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viernes, 1 de mayo de 2020

Un supergrupo de los 80: The Traveling Wilburys

Seguimos con este recorrido musical alrededor de George Harrison, nuestro Beatle favorito, que en 1988 crea The Traveling Wilburys con un grupo de amigos. ¡Pero que grupo de amigos! Bob Dylan, Roy Orbison, Jeff Lyne y el recientemente desaparecido - grande - Tom Petty.





Me encanta la descripción de las intenciones de Harrison que podemos leer en Wikipedia: 

«Lo que realmente me gustaría hacer a continuación es... hacer un álbum con algunos de mis amigos... algunas canciones, ya sabes. Quizás The Traveling Wilburys... es el nuevo grupo que tengo: se llama "The Traveling Wilburys", me gustaría hacer un álbum con ellos y luego podremos hacer nuestros propios trabajos otra vez»

El nombre del grupo proviene de una jerga entre Jeff Lyne y George Harrison respecto de los errores en las grabaciones. Harrison comentaba en broma: «We'll bury 'em in the mix»:  "los enterraremos en las mezclas". De ahí proviene el Wilburys al que se le antepuso  el calificativo de viajeros. Y así nacieron The Traveling Wilburys.





The Traveling Wilburys Vol. 1, de 1988

En el primer album The Traveling Wilburys Vol. 1, de 1988, se encuentran las mejores canciones del grupo que, a mi juicio, son The End of the Line y Handle with Care, en las que Harrison está acreditado como autor principal; y Not Alone Anymore en que Jeff Lyne es el principal compositor - y en la que casi se le caen a uno las lágrimas por la resurrección y superinterpretación de Roy Orbison

El 6 de diciembre de 1988, apenas dos meses después de la publicación de Traveling Wilburys Vol. 1Roy Orbison falleció de un ataque al corazón. En su homenaje, el videoclip de «End of the Line» incluyó la guitarra eléctrica de Orbison balanceándose sobre una mecedora mientras el resto del grupo tocaba la canción.



Roy Orbison en 1965 (WIkipedia)

A pesar de su fallecimiento, el resto de la formación grabó un segundo y último álbum, intencionadamente con el título de Traveling Wilburys Vol. 3Pero ya no resultó igual. La muerte de Orbison fue decisiva para el decaimiento del grupo cuyo impulso inicial se fue apagando.




miércoles, 1 de abril de 2020

It don't come easy. Ringo Starr.

Continuamos con la serie Colegas de Georges Harrison; y si nos atenemos a la historia de Los Beatles en su apartado musical, hay claramente una pareja destacada: Lennon y McCartney que funcionaron casi como una firma comercial pues, prácticamente, toda la producción del grupo fue compuesta por la pareja. Con ello acapararon fama, prestigio, notoriedad, etc., lo que dejó fuera a la otra pareja que formaba el grupo: George Harrison y Ringo Starr que eran - digamos - los patitos feos, iban por libre y eran muy amigos. 



No resulta extraño, por tanto, que se forjara entre ambos una camaradería bastante consistente y que, al llegar la ruptura del grupo, cuando cada cual comenzó a sacar discos en solitario, Ringo echara mano de George que compuso, produjo y participo como guitarrista en la grabación del primer éxito de Ringo Starr en solitario: It don't come easy.

It don't come easy fue grabada en los estudios de Abbey Road de Londres entre febrero y marzo de 1970. El tema comienza con un rif de guitarra inconfundible y marca de la casa: muy HarrisonDespués va el estribillo que es muy pegadizo con unos coros muy bien puestos y empastados y sigue con la peculiar voz de Ringo...



En las grabación, además de R. Starr y G. Harrison en la batería y guitarra, están Klaus Vorman al bajo, Stephen Stills al piano, en los metalesR. Cattermola y, cantando los coros, P. Ham y T. EvansIt don't come easy tuvo bastante éxito. Fue disco de oro, (más de 500.000 copias vendidas), en USA; siendo nº 1 en las listas de éxitos de Canadá, nº 4 en Usa y Gran Bretaña y nº 5 en Alemania.

Desenvuelta y alegre, It don't come easy es ideal para cantarla a voz en grito de excursión por los jardines del Palacio de La Granja en la sierra segoviana o para, recién salido del metro Tirso de Molina un domingo por la mañana, meterse en el mogollón de El Rastro. 

O aún  mejor: una canción perfecta para, recién levantados, pegarle un sopapo al lunes y poner en marcha la semana: ¡muy, muy optimista! Siempre da subidón.



jueves, 20 de diciembre de 2018

My Sweet Lord. George Harrison.

Para M.

Las grandes religiones comparten la costumbre de repetir el nombre de Dios. Ó, para ser más exactos, en todas las grandes religiones hay profundas costumbres y formas de repetir las oraciones a Dios. Rezos de repeticiones.


Rezos con rosarios completos o reducidos - de una estación - en el catolicismo. El rosario o mala de 64 o 100 cuentas de los hindúes. O los budistas con 108 cuentas en el 'sumerumala' o uno reducido con 27 cuentas. O los 99 nombres para llamar a Alá de los musulmanes.


Repetir las oraciones, repetir el nombre de Dios. Para conseguir encontrar a Dios;  pausada o desesperadamente. Buscando respuestas o suplicando y pidiendo. Para creer, para agradecer.





George Harrison, tras su viaje a la India en 1968, mantuvo hasta el final de su vida una actitud y unas creencias religiosas firmes. La letra de My Sweet Lord refleja el deseo a menudo declarado de Harrison de tener una relación directa con Dios, y fue redactada con una sencillez que lo hizo identificable a todos los creyentes, independientemente de su religión.

Es una canción repetitiva. A las salmodias iniciales con "My Sweet Lord", siguen dos estrofas que expresan el deseo de ver, de estar, de conocer y de ir con Dios.


I really want to see you

Really want to be with you
Really want to see you, Lord
But it takes so long, my Lord
My sweet Lord

Mm, my Lord

Mm, my Lord

I really want to know you

I really want to go with you
Really want to show you, Lord
That it won't take long, my Lord

En wikipedia se indica (sic) "Después (...) en respuesta a la repetición del título de la canción, Harrison diseñó una línea de coro cantando la alabanza «Hallelujaha», común en las religiones judía y cristiana.Más adelante en la canción, después de una pausa instrumental, el coro vuelve, aunque cantando gran parte del Mantra Hare Krishna:


Hare Krishna, Hare Krishna 

Krishna Krishna, Hare Hare 
Hare Rama, Hare Rama 
Rama Rama, Hare Hare."

Por todo ello - y, también, porque la canción es bellísima - para este buzo My Sweet Lord ha sido siempre una oración, o una repetición de oraciones. O una forma de repetir el nombre de Dios.


Y así lo ha sido especialmente en estos últimos días en los que la he repetido mentalmente y escuchado muchas veces; y en que muchas e importantes razones me han hecho ver que debemos seguir en oración, repitiendo el nombre de Dios para pedir, para agradecer y para creer. Para encontrar a Dios.






martes, 27 de noviembre de 2018

While My Guitar Gentle Weeps (Acústica). Georges Harrison.

En estos días se ha conmemorado, con bastante promoción, el 50 aniversario del Disco Blanco (The White Album) de los Beatles, cuya publicación se produjo en 22 de noviembre de 1968. 




La mayoría de las canciones del album fueron escritas durante un curso de meditación trascendental con el Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh, India, entre febrero y abril de 1968. 

Todos abandonaron Rishikesh antes de finalizar el curso. Ringo Starr fue el primero en salir, ya que no soportaba la comida; McCartney partió a mediados de marzo, mientras que Harrison y Lennon que estaban más interesados en la religión hindú permanecieron hasta abril

De todos modos, la estancia en la India resultó fructífera para el grupo ya que el retiro involucraba largos períodos de meditación y, marihuana aparte, los Beatles no llevaron consigo ninguna droga a la India y el tener sus mentes limpias ayudó al grupo con la composición de las nuevas canciones. Y lo fue especialmente, para George Harrison que, en ese 1968 tuvo un extraordinario desarrollo como compositor. 



 The White Album 
Portada de la edición original

De allí trajo Georges Harrison su extraordinario tema While My Guitar Gentle Weeps que, además de la gran valía de la letra, tal y como se grabó en el Disco Blanco, muestra una potentísima estructura musical y un tratamiento del sonido de las guitarras eléctricas que aúna contundencia en los ritmos y gran dulzura en la parte solista - interpretada por Eric Clapton - lo que da lugar a una canción prácticamente perfecta de hondura y lirismo pasmosos.

Sin embargo, el primer borrador del tema, que ahora en esta efeméride ha visto la luz, (en la edición de The White Album. 50 th Anniversary), nos muestra una canción acústica - denominada While My Guitar Gentle Weeps. Anthology 3 Versión - en que sólo la guitarra acústica y, en algunos momentos, el tenue sonido de un órgano, acompañan la voz de Georges Harrison. Sencilla y bellísima, habría valido por ella misma pero fue el germen de la maravilla que, después, se plasmó en The White Album.



Georges Harrison en 1974.
(Wikipedia)

La vuelta a While My Guitar Gentle Weeps, me ha llevado a lo que podría denominarse la Galaxia Harrison que comenzó a nacer en ese 1968. A esa galaxia hemos de volver en entregas sucesivas.

martes, 31 de octubre de 2017

It Keeps Raining. Fats Domino.

Otro grande que se va.

Fats Domino, el genial y bondadoso símbolo de los albores del rock and roll y la voz y el piano detrás de éxitos perdurables como "Blueberry Hill" y "Is not That a Shame", falleció el martes a la edad de 89 años.


Fats Domino
(Everett Collection. En Rolling Stone)

La fórmula era sencilla: boogie woogie ralentizado, blues acelerado, todo cantado sin énfasis, siempre con calidez y elegancia y con su voz única y característica: de terciopelo característica. Sin descuidar el glamour: los trajes y sus impagables anillos. El legado de Fats es incalculable. Siempre transmitía felicidad, hasta en las letras tristes.

Los Beatles, que lo adoraban como a un dios. 

Continuó viviendo en el mismo barrio proletario en el que había nacido, el Ninth Ward de Nueva Orleans. En una ciudad plagada por la delincuencia, Fats aparcaba su Cadillac rosa en la calle. Nadie osó tocarlo. Robarlo, romperle un cristal, o rayarlo siquiera, hubiese supuesto buscarse un serio problema con los lugareños, para quienes Fats era una institución, un ente sagrado.

Había algo desconcertante, erróneo, incomprensible, en la imagen de un Fats Domino entristecido. Era un fallo en el tejido de la realidad, una grotesca incorrección. Si Dios escribe recto con renglones torcidos, aquello era aún peor, un borrón imperdonable. Era como contemplar el sol saliendo del revés, o a Blancanieves haciendo la calle. Algo que tu niño interior no debería ver. Los millones de fans que este maravilloso individuo se ganó a lo largo de varias generaciones, entre quienes me incluyo, teníamos una palabra perfecta para definir lo que él nos transmitía: felicidad.

Solo espero que le hagan una estatua, o que le pongan su nombre a un planeta, o que algún país (¿qué tal el nuestro?) adopte una de sus melodías como himno nacional. Y si resulta que hay cielo, y si Dios tiene buen gusto, que suene su versión de «Blueberry Hill» cuando entremos en él.




A mi me gusta especialmente su canción It Keeps Raining de 1961. Dos versiones: la grabación original, musicalmente muy conseguida  con el revoloteo de guitarra y redonda del acompañamiento y del intermedio de viento exactos; y en directo en Austin, Texas en 1986, en que la sonrisa y naturalidad de la interpretación resalta con la letra 



que otros muchos habrían interpretado llorando y mesándose los pelos. Y los 3 trompetistas y los 4 saxofones.

Y que al llegar al cielo, después de Blueberry Hill, suene también It Keeps Raining. Por favor.


martes, 17 de octubre de 2017

Refugee (1979); adiós a Tom Petty

Don McLean dedicó a Buddy Holly, en el inolvidable American Pie, el verso The Day the Music Died.





Tom Petty en 2016 ( de Wikipedia)

Me acuerdo de ese verso, en este octubre en que ha fallecido - el día 2 - Tom Petty. Hombre de música y artista de muy largo recorrido, su rock, su gran pop-rock, ha estado vigente más de cuarenta años, desde sus comienzos en 1976 con su grupo The Heartbreakers.

Dos semanas después de su adiós, repasando muchas de sus canciones y recordando, también, su paso por los Traveling Wilburys y la energía de sus últimos años; este octubre hemos vuelto a encontrarnos con "el día que murió la música".




En 1979 grabó el album Damn the Torpedoes, con lo que, en ciertos círculos, comenzó a sonar y a hacerse algo popular en nuestro país. Entre las 20 mejores canciones de 1980 del programa Domino de Gonzalo Garrido, se encontraba Refugee, que sigue sonando prodigiosamente en este octubre de 2017.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Graceland. Paul Simon.

No se como, este 2107, ha vuelto un viejo amigo: Paul Simon. Ha vuelto con el album de 1986, Graceland,  y sobre todo con el tema que le da título, que es un milagro. Fruto de varias casualidades encadenadas.

Una cinta de cassette con música sudafricana  Gumbots accordion jive hits, cae en manos de Paul Simon que se interesa por la música sudafricana como, por ejemplo, los Boyoyo Boys



A Simon le recordó vagamente los primeros pasos del rock and roll de los cincuenta. Lo que le lleva a la aventura de ir a Sudáfrica a grabar canciones con artistas locales de color que dio lugar al album de Graceland, lleno de temas de fusión.

En una de las sesiones con el acordeonista Forere Motloheloa, que tocaba en una de las canciones del album, The Boy in the Bubble, se produjo un sonido de la batería que suena muy como en las canciones de viaje del country y las primeras grabaciones de Sun Records, cuna del más genuino rock and roll inicial, con un ritmo muy rápido. 



La sección rítmica del guitarrista Ray Phiri, el contrabajo Baghiti Khumalo y el batería Isaac Mtshali acaban haciendo sonar una cierta forma de country rápido, produciéndose un ejemplo de "cómo funciona una colaboración, incluso cuando no es consciente de que está ocurriendo", en palabras de Paul Simon. Que puso letra a la música; y ahí nació Graceland.

Canción que va a la búsqueda del country y del rock después de pasar por Sudáfrica, enriqueciéndose con el genio de unos maravillosos músicos. Con la pirueta de la letra de una canción de viaje de Mississipi a Memphis, hasta el lugar del nacimiento del rock and roll de Elvis Presley.

The Mississippi Delta was shining
Like a National guitar
I am following the river
Down the highway
Through the cradle of the civil war
I'm going to Graceland
Graceland
In Memphis Tennessee
I'm going to Graceland 

Elvis, que allí grabó en 1955, la extraordinaria  Mystery Train, a la que Graceland tanto recuerda.

miércoles, 20 de julio de 2016

Free Bird. Lynyrd Skynyrd.

Con estos calores a uno le parece que estamos en el más profundo sur. Quizás un sur simbólico desde Madrid, sentido o soñado. En Tarifa con Paco de Lucía. O en el Algarbe con Madredeus




Lynyrd Skynyrd en 1973
(De la portada de LP Pronúnciese L-y-n-y-r-d  S-k-y-n-y-r-d)

O en el profundo sur de Estados Unidos: Florida, Alabama... y recordamos a Lynyrd Skynyrd y su lenta y perezosa Free Bird, composición del vocalista Ronnie Van Zant y del guitarrista Allen Collins.

La letra nos canta ese tópico del hombre despegado y de ninguna parte que se va a rodar por el mundo; el pájaro libre que se echa la culpa y se va.


If I stay here with you girl
Things just couldn't be the same
'Cause I'm as free as a bird now
And this bird you cannot change
Oh oh oh oh oh oh
And the bird you cannot change
And this bird you cannot change
Lord knows, I can't change

Hay quien considera que en Free Bird está el mejor solo de guitarra de la historia del rock. Es posible. 




Allen Collins con una Gibson Firebird
 (Photo credit: Lespaulforum.com)

También está un potentísimo sonido con tres guitarras y la voz magnífica y característica de Ronnie Van Zant que perecería trágicamente en el accidente de aviación de 1977 que acabó con el grupo

Tal vez sea mucho decir que en Free Bird (ahora en directo), está el mejor solo de la historia del rock, pero tanto Gary Rossington,  tocando la parte slide, como Allen Collins  y el solo atómico de su guitarra Gibson Explorer, resultan memorables y permanecen en nuestro corazón anclado estos días en un profundo "sur".

miércoles, 27 de abril de 2016

Someday Never Comes. Credence Clearwater Revival.

El mayor defecto de las bandas de rock de final de los sesenta y principio de los setenta e que todas, (las grandes), duraron poco. Credence Clearwater Revival - o “la credence” o CCR como solíamos decir - acabó su vida en octubre de 1972, sólo cuatro años después de su creación, habiendo dejado tras de sí un importante número de éxitos y ventas millonarias.



CCR en 1968 (de Wikipedia)

Se despidieron con el irregular álbum Mardi Gras y nos vamos a detener en una de sus canciones que es seguro - ya lo verán – una de las canciones de nuestra vida, de la vida de todos y cada uno de nosotros.

Me refiero a Someday Never Comes o, en español, Algunos días nunca llegan. Parece que John Fogerty la compuso recordando las palabras que le había dicho su padre de pequeño al tratar de explicarle el divorcio con su madre.

-  Algún día, de mayor, comprenderás lo que ha pasado.

En ese momento, el mismo se estaba divorciando y tantos años después, ese era el día en el que aún no había comprendido nada. Y es que: “Algunos días nunca llegan”.



Así que piensen en sus propios deseos de cambio y fortuna; en las absurdidades de nuestra cotidianeidad - ¿llegará el día en que entienda la factura de la luz? - o en una de esas frases admirativas como, por ejemplo: "¡algún día no habrá guerra!".  Mejor, " ………...........… “ (rellenar los puntos). En fin.

La canción es sencilla, dolorida y diáfana sin el habitual muro del sonido “credence” de los discos iniciales. No acaba de ser muy eléctrica pero no es acústica. No abandona su aire conmovedor y no tiene coros. Es sólo el narrador.

"Algunos días nunca llegan". Así, a ratos, suele ser nuestra vida. Justo lo contrario son los días de la marmota que son, también, una pesadilla.


jueves, 29 de mayo de 2014

Have You Ever Seen the Rain. CCR

El agua de mayo. Lo que tendrá el agua de mayo. “Agua de mayo, pan para todo el año” en España, que  alude a que mayo es un mes en el que la lluvia es fundamental para que las plantaciones de cereales y los árboles frutales florezcan con su mayor esplendor. Si hay suficiente lluvia en esos meses, normalmente se asegura una buena cosecha que nos dará alimento hasta el próximo año. Por eso es tan importante y tan necesario que llueva en mayo.


La lluvia en mayo es a días y a ratos, y es lluvia alegre porque puedes tener lluvia  e inmediatamente sol, o sol y lluvia a la vez y los mejores arco iris son en mayo. Have You Ever Seen the Rain? de Credence Clearwater Revival (el grupo de rock con el nombre más bonito: Creencia en el resurgir del agua clara), es una canción de lluvias de mayo. Lo dice su estribillo.

Quiero saber: ¿alguna vez has visto la lluvia
cayendo en un día soleado?

"Have You Ever Seen the Rain?" es una canción escrita por John Fogerty y estaba contenida en el álbum Pendulum de 1970, sexto disco de estudio del mítico grupo californiano. Fue lanzada en formato single en 1971 con un enorme éxito, llegando al número 1 de las listas en Canadá y al 8 en la lista Billboard de Estados Unidos.


Credence Clearwater Revival en 1968 (Wikipedia)

Posiblemente sea la canción que más ha permanecido en el tiempo de todas las de Credence y, desde luego, una de las más valoradas. Si nos atuviéramos al gran número de versiones que se han realizado de la misma – en la Wikipedia en inglés se mencionan 35 versiones desde Johnny Cash a Los Ventures y Los Ramones, pasando por Rod Steward o Bonnie M o Héroes del silencio – podríamos calificar Have You Ever Seen the Rain? como un auténtico estándar.

La letra, que es muy sugerente y puede entenderse de un modo literal, ha sido sometida a varias interpretaciones: guerra de Vietnam, desvanecimiento de los sueños e ideales de los primeros tiempos de la cultura del rock and roll o la temprana disolución del grupo por la marcha anunciada de Tom Fogerty, hermano de John.

Musicalmente es de tempo medio, muy acústica y con una base sencilla pero muy potente del bajo. Siempre la peculiar voz de John Fogerty. Después del estribillo, poco a poco se va abriendo paso desde el fondo el sonido de un órgano Hammond que empasta y le da más densidad al sonido. Después del segundo estribillo, la canción acaba: poco más de dos minutos y nos gustaría que durara más.

Pero a principio de los años setenta, el rock – roots rock de la Credence era así: pim-pam-pum se acabó. Rápido y a otra cosa: lo bueno, si breve… Una canción eterna.

martes, 25 de febrero de 2014

Etta James en febrero.

En muchos sentidos, Etta James se parece a Ray Charles en su infalible habilidad para hacer frente a, (y, a veces combinar), todos los géneros de la música popular americana: rock and roll, blues, country, gospel, jazz y pop puro; soul y rhythm and blues, manteniendo al mismo tiempo una identidad y un sonido propio; y ello a lo largo de una carrera de cinco décadas impresionante por su consistencia.

Traslado este comentario tomado, literalmente, de una reseña discográfica de allmusic.com. Describe, creo que perfectamente, las características de esta intérprete a la que la revista Rolling Stone le adjudicó el número 22 de la lista de los cien mejores cantantes de todos los tiempos.


Un buen ejemplo de esa capacidad protéica y ese dominio de los géneros más variados es su interpretación, en 1997, de la canción If I Had Any Pride Left at All, (del album Love's Been Rough on Me), que en la voz de John Berry triunfó, dos años antes, en las listas de música country. Su versión de esta canción de amor desgarrada y triste, es profunda, sabia y a la vez serena, con su voz de contralto ligeramente más grave que en los inicios de su carrera, llevando suavemente el country originario a un standard universal con mucho soul.

Estamos ante una Etta James que ha dejado atrás sus infiernos particulares de alcoholismo y drogadicción de la década de los ochenta y que está construyendo su segunda etapa profesional, tan interesante o más  que su innovadores y deslumbrantes inicios, con canciones como At Last, Tell mama, I’d Rather Be Blind o  I Just Want To Make Love To You.



Es una etapa de reconciliación, con reinvención de grandes temas del soul,  como  It's a Man's Man's Man's World o  I've Been Lovin' You Too Long; o de standards, como Night and Day,  Come Rain or Come Shine o  Cry Me a River; y también con nuevas canciones, como The Blues is My Business, que es un auténtico pelotazo (pepino) de rhythm and blues.

Para el buzo, If I Had Any Pride Left at All ha sido la canción de este frío y lluvioso mes de febrero de 2014 y el inicio de una renovada admiración por Etta James, que espero lleguen a compartir.