martes, 28 de abril de 2020

Ha brotado una parra verde y roja. Juan Antonio González Iglesias.

Uno no sabe muy bien si es ahora el tiempo exacto en que brotan las parras, pero sí que estamos en plena primavera y todo florece tras el invierno. Y todo esto a pesar de que este 2020 ha sorprendido al mundo con una primavera nefasta de coronavirus y confinaciones, que traen a nuestra memoria los versos de Thomas S. Eliot“Abril es el mes más cruel…” 


Pero también nos trae este luminoso soneto de uno de los más grandes poetas españoles actuales, Juan Antonio González Iglesias que en ‘Ha brotado la parra verde y roja’ nos muestra cómo la vida vegetal surge en un milímetro abierto en el cemento y como nada ni nadie van a detener su crecimiento. Y la parra pintará para nuestro deleite "verdaderas hojas de acanto por la arquitectura”. ¡Viva la botánica!


Ha brotado la parra verde y roja

Ha brotado la parra, verde y roja,
del milímetro abierto en el cemento.
Ya nada detendrá su crecimiento.
Ya va plantando donde se le antoja

nuevo estandarte cada nueva hoja,
trémulo bajo el sol, feliz si lento.
Bajo la lluvia todo es un momento
de diminuto bosque que se moja.

Ya se imponen sus frondas imprevistas
sobre la geometría en las afueras
de París. En la plaza gris y dura

dibuja arterias sobre las aristas
del hormigón, y pinta verdaderas
hojas de acanto por la arquitectura.

De Confiado. Editorial Visor. 2015.

Juan Antonio González Iglesias. (Salamanca, 1964)​

Ver más en La alegría de las musas 2. (Blog en madrimasd.org


lunes, 20 de abril de 2020

La única certeza es que cuando salgamos, saldremos menos. Manuel Jabois.

Frases lapidarias
  
"Ni más fuertes, ni más unidos, ni mejores"


En el artículo de mismo título:  Ni más fuertes, ni más unidos, ni mejores de Manuel Jabois  de El País de 8 de abril de  2020. 

Mantengo con mi hijo R. una porfía mas menos continua, que es la de preguntarnos de vez en cuando: ¿quién es el mejor columnista español? Creo que hoy por hoy ambos estamos de acuerdo en que, desaparecido prematuramente David GistauManuel Jabois es el número uno en la actualidad.

Sólo tenemos que leer por ejemplo, el artículo que ocupa hoy nuestro Lapidario. Hay dos frases que restallan como chasquido de latigazos. La primera: "De momento la única certeza matemática es que a la calle, cuando salgamos, saldremos menos."

Y la segunda: "... España es un país peligroso cuando entiende la "unión" como juntar filas a un lado y el contrario del río, tentado festivamente a que la única convivencia posible sea la de una mitad aplastando a otra..."

Al final, Jabois siempre da vidilla y procura en sus escritos una salida airosa y esperanzada. (En este caso razona que si bien lo de la mitad aplastando a la otra es lo normal; hay que albergar cierta esperanza porque también está - y parece que fuerte también - esa España de las 8 de la tarde agradecida que sale a los balcones a aplaudir a sus fuerzas sanitarias y de seguridad.)

Salida airosa y vidilla al lector que es marca de la casa. Lo que se agradece y no nos deja con el asperón y el amargor de este país inhóspito. 

Será que los de Sanxenxo son así. Dios los bendiga.



miércoles, 8 de abril de 2020

Pararrayos. Guillermo de Torre.

Hoy nos acercamos a la figura de Guillermo de Torre, ensayista, poeta futurista y crítico literario y de arte español perteneciente a la generación del 27; aprovechando que, en este 2020, se cumple el centenario de la publicación de su manifiesto ultraísta, (Manifiesto Vertical; revista Cervantes, diciembre 1920). 


Norah Borges y Guillermo de Torre (1928)
Lo que da pie para reivindicar el ultraísmo como pieza clave en el desarrollo de las vanguardias en la literatura española del siglo XX; y la figura de Guillermo de Torre del que hemos elegido su poema Pararrayos:  dinámico,  lleno de fuerza y de atrevidas imágenes y versos memorables. 

Pararrayos

Un vuelo de miradas acribilla la noche

Cada relámpago                           
es un ojo de Argos                       
El viento nos golpea con sus puños                    
La tempestad dispara sus pistolas automáticas                            
Las estrellas tocan a rebato                    

La noche se extravía                    
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte                   
Los tejados inundan sus lagrimales                    
Descarrila el tren de las horas               
La tormenta enciende sus carteles eléctricos                 

Todos los transeúntes               
cambian sus reflejos                  
se encienden y se apagan simultáneamente                   
En la pizarra atmosférica                        
se dibujan los guarismos relámpagos                

Epilepsia de las alturas                             
Dios deposita sus injurias en los pararrayos                  
Cuándo                             
el pirotécnico celeste                 
agotará su stock de cohetes?  

Guillermo de Torre. (Madrid, 1900 – Buenos Aires, 1971)

lunes, 6 de abril de 2020

Visiones (pesimistas) de la pandemia.


“Nadie dijo en 1900: ‘Ya solo faltan cinco años para que se descubra la teoría de la relatividad”. Es una frase genial, del matemático John Allen Paulos, respecto del alcance y precisión de las predicciones. Tampoco nadie previó la pandemia del coronavirus.

Javier Sampedro, periodista científico de El País, nos lo ha  recordado el pasado día 4 en su artículo El futuro era esto, que completaba el título con: Las predicciones para 2020 están en la papelera. La pandemia lo ha cambiado todo a peor.

El artículo acaba con

“Sabemos ahora que esa minúscula entidad biológica que hemos importado de algún animal desde un mercado vivo de Wuhan ha puesto patas arriba medio planeta y pronto colonizará el otro medio. Cuando apunte el verano, la economía mundial (…) habrá sufrido un hachazo del 10% del PIB (…)  en el primer cuatrimestre. La gente llevará meses confinada y acusará los daños psicológicos de esa situación, como ansiedad, depresión, irritabilidad y estrés postraumático. Muchos habrán muerto, y muchos más regresarán a una penuria que ni siquiera habían abandonado del todo, la inversión se congelará y el paro juvenil se agravará. El futuro era esto.”

Pesimista y demoledor. 

Igual que el que había escrito el día anterior  Contra el optimismo, que completaba el título con Las tres grandes pandemias del siglo XX no cambiaron el mundo ni la doctrina económica. La actual tampoco lo hará.

También pesimista y demoledor. Pero necesarios ambos; no vaya a ser que, de ésto, sólo se nos queden las ocurrencias de los balcones


domingo, 5 de abril de 2020

Adios a Bill Withers

Si hay algo claro en este mundo, aunque no nos lo acabemos de creer, es que nadie nos vamos a quedar aquí.



En estos días se ha ido el gran Bill Withers. Fue una de esas figuras aparentemente secundarias de su ámbito - el soul de los setenta - pero que con el tiempo se manifiestan en toda su enjundia e importancia.

Nos dejó dos grandes composiciones (e interpretaciones) inolvidables: Ain't no sunshine y Just the Two of Us, a las que les he enlazado.

Descanse en paz.

sábado, 4 de abril de 2020

Este Viernes de Dolores de 2020

Anteayer, a través del grupo de Whatsup "Zamoranos", (formado, mayormente, por tíos, primos y su descendencia de la familia Miguel Sastre), me llegó la grabación "confinada" - debido al maldito coronavirus - que la Banda de Musica de Zamora ha realizado de nuestra querida marcha de Thalberg, insignia máxima de nuestra Semana Santa.

Bien realizada y mejor interpretada, me gustó mucho pero..., también, ¡helas!, se me cayó encima el hecho de que ESTE AÑO NO VA A HABER SEMANA SANTA EN ZAMORA. Que sí, ¡¡que ya lo sabía!!, pero se ve que no me había hecho a la idea y fue como un jarro de agua fría, que me asustó de golpe.



Nazareno de San Frontis  del Martes Santo.
(cadenaser.com)

Así que ni Viernes de Dolores, ni Borriquita, ni Nazareno de San Frontis,"ese mozo", cruzando el Duero por el Puente de Piedra... ni nada de nada. No veremos, desde arriba, pasar el principio de la Veracruz, por la puerta del Mercado de Abastos, la tarde del Jueves Santo; ni el paso de La flagelación - siglo XVII, del escultor José Sánchez de la Guerra - que algún año ha cargado mi hijo R. y cuyo Jefe de Paso lleva siendo Gerardo tantos años.

Ni podremos oír en la Plaza Mayor, en la madrugada del Viernes Santo, de madrugada los primeros compases de la marcha de Thalberg bailados al salir el paso Camino del Calvario, (vulgo Cinco de Copas), de la iglesia de San Juan, al que sigue ese inmenso reguero de cofrades que es la hermandad de Jesús Nazareno camino de Tres Cruces - de la que fui cofrade, de joven, unos pocos años.



Nuestra Madre de las Angustias 
(nuestramadredelasangustias.es)

Y menos, que es lo que más siento, no ver a Nuestra Madre - la de las Angustias - mi virgen, que, desde pequeño, he visto como ha acompañado a nuestra familia materna; llevando a Cristo muerto en su regazo recién descendido de la Cruz y anhelando la Resurrección.

Y tampoco estaremos en la reunión-merienda acompañando a la parte de la familia que procesiona en la Real Cofradía del Santo Entierro y que nos reúne en santo piscolabis a las puertas de la iglesia del Carmen de San Isidoro, al lado de la catedral.  Y no quiero seguir con otros recuerdos culinarios porque entonces sí que me puede dar algo: el potaje de garbanzos, espinacas y bacalao; esas patatas con pata y el bacalao a la tranca. O ese fin de fiesta espléndido que es el dos y pingada del Domingo de Pascua. 



Dos y pingada
 (zamora24horas.com)

Primos míos: cuando lo hagais o lo encarguéis o cuando lo comáis este año, pedid uno de mas - de todo por mi - y tomároslo en mi nombre: su huevito, su jamón, su chorizo y su lomo; y que suenen las gaitas y dulzainas en la primera romería del año que es Zamora al acabar la procesión de la Cofradía de la Resurrección.

Y al final, no puedo por menos de traer a mi cabeza,  la solemne melodía de Mater mea, la marcha funebre que acompaña el Viernes Santo por la noche a Nuestra Madre de las Angustias en su elegante procesionar por la calle de Santa Clara.

Y que ella, Nuestra Madre, vele por todos nosotros y nos acompañe hasta la Semana Santa de 2021. Que para entonces; ¡Semana Santa de Zamora de 2021: Si que sí!


miércoles, 1 de abril de 2020

It don't come easy. Ringo Starr.

Continuamos con la serie Colegas de Georges Harrison; y si nos atenemos a la historia de Los Beatles en su apartado musical, hay claramente una pareja destacada: Lennon y McCartney que funcionaron casi como una firma comercial pues, prácticamente, toda la producción del grupo fue compuesta por la pareja. Con ello acapararon fama, prestigio, notoriedad, etc., lo que dejó fuera a la otra pareja que formaba el grupo: George Harrison y Ringo Starr que eran - digamos - los patitos feos, iban por libre y eran muy amigos. 



No resulta extraño, por tanto, que se forjara entre ambos una camaradería bastante consistente y que, al llegar la ruptura del grupo, cuando cada cual comenzó a sacar discos en solitario, Ringo echara mano de George que compuso, produjo y participo como guitarrista en la grabación del primer éxito de Ringo Starr en solitario: It don't come easy.

It don't come easy fue grabada en los estudios de Abbey Road de Londres entre febrero y marzo de 1970. El tema comienza con un rif de guitarra inconfundible y marca de la casa: muy HarrisonDespués va el estribillo que es muy pegadizo con unos coros muy bien puestos y empastados y sigue con la peculiar voz de Ringo...



En las grabación, además de R. Starr y G. Harrison en la batería y guitarra, están Klaus Vorman al bajo, Stephen Stills al piano, en los metalesR. Cattermola y, cantando los coros, P. Ham y T. EvansIt don't come easy tuvo bastante éxito. Fue disco de oro, (más de 500.000 copias vendidas), en USA; siendo nº 1 en las listas de éxitos de Canadá, nº 4 en Usa y Gran Bretaña y nº 5 en Alemania.

Desenvuelta y alegre, It don't come easy es ideal para cantarla a voz en grito de excursión por los jardines del Palacio de La Granja en la sierra segoviana o para, recién salido del metro Tirso de Molina un domingo por la mañana, meterse en el mogollón de El Rastro. 

O aún  mejor: una canción perfecta para, recién levantados, pegarle un sopapo al lunes y poner en marcha la semana: ¡muy, muy optimista! Siempre da subidón.