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lunes, 4 de julio de 2016

Estamos como queremos

En estos días de trabajo intenso y atropellado me queda poco margen – digamos que es una combinación de falta de tiempo, ganas y oportunidad - para comentar noticias de actualidad. Y eso que muchas son de aúpa.

Y si no se hace alusión a las noticias graves - ¿Qué puede añadir uno a ellas si no sabe gran cosa? – cómo ponerse a comentar frivolidades, como esa - que corre por algunas redacciones y por internet -  del loro Bud de Michigan, testigo, al parecer del asesinato de su dueño, del que están pensando si utilizar la frase que al parecer repite con insistencia: “¡No dispares!”, como evidencia para el juicio.


Y la última, con calificación de "aurora boreal", es lo de Vueling; representación elevada a la enésima potencia de la pesadilla que en que se pueden acabar convirtiendo actuales empresas de servicios aparentemente modernas.

Y encima, seguimos con un calor descomunal. Estamos como queremos.

martes, 30 de junio de 2015

Cosas del verano

En estos días de tantísimo calor en el inicio del verano, los suelos de los vagones del Metro están llenos de pies femeninos al aire, calzados con gran variedad de chancletas y sandalias con los diseños, colores y formas más diversos. Una gran mayoría de mujeres lleva estos calzados y son raros los zapatos que cubren el pie. Afortunadamente no ocurre lo mismo con los pies del género masculino que, francamente, son más desagradables de ver.


Reconozco quedarme embobado mirando la variedad de pies y sandalias. Pero, pronto, levanto la vista y miro al techo del vagón, acordándome de la desaforada reacción de Seymour Glass, vestido de albornoz y con los pies en chanclas, al interpretar que otra pasajera, que mira hacia el suelo del ascensor, le está observando fijamente los pies.

—Si quiere mirarme los pies, dígalo—dijo el joven—. Pero, maldita sea, no trate de hacerlo con tanto disimulo.
—Déjeme salir, por favor—dijo rápidamente la mujer a la ascensorista.
Cuando se abrieron las puertas, la mujer salió sin mirar hacia atrás.


Está de vacaciones en Florida con su mujer, Muriel, y va camino de su habitación (la 507) en el hotel. Falta poco para su suicidio en el relato Un día perfecto para el pez plátano de J. D. Salinger.

domingo, 16 de junio de 2013

Modo verano

Parece que el verano ha llegado por fin y Madrid es ya el horno de todos los años. Deben hacer cuentas de que cuando den la temperaturas de Madrid en la radio, en TV o en prensa, tienen que sumar, pongamos, media  docena de grados, que es la diferencia que hay entre la temperatura a la sombra de la ciudad universitaria con, por ejemplo, la que hay en el bonito granito que nos colocó Gallardón en la puerta del Sol. O sea, como en Córdoba la llana mas o menos. O más.

El verano, en Madrid, se nota también en que los autobuses y el metro, se ponen a funcionar en modo verano. El modo verano consiste en que los directivos del transporte deciden que hay que poner un treinta por ciento menos de trenes y de autobuses, aunque los viajeros sigan siendo los mismos, o casi. Con lo que ahí vamos, tan felices, todos apretados con el sobaco del compañero del metal muy cerca de ti. Y tampoco faltan, entretanto, el pantalón pirata y la chancla, que no pasan de moda, y que son otra casuística del modo verano madrileño. 



Y este arreón de calor, ha coincidido con lo de Messi. Toda la semana, en todas partes, a todas horas. Lo de este país ya es para hacérselo ver. Parece que hubiera un mago que tras echar unos polvos mágicos diera un chasquido, y ¡zas!, todo el país a mirar al mismo sitio. 

Uno piensa que las noticias deberían ser, sobre todo, noticias y no cosas sabidas. En el país de las sicavs, (que es el mismo en que casi el cincuenta por ciento de la recaudación de impuestos proviene de los sueldos del trabajo en el IRPF), escandalizarse de que uno de los futbolistas que más dinero gana en España, haga ingenierías fiscales, tenga mil empresas interpuestas,  toree a hacienda, etc., es una melonada. Lo que es noticia (y choca), por el contrario, es que Messi tenga tan malos asesores fiscales.
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lunes, 20 de agosto de 2012

En verano: Beach Boys


Frases para la historia

 “No es verano si no hay un tema de los Beach Boys”

 We are Standard. Grupo de punk-funk / dance-rock de Guecho. En El País  de 16 de agosto.

Como venimos sosteniendo, sin las canciones de los Beach Boys no hay verano y este grupo - que suena bien, bien - nos lo viene a recordar puntualmente. 

“Parece mentira que diga eso y que no quisiera venirse a Gredos a verlos en directo a finales de julio”,  me reprocha el Sr. Colón. Touché, su razón tiene.


Los Beach Boys. Verano 2012.

Pero es que me da como "cosa". Prefiero tenerlos en la cabeza tal como eran. Sin las “historias" de Brian Wilson, sin el culebrón de esta reunión de 2007. Leí el otro día que, a cierta edad, todo grupo rock parece Formula V, por muy Pete Townsend (o Brian Wilson) que se sea.  Que podría ser un eufemismo para evitar que te venga a la cabeza si no los habrán sacado de excursión en el asilo. (Nota 1). 

En la jugosa y completa selección de canciones para el verano que hace We are Standard , eligen I Get Around. 


Así la glosan: 

 “No es verano si no hay un tema de los Beach Boys. Es uno de sus primeros singles y funciona como un tiro. Sabe a verano. A coche ardiendo de calor después de la playa. A vuelta a casa después de un gran día de playa y olas”.

No se puede resumir mejor la pasión surf.

Nota 1. 

Atención a Hughes, autor del texto “La mujer olímpica” al que les he enlazado. De seguimiento más que recomendable en el blog los objetos impares.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El mismo mar de todos los veranos

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Me encuentro en la playa de Rís. Justo en frente veo la isla de San Pedruco, paraíso de las gaviotas. A la izquierda y a lo lejos, el final de la playa de Quejo y su montaña en Isla. Detrás de mí, tras las dunas y acantilados, las edificaciones de Noja  y al fondo, más allá de la marisma del Joyel, el monte Chincho - ¡hola monte Chincho!- señoreando el paisaje.


Playa de Rís (Noja). Agosto 2011.

Ahora, abriéndose paso entre las nubes, el sol poniente se refleja en las aguas de la playa que está, todavía, llena de bañistas y paseantes, disfrutando las últimas olas del día. Añorado y magnífico Cantábrico, esperado y gozado mar de Noja. El mismo mar de todos los veranos.

En Noja. 3 de agosto de 2011

La misma playa, el mismo cielo

Unos días más tarde, mi hija me pidió que le grabara una cinta de cassette con canciones antiguas. De un viejo LP con éxitos de 1964, rescaté la canción La misma playa, el mismo cielo interpretada por Karina y la incluí en la cinta. La canción es alegre y pegadiza, con su puntito melancólico, y Karina hizo una buena versión, muy cuidada en sus arreglos y con la chispa que tenía de jovencita, apenas veinte años, en el inicio de su carrera. 

En esa época se hacían rápidamente y  con gran dignidad versiones en español, y hay que decir que con muy buenas adaptaciones de las letras, de éxitos italianos. 


La canción original Stessa spiagga, stesso mare, (literalmente, la misma playa el mismo mar), era una composición de Mogol y Piero Soficci, que había arrasado en Italia en 1963 cantada por Mina, (llamada más adelante La tigresa de Cremona), también entonces en los inicios de una dilatada y magnífica carrera artística, que la llevaría a ser durante muchos años - casi hasta hoy - la gran dama de la canción italiana. También en Italia y en ese año 63, la hizo un gran éxito en una versión con arreglos de cuerda y coros, el simpático aunque menos conocido Piero Focaccia, que tenía una pintilla de rocker macarra curiosa. 


Definitivamente, creo que para el verano y las playas no hay nada mejor, (salvando el surf), que las canciones italianas.