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martes, 24 de julio de 2018

La piragua de Guillermo Cubillos

Estamos ante una canción que por su masiva popularidad, podríamos pensar que es del acervo popular y muy antigua. No es así, esta cumbia inmortal fue compuesta por el músico colombiano José Barros en 1967. 


José Barros

La primera grabación de La piragua se realizó en 1969 por el Trío Los Inseparables, pero fue, después de la versión realizada en ese mismo año por Gabriel Romero con el respaldo de los Black Stars de Medellín, cuando el éxito de La piragua fue explosivo, haciéndose enormemente popular tan rápidamente que conoció decenas de grabaciones por diferentes artistas colombianos y de otras nacionalidades en unos pocos años. Por ejemplo, sólo un año más tarde, en 1970, fue grabada por Dolores Vargas, “La Terremoto”, en España, donde fue enormemente popular.

En La piragua, quedan inmortalizados Guillermo Cubillos y el municipio de Chimichagua, cercano a El Banco, su pueblo natal en el departamento de Magdalena. Pero toda la letra  de La piragua es un prodigio. En ella se conjugan, a ritmo de cumbia, la cercanía de los lugares concretos que hemos mencionado, la ferocidad de la naturaleza (“Chapoteando el vendaval se estremecía/ impasible desafiaba la tormenta...”), y la nostalgia y mitos de los tiempos pasados: Guillermo Cubillos y el temible Pedro Albundia. (Nota 1).




Pero es que, además, aporta unas imágenes de gran fuerza evocadora con un lenguaje que es, a la vez, tradicional y de una modernidad lírica insólita en una composición popular. La pareja de versos

los remeros, viejas sombras, ya no reman;
ya no cruje el maderamen en el agua

fue calificada por Leopoldo María Panero - en una entrevista realizada, junto con  Biel Mesquida  a Jaime Gil de Biedma para el semanario El Viejo Topo a finales de los setenta – como “Eliot puro”. (Nota 1). 

El coloquio trataba sobre la crisis de la poesía en el mundo contemporáneo y – simplificando mucho - alguno de los asistentes, (concretamente Gil de Biedma), sostenía que frente a la crisis que parecía sufrir la poesía académica convencional que ya no se declamaba ni se cantaba, la nueva poesía y los nuevos poetas se encontraban, en aquel momento más en los cantantes y en la música popular.

Desde la lectura de la entrevista anterior, junto con otras circunstancias y aprendizajes, me acostumbré a entender la cultura de un modo más amplio; en especial, en música y poesía. Y así he seguido hasta ahora.

Lo que sí hice inmediatamente fue acercarme al Rastro a buscar el single de La piragua  que me ha acompañado estos más de cuarenta años y aún conservo. ¿Qué decir de su versión de La piragua? Era y es atómica, una locura avanzada a su tiempo; como casi todo lo que hizo Dolores Vargas; una de las más grandes de la canción española.


Notas

1. Acerca de la biografía de José Barros Palomino, y sobre la historia de la gestación y composición de La piragua, es muy interesante la entrada La historia de “La Piragua” y su compositor andariego en la página web www.kienyke.com. Asimismo en youtube  se pueden ver videos documentales sobre la vida y obra de José Barros, como los especiales: La vida del más grande compositor colombiano y La historia de 'La Piragua' o el documental Año José Barros

2. Gil de Biedma o la palabra sentida sufrida y gozada. Entrevista de Biel Mesquida y Leopoldo Mª Panero, El Viejo Topo,num. 7 (abril de 1977, pp 41-43. (En Jaime Gil de Biedma. Obras. Poesía y prosa. Galaxia Gutemberg, 2010, pp 1197-1206).

lunes, 15 de agosto de 2016

Dolores Vargas: adiós.

Es este agosto inclemente del secarral castellano en que bien podrían salir, por Torredondo, con la vía del AVE al fondo; de por los rastrojos, digo, que podrían salir John Wayne y su compañero, centauros del desierto, montados a caballo bajo un sol abrasador.

En este país profundamente salvaje en que haciendo unos “mandáos” por Segovia, a las seis de la tarde, recalas en un bar y un desmejorado “donandresoctogenario”, bohemio y desatado, se está apretando una copa de ginebra a palo seco y otro paisano de la misma quinta, en la barra, se toma un café con leche hirviente con unas patatas ali oli.



En este lunes ocho de agosto en que ha muerto La Terremoto y sentimos un escalofrío como del fin de una época. Ya no hay cantantes así, ni carreras artísticas semejante.

Uno se pregunta de dónde salía ese genio, esa energía sin par, ese espontáneo descaro. Sería preciso que alguien completara una minuciosa biografía artística de Dolores Vargas. Para ponerla en valor como compositora de Achilipú o como intérprete incomparable de la cumbia La Piragua, que versionó – visionaria – en 1970; sólo 3 años después de su creación por el colombiano José Benito Barros.

Brío y dramatismo,  siempre, en la interpretación y pura poesía estremecida la letra de La piragua

… impasible desafiaba la tormenta
un ejercito de estrellas la seguía
tachonándola de luz y de leyenda

que bien podría servir, en esta hora, como homenaje a Dolores Vargas.