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jueves, 11 de febrero de 2021

Taquicardia y El virus del ordenador. Vainica Doble.

Hoy nos encontramos con esa hermana melliza de la poesía que son las letras de las canciones populares. Y no podemos discernir quien es la autora individual de la letra, por lo que podríamos asignarla a un ente de nombre de pila Vainica y de apellido Doble; es decir: Gloria van Aerssen y Carmen Santonja, mis queridas Vainica Doble




Además traemos  dos composiciones. La breve  Taquicardia que presenta una visión entre aprensiva e insinuante de la cardiología y El virus del ordenador, de cuyas maldades ya nos avisaba Vainica Doble en 1997, hace 14 años; ¡unas pioneras!

Taquicardia

Doctor,
hágame un electrocardiograma
porque tengo delicado el corazón.

¡Ay qué palpitación!
Cómo late, late, late mi corazón.
Sístole diástole...

¿Dónde está ese médico de guardia
para que me cure esta taquicardia?


El Virus Del Ordenador

Confieso que soy la causa de un lío infernal,
confieso que soy un riesgo internacional.
Trabajo a nivel de redes de alcance mundial,
mi radio de acción es el universo,
procedo a traición, porque soy perverso;
mi caldo de cultivo
está en los electrones negativos.

Confieso que soy pirata del mundo industrial,
confieso que soy espía internacional.
Por ordenador practico mi amor por el mal.
Por ordenador me meto en su casa;
por ordenador en la propia NASA;
mi caldo de cultivo
está en los electrones negativos.

Estribillo

Soy el virus del ordenador,
soy el virus del ordenador,
un germen sin conciencia,
sin clemencia, ni pudor;
soy la oveja más negra de la ciencia;
porque soy un ángel exterminador,
soy el virus del ordenador,
un error de la ciencia.

¡Qué no haré cuando sea mayor,
si aún estoy en la adolescencia!
......

Confieso que estoy tramando el fantástico plan
de hundir a la vez el Pentágono y el Bundesbank.
Y no cejaré hasta que ponga todo al revés,
el sur en el norte el norte abajo
que "la cumbre" en pleno se vaya al carajo,
si no hallo en el camino
al pérfido antivirus asesino.

Estribillo
......

Vainica Doble. (Gloria van Aerssen, (1932-2015); y Carmen Santonja (1934-2000)).

Ver más en  poesía y ciencia o
en el blog La alegría de las musas 2


 




miércoles, 11 de septiembre de 2013

El afinador de cítaras

Oficio (DRAE): 1. Ocupación habitual… 3. Profesión de algún arte mecánica.. (Ver Nota)

Afinador: Persona que tiene por oficio afinar pianos u otros instrumentos musicales

Como cuenta Julián Molero en la Fonoteca.net, Nuevos Horizontes surgieron a finales de los sesenta como continuación del grupo Los Unísonos que no habían conseguido destacar en el panorama pop. Pero su casa de discos, Columbia, decidió apoyarlos y con el nuevo nombre, con Pepe Nieto como productor y – ojo al dato – con composiciones de Carmen Santonja y Gloria van Aersen, (o sea, las futuras Vainica Doble), lanzaron El Afinador de Cítaras 
 en 1969, (al que os enlazo a un videoclip que es puro pop en blanco y negro, con esos bailes pelín espasmódicos tan resultones).


Pero es una canción magnífica y muy bien interpretada con un despliegue vocal impresionante: a ratos en solo; otras, las cuatro voces a coro, con partes fugadas y con el alarde final de con dos voces en los agudos diciendo la canción y dos haciendo coros en graves dos octavas por debajo. Mucho gusto y buen oficio, comparable a los mejores grupos vocales extranjeros: The Mama’s and the Papa’s, The Free Design, Beach Boys… Puro pop barroco y la mejor sicodelia nacional; podríamos resumir siguiendo, de nuevo, a La Fonoteca.net.


Y en la letra, nos vamos a recorrer - en el modo surrealista naif de Vainica Doble - la calle del Álamo, a buscar, y es como un sueño, al afinador de cítaras. Hasta que al final lo encontremos, nos toparemos con un pintor, que ha perdido el azul que guardaba en un baúl y así no hay quien pueda acabar los retratos, y también con un actor que va buscando un director que le dé un buen papel. Al final aparece el afinador, el rey del diapasón, que lo afinaba todo cítaras, arpas, violines pero que ya no afinará más porque se ha perdido el Do y así no se puede.

En fin, que no sabría decirles si estamos ante un oficio del pasado; si, por el contrario, el futuro de los afinadores de cítaras es opíparo – que yo creo que no, porque no hay ninguna FP ni tan siquiera un gradillo de esos de los de Bolonia - o si estamos ante un oficio sugerente e imaginario, inventado para la inolvidable canción de Vainica Doble para Nuevos Horizontes.


Nota
La sección de Oficios presenta canciones que tengan relación con oficios, profesiones y ocupaciones.
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miércoles, 24 de febrero de 2010

Austrohúngaros (1)


Desde que el mes pasado releí lentamente, con calma y regodeo, “El Danubio” de Claudio Magris, me encuentro abducido por el imperio austrohúngaro. Unas cosas llevan a otras y, gracias a Magris, he llegado a Joseph Roth. Ha caído en mis manos el libro “Crónicas berlinesas” del escritor Joseph Roth, (Editorial Minúscula), recopilación de artículos escritos en el periodo que va de 1923 a 1933, en que residió en Berlín, con una intensa actividad periodística.

Judío, nacido en Brody, ciudad de Galitzia oriental, en los confines del imperio austrohúngaro, la vida y la obra de Joseph Roth, (es el mismo caso que el de Stephan Zweig), es ejemplo del drama de una generación de centroeuropeos que, nacidos al final del siglo XIX, tuvieron que vivir varias vidas difíciles y diferentes al compás de la vorágine de acontecimientos de la época. Crecido y formado en el centro del reinado del emperador Fernando José, participa como combatiente en la I Guerra Mundial. Vive después la locura de los años veinte en Berlín y es testigo del ascenso del nazismo. Tuvo vista, olfato e inteligencia y en 1933, decidió dejar Alemania estableciéndose en París.

Qué claridad mental y qué facilidad de escritura, qué talento. En el Berlín de los años veinte se estaba escribiendo el futuro del siglo XX y Joseph Roth estaba allí para contarlo. Ante nosotros desfilan los incipientes problemas del tráfico y los primeros semáforos, los grandes almacenes, las oleadas de refugiados y huidos de hambrunas, guerras y conflictos, … etc. Todo ello con una elegancia y un talento excepcionales. Vean, por ejemplo, su opinión sobre la naciente publicidad:

“Y me parece que en esta época no hay nada que no se anuncie con grandes caracteres. En eso consiste su grandeza. Tengo para mí que la tipografía se ha transformado en ideario. Lo más importante, lo menos importante y lo poco importante solo son asuntos que parecen tener más, menos o ninguna importancia. Les otorgamos valor por su imagen, no por su esencia. El acontecimiento de la semana es aquel que ha sido declarado acontecimiento de la semana gracias a la presión, al gesto y al ademán del brazo que se levanta para golpear. No hay nada que sea, todo significa. Sin embargo, ante el resplandor de un sol que se extiende implacable por el muro, por la calle, por el raíl, que se cuela por las ventanas y se refleja concentrado, multiplicado por mil, lo irrelevante hinchado se eclipsa.”

Así escribía Joseph Roth en 1921, (repito ¡en 1921!), para el Berliner Börsen Courier. El libro acaba con el artículo “El auto de fe del espíritu”, escrito a raíz de las primeras quemas de libros por los nazis, ya desde París en 1933, (donde murió en 1939), en que reflexiona sobre el antiguo régimen, sobre el nazismo y lo que se venía encima, sobre los escritores judíos y su papel y donde profetiza el horror y la guerra futura. Una lectura obligada.

Cuando en 1918 con la firma del Tratado de Versalles, con la desaparición del imperio Austrohúngaro, Sigmund Freud dijo: "Austro-Hungría no existe ya más y no quiero vivir en ninguna otra parte del mundo". Eso debió pensar también Roth, que, (en un prólogo a su movela más famosa, “La marcha Radetzky”), escribió:

"Mi experiencia más inolvidable fue la guerra y el fin de mi patria, la única que tuve: la monarquía Austrohúngara. Amaba esta patria mía que me permitía ser a la vez un patriota y un ciudadano del mundo entre todos los pueblos de Austria y también un alemán".
Un auténtico austrohúngaro. También como muchos murió siendo un apátrida. Como escribió Cabrera Infante: “Poco sabía Roth que sería un despatriado en todas partes: un apátrida —y que moriría no en Viena ni en Berlín sino en París. Murió de la muerte natural de un alcohólico: el alcoholismo.”

Sección Musical

VAINICA DOBLE



Desde que las escuché por primera vez hace ya muchos, muchísimos, años he sido fan. Creo que han sido de lo más tierno e inteligente que se ha hecho en musica pop-popular en España. Dos señoras de categoría, a su bola. Con talento y sensibilidad. Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen formaron un duo que mantuvo su actividad,de forma irregular, (grabaron 10 discos en 8 compañias diferentes), de 1971 a 2000. Minoritarias, con un fino humor, con sensibilidad, con inteligencia. Se dice que han influido mucho en cantantes posteriores de pop: Carlos, Berlanga, Los Planetas... Más tenían que haber influido.

En 2000 muere Gloria Van Aerssen. Cerrado por defunción.


Podrían ser más. Sólo os dejo cuatro joyas, cada una en su estilo. La primera es La Habanera del primer amor. Una delicia nostálgica y tierna. En segundo lugar una versión irónica del trabajo en la cocina, La cocinita mágica, con pequeñas dosis de mala leche. Las coplas del iconoclasta enamorado , "..para ti, para ti, mi amor..", son de ida y vuelta, tremendismo y amor irónico, ó ¿loco de verdad?. Para el final, Un metro cuadrado, una de las primeras canciones que grabaron, que es redonda y definitiva.

En un comentario de Youtube se dice: "Estas Vainica Doble fueron y son un regalo del cielo!". Pues eso.