Bienaventurado el que encuentra sin buscar. Cuando ocurre uno puede pensar en un pequeño milagro y dar gracias al cielo. Y tomarlo y conservarlo en el corazón.
Es el caso del músico y pianista armenio Tigran Hamasyan que auna a su virtuosismo pianístico, impregnado de armonizaciones jazzísticas, las tradiciónes y canciones populares armenias en una combinación insuperable.
Aquí escuchamos el tema Drip interpretado por Hamasyan y el Berklee Middle Eastern Fusion Ensemble. Espero que les guste.
El buzo no puede aislarse. Por eso en muchas ocasiones se encuentra extraño y perplejo por cosas y cuestiones que le rodean o que le plantean los medios de comunicación. En este blog se contarán esas extrañezas y perplejidades.
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martes, 28 de enero de 2020
miércoles, 15 de mayo de 2019
La ciudad es de goma lisa y negra. Gabriel Celaya y Aguaviva.
Tengo muy por cierta la opinión de Ángela
Vallvey, sobre la poesía, que leí, hace unos días, en “Cambio de siglo. Antología de la poesía española. 1990-2007”, (Selección,
prólogo y bibliografía de Domingo
Sánchez-Mesa. Poesía Hiperión. Madrid 2007).
“(…) En todo caso, en estos
tiempos de abaratamiento, de vulgarización masiva, de consumo y de ganancias,
la poesía (no hay poesía buena y mala: hay poesía o no hay poesía) es un
reducto de exquisitez que sigue proporcionando un temblor de humanidad siempre
nuevo para cada individuo. La poesía es el ADN de la cultura. Infinitamente
incomparable. Pieza única. Es la antimanufactura. No se le puede pedir más.”
Opinión elevada tengo también de la música y el pasado día 8 se acabaron juntando estas
dos pasiones.
Fuimos a la biblioteca municipal Miguel de Cervantes de Pozuelo de
Alarcón a ver la sesión dedicada al poeta Gabriel
Celaya, de la actividad “Poesía de oídas”
que se viene desarrollando desde
febrero de 2017, (ver enlace), y que continuará en otoño de
este año.
Antonio Daganzo Castro, escritor y periodista, Premio de la Crítica de Madrid de Poesía 2015
y Carolina Barreira López,
Licenciada en Educación y gestora cultural son los creadores y protagonistas de
esta propuesta cultural que intenta acercar a los grandes autores españoles e
iberoamericanos. Se busca atrapar al público a través de una lectura amena de
datos pintorescos y humanos de la vida del autor, intercalados entre poema y
poema. (Ver detalles).
Sus autores lo definen como “un recital poético en formato radio teatro donde, a lo
largo de una hora, se realiza la lectura, a dos voces, de una cuidadosa
selección de poemas, que son intercalados en un guion que narra la vida y
anécdotas del poeta protagonista de cada sesión, permitiendo comprender mejor
la poesía y al autor”.
La sesión “Gabriel Celaya,
tranquilamente hablando” transcurrió agradablemente y los dos artífices de
Poesía de oídas, realizaron – al igual que en alguna otra sesión anterior que
habíamos presenciado – una entretenida y
amable velada, combinando poesía recitada, imágenes y repaso de la biografía de
Gabriel Celaya.
Gabriel Celaya
¡Qué grande Celaya!
Qué ejemplo de vida, de amor y felicidad… y compromiso social en unos tiempos
que no eran fáciles. Uno de los poemas que se recitaron fue Aviso al que se conoce más por su primer verso: “La ciudad es de goma lisa y negra”, que reproducimos a continuación.
Aviso
La ciudad es de goma lisa y negra,
pero con boquetes de olor a
vaquería,
y almacenes de grano, y a madera
mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria,
y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay
ruidos inhumanos,
hay bruscos bocinazos que
deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y
lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en
estos tiempos.
De forma inmediata me vino a la memoria
la versión musicada de La ciudad es de goma lisa y negra que el grupo Aguaviva realizó del poema en 1972.
Qué grupo tan curioso e interesante fue
Aguaviva. Ideado por José Antonio Muñoz junto con el cantante, compositor y productor Manolo Díaz, (uno de los grandes hombres de música de nuestro país), estuvieron en activo toda la década de los setenta, representando en grupos, lo que supusieron, en la canción protesta de la época, (ideología, estética, etc.), los cantautores de la época.
Pusieron música a diversos poetas de la
denominada poesía social, alcanzando bastante éxito con un estilo en que se
mantenían, siempre, párrafos recitados que se acompañaban de partes y, sobre
todo, estribillos a coro. En el vivo recuerdo, además de Aviso, están: Poetas
andaluces, (su mayor éxito) y Creemos el hombre nuevo de Rafael Alberti; Me queda la palabra de
Blas de Otero y Cuentos de León Felipe.
Música y poesía ¡Qué perfecta combinación!
Y quedamos a la espera, ya después del
verano, de las próximas sesiones de Poesía de Oídas. Serán: Generación del 27, (16 de octubre);
Nicolás Guillén, (13 de noviembre) y Alfonsina Storni, (11 de diciembre).
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miércoles, 21 de noviembre de 2018
Con Eliseo Parra en Segovia
Noche de folk en Segovia. Y fiesta mayor. Porque en la Academia de San Quirce le entregaban el pasado sábado 17 de noviembre a Eliseo Parra el XXIII Premio Europeo de folklore Agapito Marazuela.
Y es que no hay nadie ahora mismo, en el ámbito del folklore, con más merecimiento que Eliseo Parra para recibir este premio en honor del gran Agapito Marazuela.
El gran hombre de música que es Eliseo Parra dice a veces con humor algo así como que él escuchaba a los Beatles y se le apareció Agapito Marazuela. Y es que, a principios de los ochenta, con todo un bagaje como músico de rock (grupo Mi generación), de jazz-rock (grupos Blay Tritono y Rondalla de la costa), o como acompañante de lujo de grandes intérpretes (como María de Mar Bonet), lo deja todo y comenzó a investigar la música tradicional castellana.
Funda el grupo Mosaico con los que grabó dos discos, (el primero de ellos un homenaje al repertorio de Agapito Marazuela). A partir de los años noventa inicia su carrera en solitario, caracterizada por revisión del folklore tradicional español desde parámetros musicales contemporáneos, con influencias de músicas de otros países y del jazz y del rock.
Su música comienza a sonar de otra forma: luminosa, dinámica, con la percusión y su extraordinaria voz en el centro de todo. Y sus composiciones: muchas de las cuales con esa divina cualidad de sonar ya al nacer como si fueran verdaderamente del acerbo popular.
Su album Tribus hispanas de 1998, (con sus dos temas insignia: Van por el aire y La llave de la alegría), fue un antes y un después en el folk nacional. Desde entonces, siempre a más, como, por ejemplo Brillante de su album Viva quien sabe querer de 2002.
Y la experiencia Coetus. Y en los últimos años el fabuloso artefacto que son Las piojas: la música que nuestros abuelos aprendieron de los suyos, transmitida con toda la fuerza del canto en común y compañía.
Y allí que estuvimos. Nos obsequió con tres canciones y entregados, como en todas sus actuaciones que son comunión para sus fieles, pudimos tararear y dar palmas en Van por el aire. Y hubo abrazos y felicitaciones.
Y luego algunos - más algunas que algunos - nos fuimos a tomar un par de vinitos en la noche segoviana y quedamos para la siguiente actuación.
Y es que no hay nadie ahora mismo, en el ámbito del folklore, con más merecimiento que Eliseo Parra para recibir este premio en honor del gran Agapito Marazuela.
Eliseo Parra en 2010
(Foto de Emilio Fraile en laopiniondezamora.es)
Funda el grupo Mosaico con los que grabó dos discos, (el primero de ellos un homenaje al repertorio de Agapito Marazuela). A partir de los años noventa inicia su carrera en solitario, caracterizada por revisión del folklore tradicional español desde parámetros musicales contemporáneos, con influencias de músicas de otros países y del jazz y del rock.
Su música comienza a sonar de otra forma: luminosa, dinámica, con la percusión y su extraordinaria voz en el centro de todo. Y sus composiciones: muchas de las cuales con esa divina cualidad de sonar ya al nacer como si fueran verdaderamente del acerbo popular.
Su album Tribus hispanas de 1998, (con sus dos temas insignia: Van por el aire y La llave de la alegría), fue un antes y un después en el folk nacional. Desde entonces, siempre a más, como, por ejemplo Brillante de su album Viva quien sabe querer de 2002.
Y la experiencia Coetus. Y en los últimos años el fabuloso artefacto que son Las piojas: la música que nuestros abuelos aprendieron de los suyos, transmitida con toda la fuerza del canto en común y compañía.
Y allí que estuvimos. Nos obsequió con tres canciones y entregados, como en todas sus actuaciones que son comunión para sus fieles, pudimos tararear y dar palmas en Van por el aire. Y hubo abrazos y felicitaciones.
Y luego algunos - más algunas que algunos - nos fuimos a tomar un par de vinitos en la noche segoviana y quedamos para la siguiente actuación.
jueves, 10 de mayo de 2018
De excursión con Sursuncorda. Comida.
Cuando los amigos de Sursuncorda me hablaron del merendero de Terencio, (en donde íbamos a comer los parros asados), lo hicieron en unos términos casi apocalípticos; de forma que uno pensaba que se iba a encontrar algo rústico y descuidado, al estilo de "la taberna fantástica" de Alfonso Sastre o a los merenderos de la novela El Jarama.
Afortunadamente, ni hubo tal ni era para tanto. El restaurante merendero Terencio es un local muy apañado que, en la misma orilla del río Pirón, tiene dos zonas: una construida de bar y otra de entoldado-terraza que es el merendero propiamente dicho. Además, hay que decir que al lado, las orillas del río Pirón, están habilitadas con tirolinas, etc. en unas instalaciones estupendas, que pueden ser utilizadas por todos pero que hacen las delicias, sobre todo, de los niños.
Lo importante fue la cosa de los parros. Que es como llaman por esta comarca a los patos que abundaban en las lagunas de la zona y, más tarde, comenzaron a criarse por las gentes de la zona que los reservaban para fiestas y para las festividades de Navidad. Lo que demuestra que no solo de cochinillo o de lechazo se vive en fiestas, en estas tierras segovianas de la comarca del Carracillo.
Por lo que podido averiguar, a los parros se les embadurna en la víspera con un adobo compuesto, básicamente, de vino y de diversas hierbas. Al día siguiente,una vez cogidos los sabores del adobo, se escurren y secan bien y se ponen a asar en el horno hasta un punto similar al de otros asados (que se desprenda la carne del hueso), dejando toda la grasilla del pato en el fondo, con lo que el resultado es diferente y muy rico y sustancioso.
El menú es sencillo: ensalada y los parros en su fuente. Ni más ni menos, ni menos ni más.
Después de un toque de aviso a la dulzaina de José Luis, acompañado por Juanma al tambor, comenzó la fastuosa comida, con repeticiones varias de "mas parro" por parte de la mayoría, todo ello regado con vinillo de Rivera, agua y alguna fanta.
Todo en su punto y medida, de forma que nos quedaron ganas, después de los helaos - postre único, también - y los cafelitos, de hacer sobremesa musical - y recitativa por parte de Pajares - hasta bien entrada la tarde. (De la que, como soy un inútil y no se meter videos en el blog, no puedo poner imágenes de la actuación; que haberlas, haylas).
Con lo que echamos un buen rato en amor y compaña, con diversión propia y para la concurrencia.
Bien entrada la tarde, en el turno de ruegos y preguntas; de las últimas no hubo, pero sí hubo un clamor general de que había que repetir más pronto que tarde el evento.
Aprobada la propuesta por unanimidad, despedimos el sarao hasta el próximo San Parro.
Afortunadamente, ni hubo tal ni era para tanto. El restaurante merendero Terencio es un local muy apañado que, en la misma orilla del río Pirón, tiene dos zonas: una construida de bar y otra de entoldado-terraza que es el merendero propiamente dicho. Además, hay que decir que al lado, las orillas del río Pirón, están habilitadas con tirolinas, etc. en unas instalaciones estupendas, que pueden ser utilizadas por todos pero que hacen las delicias, sobre todo, de los niños.
Lo importante fue la cosa de los parros. Que es como llaman por esta comarca a los patos que abundaban en las lagunas de la zona y, más tarde, comenzaron a criarse por las gentes de la zona que los reservaban para fiestas y para las festividades de Navidad. Lo que demuestra que no solo de cochinillo o de lechazo se vive en fiestas, en estas tierras segovianas de la comarca del Carracillo.
Por lo que podido averiguar, a los parros se les embadurna en la víspera con un adobo compuesto, básicamente, de vino y de diversas hierbas. Al día siguiente,una vez cogidos los sabores del adobo, se escurren y secan bien y se ponen a asar en el horno hasta un punto similar al de otros asados (que se desprenda la carne del hueso), dejando toda la grasilla del pato en el fondo, con lo que el resultado es diferente y muy rico y sustancioso.
El menú es sencillo: ensalada y los parros en su fuente. Ni más ni menos, ni menos ni más.
Después de un toque de aviso a la dulzaina de José Luis, acompañado por Juanma al tambor, comenzó la fastuosa comida, con repeticiones varias de "mas parro" por parte de la mayoría, todo ello regado con vinillo de Rivera, agua y alguna fanta.
Todo en su punto y medida, de forma que nos quedaron ganas, después de los helaos - postre único, también - y los cafelitos, de hacer sobremesa musical - y recitativa por parte de Pajares - hasta bien entrada la tarde. (De la que, como soy un inútil y no se meter videos en el blog, no puedo poner imágenes de la actuación; que haberlas, haylas).
Con lo que echamos un buen rato en amor y compaña, con diversión propia y para la concurrencia.
Bien entrada la tarde, en el turno de ruegos y preguntas; de las últimas no hubo, pero sí hubo un clamor general de que había que repetir más pronto que tarde el evento.
Aprobada la propuesta por unanimidad, despedimos el sarao hasta el próximo San Parro.
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miércoles, 25 de abril de 2018
De excursión con Sursuncorda. Aperitivo.
En Navas de Oro
Habíamos quedado en encontrarnos en Navas de Oro a la hora del aperitivo antes de la comida en el merendero Terencio. No sin trabajo, (baste con decir que para llegar a Navas de Oro tuvimos que salir del pueblo y volver a entrar), acabamos llegando, todavía después de alguna indagación adicional, a la Plaza Mayor.
Mientras Mª Cruz e Inma fueron a buscar el móvil de José al coche, entramos, en adelanto en el mesón Plaza Mayor. Muy limpio con una barra de pinchos no muy espectacular pero lucida. José me comento la afición en estos pueblos de comer estómagos de cerdo y los pedimos. Su nombre de guerra es cuajos (o cuajares).
Los servían simplemente cocidos y fríos, con sal al gusto. Gustosos y con una especial textura (como toda casquería) pero sosos. Con un chorreton de aceite y pimentón o con un adobadito de matanza y un pase posterior por la plancha habrían estado mejor. Esto último fue lo que Pepi comentó que hacía ella con los cuajos.
Después aparecieron Pajares y Pepi con Juanma y Loli y volvimos, ya todos, al asunto, con vinos verdejos, tintos de rivera y mas tapas: bacalao y gambas gabardina (buenos rebozados) y más cuajo. Pajares, José y Juanma recordaban, entre risas, sus andanzas de dulzaineros en la fiesta de San Cristobal del 10 de julio de este pueblo, con el multitudinario desfile de los camioneros y de los camiones y de las bendiciones del cura del lugar.
Después fuimos al San-Bal que es bar, restaurante y discoteca al tiempo, donde tomamos una oreja rebozada extraordinaria. Tajada grande sobre pan; rebozada con buen aceite y muy melosa. Me recordaba las tapas de lo mismo y de morro de Toro.
Despidiéndonos del San-Bal, con ello en el cuerpo y mejor que llegamos, dejamos Navas de Oro fuimos camino de Samboal, al encuentro del río Pirón, donde nos esperaban, en el merendero de Terencio, unos parros asados y el resto de la tropa Sursuncorda.
Habíamos quedado en encontrarnos en Navas de Oro a la hora del aperitivo antes de la comida en el merendero Terencio. No sin trabajo, (baste con decir que para llegar a Navas de Oro tuvimos que salir del pueblo y volver a entrar), acabamos llegando, todavía después de alguna indagación adicional, a la Plaza Mayor.
Escudo heráldico de Navas de Oro
Los servían simplemente cocidos y fríos, con sal al gusto. Gustosos y con una especial textura (como toda casquería) pero sosos. Con un chorreton de aceite y pimentón o con un adobadito de matanza y un pase posterior por la plancha habrían estado mejor. Esto último fue lo que Pepi comentó que hacía ella con los cuajos.
Después aparecieron Pajares y Pepi con Juanma y Loli y volvimos, ya todos, al asunto, con vinos verdejos, tintos de rivera y mas tapas: bacalao y gambas gabardina (buenos rebozados) y más cuajo. Pajares, José y Juanma recordaban, entre risas, sus andanzas de dulzaineros en la fiesta de San Cristobal del 10 de julio de este pueblo, con el multitudinario desfile de los camioneros y de los camiones y de las bendiciones del cura del lugar.
El bar San-Bal
Despidiéndonos del San-Bal, con ello en el cuerpo y mejor que llegamos, dejamos Navas de Oro fuimos camino de Samboal, al encuentro del río Pirón, donde nos esperaban, en el merendero de Terencio, unos parros asados y el resto de la tropa Sursuncorda.
jueves, 7 de septiembre de 2017
Graceland. Paul Simon.
No se como, este 2107, ha vuelto un viejo amigo: Paul Simon. Ha vuelto con el album de 1986, Graceland, y sobre todo con el tema que le da título, que es un milagro. Fruto de varias casualidades encadenadas.
Una cinta de cassette con música sudafricana Gumbots accordion jive hits, cae en manos de Paul Simon que se interesa por la música sudafricana como, por ejemplo, los Boyoyo Boys.
A Simon le recordó vagamente los primeros pasos del rock and roll de los cincuenta. Lo que le lleva a la aventura de ir a Sudáfrica a grabar canciones con artistas locales de color que dio lugar al album de Graceland, lleno de temas de fusión.
La sección rítmica del guitarrista Ray Phiri, el contrabajo Baghiti Khumalo y el batería Isaac
Mtshali acaban haciendo sonar una cierta forma de country rápido, produciéndose un ejemplo de "cómo funciona una colaboración, incluso cuando no es consciente de que está ocurriendo", en palabras de Paul Simon. Que puso letra a la música; y ahí nació Graceland.
Canción que va a la búsqueda del country y del rock después de pasar por Sudáfrica, enriqueciéndose con el genio de unos maravillosos músicos. Con la pirueta de la letra de una canción de viaje de Mississipi a Memphis, hasta el lugar del nacimiento del rock and roll de Elvis Presley.
The Mississippi Delta was shining
Like a National guitar
Elvis, que allí grabó en 1955, la extraordinaria Mystery Train, a la que Graceland tanto recuerda.
Una cinta de cassette con música sudafricana Gumbots accordion jive hits, cae en manos de Paul Simon que se interesa por la música sudafricana como, por ejemplo, los Boyoyo Boys.
A Simon le recordó vagamente los primeros pasos del rock and roll de los cincuenta. Lo que le lleva a la aventura de ir a Sudáfrica a grabar canciones con artistas locales de color que dio lugar al album de Graceland, lleno de temas de fusión.
En una de las sesiones con el acordeonista Forere Motloheloa, que tocaba en una de las canciones del album, The Boy in
the Bubble, se produjo un sonido de la batería que suena muy como en las canciones de viaje del country y las primeras grabaciones de Sun Records, cuna del más genuino rock and roll inicial, con un ritmo muy rápido.
Canción que va a la búsqueda del country y del rock después de pasar por Sudáfrica, enriqueciéndose con el genio de unos maravillosos músicos. Con la pirueta de la letra de una canción de viaje de Mississipi a Memphis, hasta el lugar del nacimiento del rock and roll de Elvis Presley.
The Mississippi Delta was shining
Like a National guitar
I
am following the river
Down
the highway
Through
the cradle of the civil war
I'm
going to Graceland
Graceland
In
Memphis Tennessee
I'm
going to Graceland Elvis, que allí grabó en 1955, la extraordinaria Mystery Train, a la que Graceland tanto recuerda.
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jueves, 30 de abril de 2015
Abril se va.
Se va este abril de 2015, con todo el barullo de las precampañas electorales, municipales y autonómicas que se avecinan. Dejémoslas ahí. Dejemos a Aguirre con sus pobres que primero molestan y al día siguiente les quiere construir más albergues. Dejemos la asombrosa transversalidad hacia los electorados de Podemos y Ciudadanos que se van pareciendo a Don Ángel Siseñor. Tiempo habrá ¿no?; que aún no han empezado las campañas.
En este abril, me queda la gran noticia del tren bala Maglev, el tren que vuela - y no es metáfora - a más de 600 km/h gracias a la levitación magnética: el sueño de todos los ingenieros eléctricos que ya es una realidad y que, dicen, será una realidad comercial en 2027, con el tramo Tokio - Nagoya de 286 Km. El tren magnético estaba ahí - como artilugio mínimo de laboratorio y como idea de desarrollo futuro - y ya parece posible.
Y de puertas para dentro, lo que ha estado bien es la guerra del Thermomatic que se han declarado los diarios ABC y La Razón de la que pueden leer la crónica en Infolibre. Lo que me hace recordar que hace unos meses en un reportaje visto en TV, preguntaban en una ciudad de Guipúzcoa por los periódicos que más se vendían y después de mencionar El Correo, Egin... etc., el quiosquero se quedó serio y dijo:"Bueno, eso ..., pero si La Razón u otros dan buenas promociones, ¡habría que ver...!". O sea, el futuro de la prensa escrita en sartenes, taladradoras y la Thermomatic... Lo que escribirían Camba, Pla o Umbral si levantaran la cabeza!
Y después de abril, mayo y no se nos ocurre mejor manera de dar la bienvenida a mayo, que recordar Ahi ven o maio, el poema de Curros Enriquez al que Luis Emilio Batallán puso música en 1975 y que fue votada en 2007 como la mejor canción de la música gallega. Además vaya en homenaje de nuestro amigo GR al que han nombrado este mes, merecidamente, Profesor de Investigación del CSIC. Enhorabuena.
En este abril, me queda la gran noticia del tren bala Maglev, el tren que vuela - y no es metáfora - a más de 600 km/h gracias a la levitación magnética: el sueño de todos los ingenieros eléctricos que ya es una realidad y que, dicen, será una realidad comercial en 2027, con el tramo Tokio - Nagoya de 286 Km. El tren magnético estaba ahí - como artilugio mínimo de laboratorio y como idea de desarrollo futuro - y ya parece posible.
El tren bala Maglev
Y después de abril, mayo y no se nos ocurre mejor manera de dar la bienvenida a mayo, que recordar Ahi ven o maio, el poema de Curros Enriquez al que Luis Emilio Batallán puso música en 1975 y que fue votada en 2007 como la mejor canción de la música gallega. Además vaya en homenaje de nuestro amigo GR al que han nombrado este mes, merecidamente, Profesor de Investigación del CSIC. Enhorabuena.
domingo, 22 de marzo de 2015
Sursuncorda en Madrona
Se ha hecho realidad la
presentación de Sursuncorda, la
última ilusión hecha conjunto musical de
José Luis López de Madrona; ese
hombre de música que lleva toda su vida con su ilusión y oficio en diversos
apartados de la música popular. Dulzainero y maestro de dulzaineros,
infatigable animador de fiestas, pregonero, cantador de coplas y romances;
buena persona y mejor amigo.
El cartel
En los últimos tiempos se
ha enamorado de ese raro instrumento milenario que entró en España por el
camino de Santiago; la zanfona que aquí tenemos por partida doble en este
Sursuncorda, fruto de sus últimos sueños, que hoy se ha presentado en Madrona
en su primera actuación en directo.
Forman el grupo además de
Jose que, aparte de cantar – cada
vez mejor, por cierto - y de la zanfona, le da al pito segoviano; Lucas, su discípulo de zanfona; Sandra Puerto a la guitarra y voz y,
completando el equipo, el ínclito Pajares
que domina todas las artes de la percusión tradicional.
El concierto fue de menos
a más, según se fueron deshaciendo los nervios iniciales y, también, según fue
afinando Jesús el sonido y las mezclas, que con un instrumento como la zanfona
son especialmente complicadas, (y más con dos zanfonas a la vez). El concierto
se empezó a venir arriba con Resalada y después con los dos romances, el de Mariana y el del Pastor, cuya cadencia y tempo parecen especialmente apropiados
para el acompañamiento de zanfonas.
En la actuación
Después llego el milagro
del Vals Parisien, instrumental que
sonó precioso, guitarra y zanfona sincronizadas en todo momento y que nos hace
plantearnos, una vez más, cómo pueden llegar a formar parte de los repertorios
de música popular determinados temas que parecen en principio tan lejanos. A
continuación sonaron dos clásicos ya conocidos por actuaciones anteriores,
interpretados por Jose en solitario;
El vendedor de nabos y El romance del donante - con letra de Camilo José Cela y música original del propio José Luis López – ambos de letra pícara, jocosamente interpretados
que hacen la delicia del personal.
En el tramo final del
concierto – al que se añadió el entrañable Juanma,
(“Matías”), a reforzar los coros - se interpretaron tres temas del
folklore popular que, por su tempo y melodía, creo que eran idóneos para una
formación como Sursuncorda: La molinera, Ya no va la niña a la fuente y la jota del Grupo Candeal que repetía en el estribillo eso de: “La vi, la vi debajo de los laureles”.
José Luis López de Madrona
Gloria pura fue ese final
con el que acabó su primer concierto Sursuncorda.
No está mal el invento del “chico del
sacristán”, José Luis, y la
compaña. Auguramos y les deseamos todo el éxito que se merecen y que nosotros
lo veamos y disfrutemos muchas veces.
Nota.
A falta de imágenes del concierto ahí va en solitario José López cantando un romance de ciego.
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domingo, 21 de septiembre de 2014
Santarén Folk. Porque salen del cuerpo.
Se me va a pasar el
verano y no he traído al blog la música que más me ha gustado y más he
escuchado en este verano. Se trata de la última grabación del grupo de folk
Santarén Folk, que lleva por título Porque salen del cuerpo.
Santarén nació en
Zamora hace ya unos treinta años - que
se dice pronto – y desde entonces, con distintas formaciones, viene recopilando
música popular de la provincia de Zamora y aledaños. Como dicen en la
presentación de Porque salen del cuerpo, no hacen música tradicional sino que
hacen música “sobre” música tradicional.
“No reproducimos las
canciones imitando a los intérpretes originales. Muy al contrario, fantaseamos
sobre ellas e intentamos extraer sus armonías ocultas en un juego sonoro al que
a vece es difícil poner fin… No obstante, el escuchante de este disco podrá
apreciar que las melodías populares se respetan, no se retuercen hasta hacerlas
desconocidas, no son meras escusas para hacer nuestra música.”
Bueno; pues el disco es
muy bueno. En primer lugar está la sabia elección de las canciones populares, de
gran variedad y belleza y de procedencia diversa: de pueblos y comarcas de
Zamora, fundamentalmente, pero también de Segovia y de Leon. En segundo lugar,
en este disco han privilegiado la parte vocal frente a otros discos anteriores
de carácter más instrumental, (lo que es un acierto, ya que la voz principal de
Luis Mª Martín Negro, a su vez alma y
líder de la formación, es sensible y poderosa, con mucha fuerza).
Presentación de Porque salen del cuerpo.
(De www.laopiniondezamora.es)
Por último está el
estupendo y peculiar sonido que han conseguido de dulzaina y gaitas sonando a
la vez, lo que no es fácil y se logra sin estridencias, armónicamente. Un
sonido muy bonito y pegadizo.
Actuación en Zamora. Junio 2014.
(De www.laopiniondezamora.es)
El hecho de que haya en
España grupos de folk con treinta años de vida, como Santarén Folk, es un milagro
que sólo se explica por la fe (más que el Alcoyano), la ilusión y paciencia (todo
en la vida ya sabemos que cosa de paciencia), el amor al arte … y el
pluriempleo.
Si este fuera un país normal,
aquí hay canciones como, por ejemplo, Seguidillas labradoras, El herrero de la perdición, Ro mi niña ro, Sal bailar Carmiña, Al olivo subí o Sácame del puerto que, a poca promoción,
podrían ser superventas y hacer que la vida de este tipo de grupos fuera lo normal y no
un milagro.
Uno desearía mayor éxito y reconocimiento para grupos y música como esta. Música que, como este Brincao y jota de Palazuelo, sólo nos pueden ofrecer grupos como Santarén Folk.
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miércoles, 30 de julio de 2014
Hexacorde en Madrona
El 19 de
julio último fue un día especial en Madrona. No sólo por el hecho de ser sábado
de julio, día de ocio, amigos y paseos, sino porque iba a actuar el grupo
Hexacorde - con la cantante Vanesa Muela – que, aparte de ser uno de los más
principales y modernos grupos de folk de Castilla León y centro de España en
general, cuenta entre sus miembros con dos chicos del pueblo: Héctor y Sergio
López, (hijos a su vez del querido José Luis, dulzainero, zanfonista, animador continuo y, sobre todo, buen amigo).
En el último CD. Agarraos
Creo yo que
fue una actuación muy especial, porque el grupo Hexacorde vino a Madrona a
echar el día y a convivir con todos nosotros, apareciendo por el pueblo a media
mañana con sus familias, niños incluidos.
Nos regalaron un coloquio celebrado
en el salón a las 12.30, en el que, después de romper el hielo Héctor, se
fueron presentando cada uno de ellos y los diferentes instrumentos que iban a
sonar por la noche en la actuación. Fue una clase – además de magistral -
amigable y entretenida en que vimos de
cerca y escuchamos los sonidos de flauta, dulzainas y pito castellano; la
gaita, el safón y clarinete, la guitarra y el cistro y las percusiones: de la
pandereta a la batería, pasando por las exóticas djembé y darbuka, y por otras
tan de aquí como panderos, castañuelas y cucharas de cocina, estas últimas
sonadas con salero y maestría por Vanesa Muela.
Madrona con la mujer muerta al fondo
También
explicaron, a los que allí estuvimos, los orígenes y el sentido de su música: la
recuperación y re-interpretación de la música popular. Música popular que
empieza en el ritmo y en el canto; música popular para el trabajo y para la
fiesta y el baile, que va añadiendo instrumentos; y que por estos pagos
cristaliza, fundamentalmente, en las formaciones de dulzainas que amenizaron
hasta mediados del siglo XX estas tierras. Y es esa música popular la que
Hexacorde descubre, recoge y
reinterpreta electrificando, añadiendo armonías y haciéndola posible en el siglo XXI.
Por la
tarde, vino a tocar en suerte – y no es exageración - el único día todo el mes
de lluvia del mes de julio y la actuación, después de dos intentos fallidos, no
pudo realizarse en la plaza de San Antonio y hubo de llevarse al salón, dónde
hubo calor y apreturas pero, también, cercanía y un sonido menos amplificado y
más natural. Hubo división de opiniones: que si habría sido mejor fuera, que
vaya lástima... A quien esto les cuenta le pareció de perlas. ¡A ver en que
otra ocasión voy a estar a dos metros de Vanesa Muela cantando y dándole a la
pandereta o de Fernando Llorente soplando la dulzaina, que casi sentía que
soplaba yo y que ponía los dedos en las llaves!
Hexacorde. Abbey Road "agro"
La actuación,
de dos horas largas, fue extraordinaria
porque lo es el repertorio y porque todos los componentes de Hexacorde son unos
intérpretes formidables, virtuosos que suenan como en sus discos o incluso
mejor. Destacaría personalmente una apreciación general y dos momentos.
Algo que me encanta en muchos temas de Hexacorde como, por ejemplo, Las seguidillas de Ávila y del
Tío Tocino o La jota del Henar, es el modo en que se va preparando poco a poco, pasando de un instrumento a otro, metiendo poco a poco más percusión o cambiando armonías, un climax creciente hasta que, al final, acaba
llegando inevitablemente el potente y bestial sonido de la dulzaina que estalla
en el aire y nos transporta a esas mañanas de alboradas y pasacalles.
Un primer momento especial ocurrió cuando al oír la canción que dice lo de “Solo de cuatro
colores tengo de pintar el ramo…”, dije de pronto: "¡Coño, si esto es de Aliste!" Y así era: La muerte y el casamiento enfrentados procedía de San Vitero, en la
comarca de Aliste en Zamora, (el pueblo en que nació mi padre y en el que yo viví
mis primeros 5 años). El ritmo incesante
de pandero y la gaita ancestral que yo oí de niño en aquellos pueblos.
El segundo momento es el de la joya escondida: La casa delos locos, en la que lloré. Difícil encontrar un verso de amor más sencillo, más
duro y más tierno:
Si tú te
mueres mi vida, si tú te mueres salero
La casita de
los locos ha de ser mi paradero
La melodía inesperada
y reposada, que se va espesando y a la que se va añadiendo intensidad hasta un
exaltado y desesperado final que estremece y deja al personal sin aire.
Gracias Hexacorde. Una actuación memorable.
Nota
Los enlaces de las canciones proceden del concierto en radio 3 celebrado el 4 de diciembre de 2012
Nota
Los enlaces de las canciones proceden del concierto en radio 3 celebrado el 4 de diciembre de 2012
miércoles, 16 de julio de 2014
Quén poidera namorala!
La noche del sábado pasado en Sanjenjo nos obsequió con la actuación del grupo señero del folk gallego: Milladoiro, que toma su nombre de los montones de piedras que los peregrinos iban dejando en el camino de Santiago. Llevan ya 35 años en el mundo de la música popular con una calidad y una honradez dignas de reconocimiento. Alegría, innovación y entusiasmo caracterizan su obra, con más de 20 discos editados, 10 bandas sonoras y otras composiciones.
El personal, numeroso y variopinto, disfrutó de lo lindo. Acompañaba la noche, dulce y con una de las lunas mas grandes que vamos a poder ver en el verano. Era de esas veces que uno piensa: "¡Que no cabe, que no acabe..!"
Y al final en el segundo bis interpretaron Quén poidera namorala!, espléndido broche final, una del las canciones gallegas más amadas y conocidas. Esta canción es tan buena y tan auténtica que parece que fuera popular y que viniera del fondo de los tiempos cantada por generaciones de gallegos y "arrimaos".
Pues bien, como canción con ese título, sólo tiene 40 años. La música la puso Luis Emilio Batallán y apareció en su primer LP, Aí ven o maio editado en 1975. La letra era de un poema de Álvaro Cunqueiro - más conocido por su primer verso No niño novo do vento - de su libro Cantiga nova que se chama Riveira de 1933, escrito bajo el influjo de la lírica galaico-portuguesa medieval.
No niño novo do vento
Una joya que, fascinante como tantas otras, había dejado Cunqueiro y que fue recogida con una música fresca, sencilla y popular por Luis Emilio Batallán.
Y que ha quedado para siempre.
El personal, numeroso y variopinto, disfrutó de lo lindo. Acompañaba la noche, dulce y con una de las lunas mas grandes que vamos a poder ver en el verano. Era de esas veces que uno piensa: "¡Que no cabe, que no acabe..!"
Y al final en el segundo bis interpretaron Quén poidera namorala!, espléndido broche final, una del las canciones gallegas más amadas y conocidas. Esta canción es tan buena y tan auténtica que parece que fuera popular y que viniera del fondo de los tiempos cantada por generaciones de gallegos y "arrimaos".
Pues bien, como canción con ese título, sólo tiene 40 años. La música la puso Luis Emilio Batallán y apareció en su primer LP, Aí ven o maio editado en 1975. La letra era de un poema de Álvaro Cunqueiro - más conocido por su primer verso No niño novo do vento - de su libro Cantiga nova que se chama Riveira de 1933, escrito bajo el influjo de la lírica galaico-portuguesa medieval.
No niño novo do vento
hai unha pomba dourada,
meu amigo!
Quén
poidera namorala!
Don Álvaro Cunqueiro
Y que ha quedado para siempre.
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