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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Milestones. Miles Davis.

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - algún jueves - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

Milestones

No podríamos empezar mas que con este tema que estaba incluido en el album Milestones del trompetista (hagan genuflexión, por favor), Miles Davis, publicado en 1958.  Junto con Kind of Blue (1959) es considerado una «muestra imprescindible del jazz moderno de la década de 1950».




Miles venía desde el bop y desde el cool y al concepto musical que nos ofrece en Milestones llegó en 1958. Lo llaman jazz modal lo que, básicamente, viene a ser no estar totalmente encorsetado por la tonalidad ni en la composición inicial, ni en las cadencias de la interpretación y las improvisaciones.

Milestones: una base rítmica potente y constante, un tema llamativo y sorprendente y las improvisaciones salen por Antequera. Brutal. En la web lineassobrearte.com - donde se ofrece un competente análisis completo del album - se define el tema Milestones del modo siguiente:

Sobre una base rítmica rápida y constante, la trompeta de Miles Davis comienza a desarrollar una melodía que en un principio parece seguir todos los parámetros clásicos, pero que pronto empieza a desdibujarse con la entrada del saxo de Coltrane para saltarse los acordes lógicos. A éste le da la réplica la trompeta de Miles, ya liberada del dictado de la melodía, para después volver a cederle el testigo y recuperarlo finalmente para acabar retomando el hilo melódico del comienzo.

El conjunto de músicos que acompaña a Davis es sobresaliente. Nada menos que "Cannonball" Adderley al saxo alto, John Coltrane al saxo tenor, Red Garland en el piano, Paul Chambers al contrabajo y Philly Joe Jones a la batería.




Miles, Adderley y Coltrane

Detalles: 1) Philly Joe Jones a la batería que lleva el ritmo incansablemente, de forma muy clara y sin desmayo, con un muy bonito sonido de los platillos. 2) El solo de John Coltrane es sorpresivo, exagerado y exhuberante, manteniendo al oyente enganchado y en tensión que no cesa hasta que finaliza. 3) Cómo retoma Miles el tema después del solo de Coltrane: templa, relaja y Milestones se encamina gloriosamente hasta el final.  

Ted Gioia, que incluye Milestones en su libro El canon del jazz, al reseñar otras versiones del tema, recomienda oír otras versiones posteriores del propio Miles Davis, en especial aquellas en que, acelerándola, fuerza a la composición al límite; como por ejemplo esta de 1964 en directo en Berlín, con  Wayne Shorter  al tenor, Herbie Hancock en el piano, Ron Carter al bajo y Tony Williams en la batería.




Recomienda también la versión de, (se me quitan el sombrero, por favor) Bill Evans con el trío mágico: Scott LaFaro al bajo y Paul Motian en la batería; grabado en el club Village Vanguard de Nueva York el 25 de junio de 1961. 

Final
Con Milestones abría su programa Jazz porque sí, el llorado Juan Claudio Cifuentes "Cifu", fallecido hace año y medio, al que seguimos recordando.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Jazz Porque Sí, siempre. Adiós a Cifu.

Durante muchos años, Jazz Porque Sí tenía de sintonía, como cabecera, Milestones de Miles Davis, más que histórica grabación de 1958 con el mejor sexteto de Jazz de la historia con John Coltrane y Cannonball Adderley en los saxofones, Red Garland al piano, Paul Chambers en el contrabajo y Philly Joe Jones a la batería.


Recitaba entonces Juan Claudio Cifuentes, “Cifu”, su salmodia inicial, siempre la misma. En ella decía eso de un programa de jazz, para ti que te gusta el jazz… Lo "jodidamente" importante es que nos gustaba el jazz porque nos lo había enseñado él; el Cifu: programa a programa, tema a tema y artista a artista. Y en esas todavía estamos y seguimos, gracias a él, con una elegante pasión por la música del siglo XX, como también solía decir.


En estos últimos tiempos – en mi caso más de 35 años después -  lo escuchábamos en radio3, los sábados y domingos; alegrándonos la vuelta a casa a la hora de comer, después de ver exposiciones o de pasear por Madrid o, simplemente, después de ir a tomar el aperitivo.

Ayer falleció Juan Carlos Cifuentes y ahora en que, (como en muchas otras ocasiones pasa con gente importante que se va), nos parece inconcebible su pérdida, nos vamos quedando un poco más huérfanos y nos llega menos la camisa al cuerpo.

Cifu: en dónde estés; besitos y achuchones diversos. Gracias amigo.

martes, 24 de abril de 2012

If I were a bell

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Creo que después de haber estado hablando de Groucho Marx, (ver Nota), no hay más remedio que seguir con una canción alegre. If I Were a Bell es una canción compuesta por Frank Loesser en 1950 del musical “Guys and Dolls” estrenado en Broadway en 1950. Se llevó al cine en 1956, (el título en español fue Ellos y ellas), protagonizada por Jean Simmons, Vivian Blane, Marlon Brando y Frank Sinatra con la dirección de Joseph L. Mankiewicz
Es una canción de amor; una de las canciones de amor más alegres que conozco. Viene a contar, de forma explosiva, los sentimientos que se producen justo en el mismo momento, o justo después, del flechazo amoroso. La letra le va explicando al espectador-oyente, a la vez que al Marlon Brando de turno, (es decir al afortunado), lo que se siente en ese punto de enamoramiento, con unas comparaciones y metáforas restallantes y superexpresivas, utilizando constantemente el recurso de preguntarse: ¿si yo fuera…?, y contestando lo que pasaría. Por ejemplo:

Si fuera una puerta,.. ¡me estaría abriendo y cerrando!
Y si fuera un reloj,.. ¡se me saltarían los muelles!
Si yo fuera un pato… ¡haría cuac!
Si fuera una oca.. ¡ estaría cocinada a punto para ser devorada! ,

Para acabar, con el estribillo:

¡Si fuera una campana, repicaría: “ding dong, ding ding dong”!.


Jean Simmons y Marlon Brando en Guys and Dolls

En suma, canción reconstituyente (como el “colacao”), reconfortante y que inyecta ganas de vivir. En la película, la canción es interpretada y cantada por Jean Simmons, ligeramente bebida y enamoradísima de Marlon Brando, en una escena memorable, que podemos disfrutar en Youtube.

La primera versión que oí de If Were A Bell, fue la instrumental del trío del pianista Keith Jarrett. El trío, formado por el propio Jarrett con Jack DeJohnette a la batería y  Gary Peackok al contrabajo, llevan bordando standards desde 1983. Cada uno está a lo suyo y se reúnen, normalmente cada año a hacer su gira, y cada 3 o 4 a grabar en directo. ¡Qué tipos! Son de lo mejor que hay.


Jarrett al piano (De wikipedia)

Como de todos los estándares, hay muchas versiones. Todas ellas proliferaron a partir del éxito del film. Entre las cantadas, por ejemplo, Dinah Washington, hace una gran versión marca de la casa. En algunas versiones, como la de Ella Fitzgerald, se comienza la canción con sonido de campanas tocando Frère Jacques, pasando después a la melodía. También tienen, por ejemplo, las de Doris Day, Jo Stafford, Blossom Deary o la aceleradísima de Carmen McRae.

En las versiones instrumentales, que no parece que haya muchas, destacan varias versiones de Miles Davis, por ejemplo con su quinteto de 1958 de su disco Relaxing. En otro estilo elegante y cool  está la versión de Buddy Rich y su orquesta.


Nota
En los inicios de La perplejidad del buzo, las secciones musicales no eran independientes y estaban junto a otros contenidos. En concreto estos comentarios sobre If I were a bell estaban incluidos en la entrada de título Hello I must be going de 6 de diciembre de 2009. Creo que es mejor que estén separadas. Poco apoco vamos a ir independizando esas partes musicales de las entradas antiguas. 
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martes, 16 de febrero de 2010

MI PRÍNCIPE VENDRÁ


Generalmente, el proceso de elaboración de las entradas de este blog está compuesto por una doble vía. Por un lado están la actualidad y las noticias sobre las que el buzo muestra su extrañeza, y, por otro, ir, tranquilamente, pensando en canciones sobre las que comentar e interesar. Finalmente, hay que juntarlo buscando una cierta relación de continuidad.

Hoy, creo que, finalmente, las dos vías se han mezclado más que de costumbre. Les cuento. Hubo una idea inicial: el aumento del suicidio en Japón, (en concreto la crónica del corresponsal de ABC en Japón: Sayonara, la vida no vale nada), que no me convencía mucho y la iba a desechar. Por otro lado, quería hablar de canciones de películas de Walt Disney, que hubieran tenido muchas versiones y, en concreto, versiones en clave de jazz. Ahí surgió la canción Some Day My Prince Will Come, (1), en español, Mi príncipe vendrá, del primer largometraje totalmente sonoro (diálogos y música) de Disney, Blancanieves y los siete enanitos. Y, por ahí, acabé volviendo a la idea inicial del suicidio.

A finales de los años cincuenta muchos músicos de jazz intentaron llegar a un público más amplio, y salir del ámbito marginal de clubs y garitos, para lo que empezaron a incluir en su repertorio canciones populares de gran éxito. ¿Y que mayor éxito que las canciones Disney?. Así Dave Brubeck, pianista que se hizo muy popular al difundir el jazz al público de raza blanca, editó en el año 1957 el disco Dave Digs Disney, en que aparece la primera versión jazz de Some Day My Prince Will Come. Después seguirían más versiones. Les sugiero dos (hay bastantes más y no sólo de jazz que pueden ver en Youtube). La primera es la del gran pianista que fue Bill Evans. Es una de sus interpretaciones clásicas de mayor éxito y, como siempre, parece que está tocando, (y así es como yo siento su música), solo y especialmente para ti. La segunda es de Miles Davis. El más listo de la clase.

Frank Churchill fue el compositor de esta gran canción (2). (Injustamente, la gran marca Disney oculta a los grandes artistas que hicieron sus películas: guionistas, directores, dibujantes, compositores…; todos desaparecen bajo la gran marca). Diversa documentación nos dice que Frank Churchill, de genio musical precoz que a los 15 años ya se ganaba la vida con la música, comenzó a trabajar en la factoría Disney en 1930. En 1933 compuso su primer gran éxito, (que también fue el primer gran hit musical de Disney): ¿Quién teme al lobo feroz? del corto de Los Tres Cerditos. Más adelante intervino como compositor de la mayor parte de las canciones y de la banda sonora de Blancanieves. A continuación, fue compositor de las bandas sonoras y de canciones de Dumbo y de Bambi. Fue objeto de cinco nominaciones al oscar por sus trabajos y lo llegó a ganar por la banda sonora de Dumbo. Fue nombrado a principio de 1942 supervisor musical de Disney.

Pues bien, resulta que en el verano de 1942 se suicidó, pegándose un tiro junto a su piano. Tenía sólo 41 años. Confieso que me resulta muy difícil, casi imposible, aceptar y, aún menos, comprender el hecho del suicidio. De cualquier suicidio. De hecho creo que sólo puede aceptarse como resultado de una individual “enajenación mental transitoria” que corte de raíz, en un instante desgraciado, la íntima relación que tenemos con el resto del género humano. (Eso en la cultura católica, viene a significar la comunión de los santos). Por ello, me resulta prácticamente incomprensible la explicación de la altísima tasa de suicidio de Japón, basada, al parecer en hechos culturales, sociales o religiosos diferenciales de la sociedad japonesa.

Volviendo a Frank Churchill: ¿qué clase de desgarro, de horror interior, de soledad y de desesperanza puede llevar a un hombre en sazón a quitarse la vida?. ¿A dónde podría haber llegado?. ¿Cómo pudo no llegarle el amor y el cariño de todos los que admiraban sus canciones, de todos a los que hacía feliz?. Y cómo, finalmente, decidió no seguir viviendo, provocando dolor y pérdida en todos los que le querían.

¿Por qué no aprendió de Dumbo?. Infeliz, con sus grandes orejas, hazmerreír de la mayor parte de sus compañeros y objeto de burlas de los niños, podría haber sido el candidato perfecto para suicida, pero logró por si mismo, con el cariño de su madre y con la ayuda de sus amigos, encontrar su trozo de felicidad en el mundo y de pasarle un poco de felicidad a los demás. Siempre hay una madre, un hijo, un amigo, una esposa, "un ratón Timothy" o una señora que reza, anónima, en una iglesia…., que van a sentir dolor si te vas. Y no se lo merecen.

Hay que aprender de Dumbo que, además, consiguió volar, ¡toma ya!, con las orejas. Arriba los corazones. Os dejo con Dumbo, de mayor, volando.

Notas
1. La primera versión de Some Day My Prince Will Come a la que se enlaza, está interpretada por Barbra Streissand.
2. En http://legends.disney.go.com/legends/detail?key=Frank+Churchill , página web dedicada a las Leyendas de Disney, podéis encontrar una nota biográfica de Frank Churchill.