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jueves, 25 de octubre de 2018

Poemas de laboratorio. María Cegarra.

La feliz reedición a finales de 2017 del poemario Cristales míos de la poeta de la generación del 27 y química de profesión María Cegarra, permite acercarnos de una forma completa a su primera obra – publicada en 1935 – escrita a base de cortos párrafos en prosa. 


Fue calificada como poesía pura plena de precisión, con un importante nivel de abstracción; resaltando, asimismo, el gran acierto en la combinación de poesía y química. En dicho libro se incluye el conjunto Poemas de laboratorio que se ha incluido recientemente el la sección poesía y ciencia de madrimasd.org y que mostramos a continuación.

Poemas de laboratorio

70. La sílice es una afirmación con un círculo ¡duplicado! Tierra y Dios: mi barro y mi atmósfera.

71. Hidrocarburos que dais la vida: Sabed que se puede morir aunque sigáis reaccionando; porque no tenéis risa, ni mirada, ni voz. Sólo cadenas.

72. La química lo afirma pero se engaña. No existe la saturación.

73. La sonoridad de las ebulliciones y de los alambiques, es como un viento sin mar y sin molinos.
Les falta actividad de velas agitadas de blancura.

74. ¡Ansia de la transmutación! Para conseguirte, cada vez más pequeña, más minúscula, más átomo.

75. Balanza, urna de sensibilidad: Eres el crucifijo de la mirada.

76. En planos de ágata y cuchillos de acero se equilibran –también- los sentimientos.

77. En una quietud de balanza, que guarda su sensibilidad como un tesoro, mi corazón espera.

De Cristales míos, 1935.


María Cegarra Salcedo
(La Unión, 1903 – Murcia, 1993)