serlo. En el otro,  parece que el hecho de que una región tenga que llegar a ser solidaria con el resto de regiones  se considera un castigo a soportar. La solución, aparentemente, sería sencilla. Consistiría, creo yo, en razonar y llegar a un acuerdo sobre que cifra de déficit seria más soportable dentro de lo posible y poner en marcha el proceso para llegar a ella.  Pero no parece fácil, a tenor del literal del párrafo final del  último artículo escrito por el profesor Bel.

"No puedo acabar sin explicitar qué me parece un déficit fiscal superior al 8%. Verán: en las relaciones carentes de respeto y basadas en el interés material, todo lo recibido es poco y todo lo dado es demasiado. En tales casos, lo único claro es que la relación no funciona. Y, llegados a este punto, es momento de tomar decisiones."

El buzo cree que esto significa, (sí o sí y dicho llanamente), querer "partir peras".
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viernes, 4 de febrero de 2011

¡Que dejen en paz al chacolí!

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La exageración en este país es proverbial. Así ocurre que meterse en un charco o empezar una riña entre vecinos de escalera, termina convirtiéndose en "una guerra". Parece claro que con la utilización de vocablos, metáforas y tonos de voz ruidosos, pomposos y desafiantes nos sentimos mejor, más a gusto con nuestra idiosincrasia.

Empiezo así porque, al parecer, se ha iniciado una guerra en nuestro país: la guerra del chacolí. Anteayer se destapaba en la prensa nacional el asunto: López se enfrasca en la guerra del Chacolí, (ABC, 2 de febrero). El buzo se ha asomado a ver qué pasa y ve que el tema tiene ya un cierto recorrido y que desde hace un tiempo hay un fuego cruzado entre unos y otros al efecto. Además, de pronto recordó la columna Chacolí escrita en ABC por Jon Juaristi el 29 de noviembre pasado en que se refería a que "Entre las transferencias pecuniarias prometidas por el Gobierno al PNV a cambio del apoyo de éste a la Ley de Presupuestos, figura una cantidad destinada, como ustedes saben, a la construcción de sendos museos del Chacolí y del Carro Chillón". Lo que ya de por si tiene su aquel; pues si, tal y como está el patio, al PNV lo que se le ocurre pedir, como condición sinequanum, para apoyar los presupuestos de 2011 son estos dos museos, es para salir corriendo. (por cierto: ¿qué es eso del Carro Chillón?


Del Blog La tira de Iñaki Rentería en elcorreo.com

El artículo continuaba, (como habrán visto), haciendo historia del origen del chacolí, dónde se producía, de dónde venía la palabra, etc. llegando a la conclusión sensata de que el chacolí es más una forma de hacer vino, que un vino asociado inequívocamente a que se produzca en el País Vasco, pudiéndose, por tanto, producir un estupendo chacolí  también en las zonas limítrofes de Burgos, Cantabria y Navarra. En fin, el tema ya ha dado bastante juego. Por ejemplo les enlazo a una de las varias entradas que ha suscitado esta "guerra" en el blog Salmonetes ya no nos quedan (en una de ellas se escribe con sorna el comentario: "No se aprecian movimientos de miqueletes en las fronteras del Condado de Treviño"). Y lo seguirá dando y no debería.

Porque en España, que es uno de los primeros productores de vino del mundo, a no ser que uno sólo haya bebido vino sólo en tetrabric, es sabido que, en las denominaciones de origen actuales, lo que se exigen son las mismas variedades y unas formas normalizadas de hacer el vino. Así, por ejemplo, hay vinos de Rueda que no sólo no se producen en la población que le da nombre, (Rueda), ni en la provincia a que pertenece (Valladolid), sino que se producen también en algunas zonas de Segovia y – por sus características varietales y su modo de elaboración – son igualmente vinos de Rueda.


El chacolí santanderino en los siglos XIII al XIX
Fernando Barreda. 1947. Maxtor Editorial 

Lo más penoso del caso es que el intento de blindar un monopolio regional de la denominación genérica de producir un vino, puede resultar comprensible desde la perspectiva de la irracional pulsión nacionalista. Pero ¿Qué hace el lendakari López y el Partido Socialista del País Vasco metiéndose de hoz y coz en este charco, perdón, guerra. ¡Anda y que dejen en paz al chacolí!.

Volviendo al principio y hablando de guerras, saben que en 2009, según el informe Alerta 2011 editado por la Fundación Escola de Pau, había en el mundo 31 conflictos armados abiertos y 75 situaciones de tensión. ¿Seguimos llamando guerra a lo del chacolí o convendría bajar el tono?.
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