Mostrando entradas con la etiqueta Poesía y ciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía y ciencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de abril de 2021

La muerte del niño herido. Antonio Machado.

En poco tiempo los aeroplanos dejaron de ser novedosos elementos tecnológicos, que llenaban de asombro a los poetas, y fueron incorporándose a la vida cotidiana en todo el mundo: pilotos, líneas comerciales y … artefactos bélicos. Los horrores de la guerra civil española, donde se experimentó por primera vez el bombardeo en masa contra civiles, rompieron la imagen idílica de los aviones, convirtiéndolos en máquinas de guerra.


Antonio Machado.
Retratado por  Leandro Oroz, 1926

Hay ejemplos de poemas contra esa macabra función. Uno de ellos es La muerte del niño herido de Antonio Machado en que se presenta la muerte final de un niño enfebrecido y asustado por el bombardeo: un invisible avión  
- ”Madre ¡el pájaro amarillo! ¡Las mariposas negras y moradas!”-  moscardonea y repiquetea el cristal del balcón.                          

La muerte del niño herido

Otra vez es la noche… Es el martillo
de la fiebre en las sienes bien vendadas
del niño. -Madre, ¡el pájaro amarillo!
¡Las mariposas negras y moradas!

-Duerme, hijo mío. Y la manita oprime
la madre junto al lecho. -¡Oh, flor de fuego!
¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime?
Hay en la pobre alcoba olor de espliego:

fuera la oronda luna que blanquea
cúpula y torre a la ciudad sombría.
Invisible avión moscardonea.

-¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?
El cristal del balcón repiquetea.
-¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!

Antonio Machado.
 (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939)

Publicado en madrimasd.org el 22 de marzo de 2021; sección poesía y ciencia.


jueves, 25 de marzo de 2021

Tranvías. Jorge Luis Borges

Hablamos de ese Borges adolescente, estudiante de bachillerato en Europa que viaja con su familia en 1914 por Francia, Inglaterra y Alemania y que, por el estallido de la Gran Guerra, quedan anclados en Ginebra – Suiza.  Cuando a fines de 1918 se desplaza a España vivirá dos años intensos en Madrid, Sevilla y Mallorca; conocerá a Cansinos Asséns, Pedro Garfias, Adriano del Valle y José Vando, convirtiéndose en un protagonista entusiasta y vehemente del Ultraísmo. 


Borges en 1921. (Wikipedia)

En el mismo mes de su vuelta en barco a Argentina (marzo de 1921), publica en el número 6 de la revista Ultra el poema ‘Tranvías’ que hoy presentamos en poesía y ciencia. Dos años después de su vuelta a Argentina, Jorge Luis Borges renegaría de por vida a su etapa ultraísta; pero permanecen memorables estos versos de tranvías con sus estelas que estiran el asfalto y su trolley violinista que pulsa el pentagrama en la noche.


Tranvías
 

Con el fusil al hombro  los tranvías
patrullan las avenidas
prora del imperial bajo el velamen
de cielos de balcones y fachadas
vertical cual gritos

Carteles clamatorios ejecutan
su prestigioso salto mortal desde arriba
Dos estelas estiran el asfalto
y el trolley violinista

Va pulsando el pentagrama en la noche
y los flancos desgranan
paletas momentáneas y sonoras

                                            En Ultra, Madrid, Año I, N° 6, 30 marzo de 1921

Jorge Luis Borges (Buenos Aires – Argentina, 1899 – Ginebra- Suiza, 1986)


Publicado en madrimasd.org el 7 de marzo de 2021; sección poesía y ciencia.


viernes, 26 de febrero de 2021

A este febrero que se equivocó... y Señor que me has perdido las gafas de José Antonio Muñoz Rojas.

Volvemos a incluir en poesía y ciencia, no una, sino dos composiciones. La primera nos viene sugerida por esta repentina subida de temperaturas en febrero, que seguro que no traerá nada bueno al campo. El soneto A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966 de José Antonio Muñoz Rojas expresa este temor de una forma vívida y apegada a la tierra. Lo malo es que lo que antes era esporádico, cosas de refranes, ahora parece que se está haciendo habitual y es muestra del calentamiento global. ¡A ver si somos capaces de enderezarlo! 


José Antonio Muñoz Rojas


Y, en esas, recordé Señor que me has perdido las gafas, entrañable poema dedicado a las útiles y domésticas gafas – el artefacto surgido de la óptica más popular y difundido a lo largo de la historia – que siempre andamos perdiendo los de vista cansada y es obra, también, del insigne poeta malagueño que nos dejó en 2009.

A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966

Qué disparate, Abril se ha equivocado,
y tomando la posta de febrero
y diciéndose flor para qué os quiero,
a Marzo a la torera se ha saltado.

Y un alboroto por el campo ha armado
de yemas sin sazón, tramas sin fuero,
la violeta diciéndose me muero,
apenas el color recién morado.

No me abrilees Febrero a estas alturas,
que luego viene Marzo con su yelo
y nos hace la pascua antes de fecha.

Tú con las tuyas y él con sus diabluras.
Y donde dice vega pone duelo
y nos deja a dos palmos de cosecha.

Señor que me has perdido las gafas

Señor que me has perdido las gafas,
por qué no me las encuentras?
Me paso la vida buscándomelas
y tú siempre perdiéndomelas,
me has traído al mundo para esto,
para pasarme la vida buscando unas gafas,
que siempre están perdiéndoseme?
Para que aparezca este tonto
que está siempre perdiendo sus gafas,
porque tú eres, Señor, el que me las pierdes
y me haces ir por la vida a trompicones,
y nos das los ojos y nos pierdes las gafas,
y así vamos por el mundo con unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que nos das,
dando trompicones, buscando unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que no nos sirven.
Y no vemos, Señor, no vemos,
no vemos Señor.

José Antonio Muñoz Rojas. (Antequera-Málaga, 1909 – Mollina-Málaga, 2009).

Ver más en poesía y ciencia o
en el blog La alegría de las musas 


jueves, 11 de febrero de 2021

Taquicardia y El virus del ordenador. Vainica Doble.

Hoy nos encontramos con esa hermana melliza de la poesía que son las letras de las canciones populares. Y no podemos discernir quien es la autora individual de la letra, por lo que podríamos asignarla a un ente de nombre de pila Vainica y de apellido Doble; es decir: Gloria van Aerssen y Carmen Santonja, mis queridas Vainica Doble. 




Además traemos  dos composiciones. La breve  Taquicardia que presenta una visión entre aprensiva e insinuante de la cardiología y El virus del ordenador, de cuyas maldades ya nos avisaba Vainica Doble en 1997, hace 14 años; ¡unas pioneras!

Taquicardia

Doctor,
hágame un electrocardiograma
porque tengo delicado el corazón.

¡Ay qué palpitación!
Cómo late, late, late mi corazón.
Sístole diástole...

¿Dónde está ese médico de guardia
para que me cure esta taquicardia?


El Virus Del Ordenador

Confieso que soy la causa de un lío infernal,
confieso que soy un riesgo internacional.
Trabajo a nivel de redes de alcance mundial,
mi radio de acción es el universo,
procedo a traición, porque soy perverso;
mi caldo de cultivo
está en los electrones negativos.

Confieso que soy pirata del mundo industrial,
confieso que soy espía internacional.
Por ordenador practico mi amor por el mal.
Por ordenador me meto en su casa;
por ordenador en la propia NASA;
mi caldo de cultivo
está en los electrones negativos.

Estribillo

Soy el virus del ordenador,
soy el virus del ordenador,
un germen sin conciencia,
sin clemencia, ni pudor;
soy la oveja más negra de la ciencia;
porque soy un ángel exterminador,
soy el virus del ordenador,
un error de la ciencia.

¡Qué no haré cuando sea mayor,
si aún estoy en la adolescencia!
......

Confieso que estoy tramando el fantástico plan
de hundir a la vez el Pentágono y el Bundesbank.
Y no cejaré hasta que ponga todo al revés,
el sur en el norte el norte abajo
que "la cumbre" en pleno se vaya al carajo,
si no hallo en el camino
al pérfido antivirus asesino.

Estribillo
......

Vainica Doble. (Gloria van Aerssen, (1932-2015); y Carmen Santonja (1934-2000)).

Ver más en  poesía y ciencia o
en el blog La alegría de las musas 2


 




miércoles, 27 de enero de 2021

Cinematógrafo. Pedro Garfias.

Patentado en 1895 por los hermanos Lumiere, el cinematógrafo constituyó uno de los más grandes y populares complejos tecnológicos de los inicios del siglo XX, convirtiéndose con el paso del tiempo – con todo merecimiento -  en el séptimo arte. Apareció muy pronto como tema poético, primeramente con su aureola de modernismo y novedad. Más adelante, a través de sus guiones y películas, y de sus actores y mitos,  jamás ha dejado de estar presente en la poesía de los siglos XX y XXI.



Charles Chaplin (Charlot) en 1915 (Wikipedia)

Cinematógrafo,  que aúna dinamismo, audacia y frescura, fue uno de los primeros poemas en que el cine es protagonista absoluto. Su autor fue el gran poeta Pedro Garfias que, nacido en 1901, figuró entre los primeros y más notables poetas del ultraísmo, siendo más adelante paradigma de la poesía social y política en la guerra civil española y acabando sus días en el amargo exilio republicano en México, donde falleció en 1967.

Cinematógrafo 

Los volcheviques
han cortado los cables eléctricos.
La calle muere en el espejo.
Desde una estrella
vemos el mundo por un telescopio.
Estamos asomados a la vida
por el ojo de una cerradura.
La Bertini está siempre ante el objetivo.
El avión
extraviado se coló en la sala
y conoció su error
al dar en las columnas con las alas.
Intervino el acomodador.
Anoche volé yo sobre Madrid:
Los últimos noctámbulos
lanzaron a mi antena un radiograma
y un loco hermano me lanzó su alma…
Charlot es un muñeco de Sanz.
…¿Se reparó ya la avería?
El viento llega demasiado tarde. 

Pedro Garfias (Salamanca, España, 1901 – Monterrey, Mexico, 1967)

Ver más en La alegría de las musas 2 

martes, 12 de enero de 2021

Leonardo. Adam Zagajewski.

Consideraba el gran poeta y crítico - siempre recordado -, Miguel García-Posada, fundador de la sección poesía y ciencia en madrimasd.org, que una de las principales formas de proyección del discurso científico sobre el poético era la biografía, el panegírico o elogio de los héroes de la ciencia. En el poema Leonardo del  poeta polaco Adam Zagajewski nos encontramos al mayor genio del Renacimiento con toda su fama reconocida; primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey de Francia, Francisco I. 



Leonardo da Vinci (Atribuido a G. A. Figino)

Nos lo encontramos - ¡ay! – ya en enfermedad y casi al final de su vida, pensando en los proyectos que no ha conseguido realizar y con su mano derecha, medio paralizada, que ya se ha despedido de él. El gran Leonardo Da Vinci se iba muriendo cerca del Loira en 1512.


LEONARDO

Ahora vive en Francia,
más tranquilo y mucho más débil.
Es el orgullo del reino. El monarca
le honra con su amistad.
El Loira fluye lento con sus aguas.
Considera los proyectos
que no ha conseguido realizar.
La mano derecha, medio paralizada,
ya se ha despedido de él.
La izquierda también querría irse.
Y el corazón, y todo el cuerpo.
Aún se defienden
las islas de luz.

Adam Zagajewski. (Lwow – Actualmente Ucrania, 1945)


Ver más en el blog La alegría de las musas 2

lunes, 28 de diciembre de 2020

Canción del aeroplano. José María Romero Martínez.

Debido a la lentitud del proceso de industrialización en España, las ideas del movimiento futurista necesitaron cierto tiempo para aparecer y cuajar en la creación poética española y es al final de la segunda década del siglo XX cuando comienzan a aparecer poemas que incluyen los elementos centrales de la modernidad tecnológica propugnados por el futurismo y las vanguardias sucesivas.



Uno de los primeros poemas protagonizado por la aeronáutica - una de las grandes tecnologías emergentes de la época - fue Canción del aeroplano del escritor sevillano José María Romero Martínez, publicado en 1919. El aeroplano es, en el poema, águila blanca en ruta triunfal hacia la paz azul del infinito; se eleva entre los torbellinos del viento y opone "al furor del huracán su corazón de mil caballos“. Magníficos versos que aún no son poesía del siglo XX, pero que ya sí tratan de las nuevas realidades del siglo XX.


Canción del aeroplano

                                                                ¡Tu corazón de mil caballos!

Abandona la tierra y dirígete al cielo,

mi águila blanca, de alas enormes y vibrantes;

mueve tu hélice potente,

y, entre torbellinos de aire,

elévate en el espacio

y sigue tu ruta hacia el azul.


Tú, que no tienes que seguir

un camino inmutable de carriles de hierro,

ni una ruta trazada por corrientes marinas;

tú, que no necesitas carreteras,

ni la energía dócil de los cables eléctricos

y, tienes un motor por corazón,

gasta el caudal de tu sangre inflamable

y, entre detonaciones y ráfagas

de esencias hechas humo,

deja la tierra

y elévate en el aire,

traza en el espacio rutas nunca surcadas

y descubre horizontes nunca vistos.


Ve al encuentro del día

cuando la Aurora aún

no haya abierto sus rosas;

sube adonde los ojos no puedan distinguirte,

bello pájaro gigante,

lleno de gracia y majestad,

desde donde los valles verdes

a las blancas montañas de la Tierra,

y la llanura azul del océano,

y la ciudad brumosa de enormes chimeneas,

donde tiembla el burgués y el bolchevista ruge,

tengan para tus ojos,

ebrios de luces siderales

la plata fría y uniforme

de los paisajes celestes.


Asciende entre la bruma;

elévate sobre las nubes que te impiden

ver el azul del cielo;

destrózalas con tu hélice enloquecida,

que, a través de los amplios ventanales que abras,

se derrame la lumbre del sol

y haga brillar tus alas

mojadas por la lluvia

y aparte la opresión de la tormenta.


Sube en la tempestad,

nauta del Infinito;

pasa serenamente sobre el trueno del mar.

apaga sus bramidos con tu motor rugiente;

elévate entre los torbellinos del viento;

corta con tu timón

el vientre de las trombas

opón al furor del huracán

tu corazón de mil caballos.


Elévate pronto, mi pájaro enorme;

los bárbaros cubren sus campos

de torres blindadas y quieren cerrar tu camino

con nubes de llamas y acero.

¡Remonta tu vuelo más alto,

que no lleguen a herir tu corazón!

Responde a la Muerte trazando en el aire

la curva sin fin de la Vida

y hacia la paz azul del Infinito

prosigue tu ruta triunfal.


                                                         Revista Grecia, Sevilla, nº 14, 30 de abril 1919, pp. 10-11.

José María Romero Martínez. (Olivares – Sevilla, 1893, Sevilla 1936)


Ver más en La alegría de las musas 2

 


sábado, 28 de noviembre de 2020

Descartes. Alfonso Brezmes.

Un título como Descartes, podría llevarnos  a la figura del gran filósofo francés del siglo XVII. Pero no es así.  El poema Descartes trata de identificar lo que se descarta; esto es, lo que se aparta, evita o excluye. Aunque con el no por delante, (descartando), el poeta menciona con valor y admiración diferentes logros indudables de la ciencia: “el álgebra exacta /y su árbol de verdad irrefutable”, “el cosmos infinito/ y su secreta arquitectura”, las leyes de los cuerpos…, etc. 




Pero, quizá abrumado por tanta perfección científica, el poeta, al final, solo aspira a encontrar (y comprender) su lugar en la maravilla que es el mundo. Es la voz de Alfonso Brezmes, (Madrid, 1966), fotógrafo y notable poeta, que ha constituido un agradable descubrimiento en los últimos tiempos y cuya obra destila elegancia y esa sensación de perfección en sus poemas; en los que parecen estar sólo las palabras necesarias: ni una más ni una menos y en su orden, no en otro.

Descartes

No el álgebra exacta 
y su árbol de verdad irrefutable; 
no la filosofía que duerme 
en los libros de los griegos;
no el cosmos infinito 
y su secreta arquitectura; 
no las leyes de los cuerpos 
que gobiernan su atracción y su repulsa; 
no el amor, ese desorden necesario; 
no el silencio, ni la música; 
no la sorda razón de la existencia. 

Si al menos lo supiera antes de morirme: 
qué pinto yo aquí, en esta maravilla.

Alfonso Brezmes. (Madrid, 1966). 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Navacerrada, abril. Pedro Salinas

A finales de los años veinte, Pedro Salinas, convierte en tema literario, con suma elegancia y estilo, algunas innovaciones tecnológicas de la época; dando lugar a 3 extraordinarios poemas: a la bombilla, (35 bujías),  al automóvil (Navacerrada, abril), y a la máquina de escribir,  (Underwood  girls).  Tras la Segunda Guerra Mundial, su actitud hacia la ciencia cambió, adquiriendo connotaciones negativas. 




Navacerrada, abril es un sorpresivo poema, en versos blancos heptasílabos, cuya clave interpretativa se halla en su final. A lo largo del mismo, el poeta parece llevarnos a un poema de amor convencional: “Los dos solos. ¡Qué bien / aquí, en el puerto, altos”… Pero al final del mismo, el sentido cambia y descubrimos que el alma y la fuerza - que se suponía iba a referirse a  la amada – es, en realidad, la de los doce caballos del automóvil con el que el poeta, en una irónica e íntima unión con él, ha hecho su escapada a la sierra madrileña.


Navacerrada, abril

Los dos solos. ¡Qué bien

aquí, en el puerto, altos!

Vencido verde, triunfo

de los dos, al venir

queda un paisaje atrás;

otro enfrente, esperándonos.

Parar aquí un minuto.

Sus tres banderas blancas

-soledad, nieve, altura-

agita la mañana.

Se rinde, se me rinde,

ya su silencio es mío:

posesión de un minuto.

Y de pronto mi mano

que te oprime, y tú, yo,

-aventura de arranque

eléctrico-, rompemos

el cristal de las doce,

a correr por un mundo

de asfalto y selva virgen.

Alma mía en la tuya

mecánica; mi fuerza,

bien medida, la tuya,

justa: doce caballos.


Pedro Salinas. (Madrid, 1891 – Boston, 1951)

Ver más en La alegría de las musas 2

martes, 13 de octubre de 2020

A la cantera. Dionisio Ridruejo.

Creo que bastantes personas como yo – de cierta edad, formación y extracción social – sentimos una fascinación especial por la figura de Dionisio Ridruejo. De falangista de primera hora y Jefe Nacional de Propaganda del régimen franquista en la guerra civil a participante en la División Azul; le planta cara a Franco en 1942 con una carta de dimisión, que denuncia la situación de posguerra, en la en que renuncia a todas sus gavelas y privilegios; abandonando el Régimen y sufriendo, desde ese momento, ostracismo, vigilancias y destierros de por vida.  Eso no lo hizo ningún jerifalte del Régimen Franquista más que él, que terminó sus días pergeñando políticas de unión y concordia entre los españoles.



Nos legó, también, una honrada obra literaria, sobre todo memorialista y poética, de entre la que Sonetos a la piedra destaca como una de las más notables y logradas.

Realizado desde unos años antes, incluidos los de la guerra civil, Sonetos a la piedra, editado en Madrid en 1943 es un poemario temático sobre la piedra. De sus 39 sonetos – que aumentaron a 43 en reedición realizada por el propio poeta en 1975 y publicada póstumamente  en 1979 – la mayoría son composiciones sobre piedras de estatuas y de edificaciones: palacios, iglesias, etc. El resto están dedicados a la piedra como material de artefactos: ruedas de molino, relojes de sol, puentes…  y a la piedra pura en la naturaleza: volcanes, cordilleras… De entre estos últimos hemos seleccionado el soneto en que describe las canteras - verdaderas minas a cielo abierto - que han transforman la fisonomía de nuestras montañas produciendo paisajes encastillados e impenetrables de abismos verticales.

A LA CANTERA

                                                          

DERRUMBA, vulnerada la montaña,

abismos verticales en su seno

y del perfume de la hierba ameno

su intimidad desnuda sin entraña.

 

Impenetrable, encastillada, ensaña

en árido desdén duelo sereno

esta firmeza helada, este alto y pleno

vigor que de su ruina se acompaña.

 

Ni la raíz, ni el agua, ni la hoguera

forjadora, ni el hábito del viento;

nada ha calado su constancia entera.

 

Sólo el alma la explora - ¡oh, monumento;

oh mansión; oh cariátide ligera! –

con venas de amoroso pensamiento.

 

Dionisio Ridruejo Jiménez. (Burgo de Osma, Soria, 1912 – Madrid,  1975)


Ver más en La alegría de las musas 2



miércoles, 16 de septiembre de 2020

Cerca de las estrellas. Alfonso Sainz. Los Pekenikes

A veces en las canciones populares, sea o no con intencionalidad manifiesta, la ciencia y la tecnología son relevantes. Es el caso de Cerca de las estrellas del mítico grupo de rock Los Pekenikes. Apareció como disco sencillo a finales de 1968 y fue recopilada en el siguiente  álbum del grupo, Alarma. Letra y música son de Alfonso Sainz, uno de los principales componentes del grupo. 




Cerca de las estrellas se gestó y compuso en los meses cruciales de preparación del vuelo del Apolo XI que puso al hombre en la luna en julio de 1969. Es un imaginar sencillo e ingenuo de lo que se podría sentir al llegar a las estrellas. Ayudan la voz del batería Felix Arribas y los arreglos de Waldo de los Ríos y Rafael Trabucchelli pero hay que reconocer que los versos,  que nos sitúan lejos del sol, dónde el tiempo no pasará y sólo brille la luz de las tinieblas, son memorables.

Cerca de las estrellas

Buscaré otro mundo lejos del sol en las estrellas

Un lugar donde sólo brille la luz de las tinieblas

Viviré donde el tiempo no pasará en las estrellas

Buscaré otro mundo lejos del sol en las estrellas

Alfonso Sainz. (Alicante, 1943 – Viera, Florida - USA, 2014)


Ver más en el blog La alegría de las musas 2


domingo, 26 de julio de 2020

Tres poemas botánicos. Emily Dickinson.

Emily Dickinson, empezó a interesarse por la botánica en la escuela Mount Holyoke, de South Hadley, Massachusetts, donde se animaba a todas las niñas a recoger, estudiar y coleccionar flores y plantas locales para realizar un herbario. Dickinson recogió unas  400 flores de la región componiendo un herbario de gran sensibilidad, que acompañaba cada planta con una etiqueta con su nombre. Ese herbario realizado entre 1939 y 1846 se ha conservado en la universidad de Harvard hasta nuestros días.



En 2006 se editó el Herbario de Emily Dickinson  en facsímil y, hace unos cinco  años, fue digitalizado; siendo, desde ese momento, accesible a todo el público. Finalmente, este 2020 la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker  ha publicado en nuestro país una antología bilingüe de la poesía botánica de Emily Dickinson junto con ilustraciones procedentes del Herbario. Lo que  constituye, sin duda, uno de los mayores acontecimientos de  poesía científica en 2020. 

Nos parece un broche final magnífico para esta temporada de poesía y ciencia, y, para ello, hemos seleccionado tres poemas: los numerados 1098, 1650 y 1779.


Tres poemas botánicos


1098

Las hojas, como las mujeres,

intercambian astutas confidencias;

unos  cuantos saludos, y unas cuantas

portentosas conclusiones,


en ambos casos las partes

disfrutan del secreto –

compacto e inviolable

a la visibilidad.


1650

El pedigrí de la miel

no le importa a la abeja;

en cualquier momento, un trébol, para ella,

es aristocracia


1779

Para hacer una pradera es necesario un trébol y una abeja –

un trébol y una abeja.

Y un ensueño.

Bastará con el ensueño,

si abejas hay pocas.


Emily Dickinson. (Amherst - Massachusetts, 1830 – 1886). /(Traducción Eva Gallud)


Ver más en el blog La alegría de las musas 2.


viernes, 17 de julio de 2020

Tempus ex machina. Andrés Neuman.

No recuerdo que en poesía y ciencia, a lo largo de sus casi 18 años de andadura,  se haya incluido ningún poema específicamente dedicado a los relojes. De remediarlo es tiempo, teniendo a mano este gran poema, ‘Tempus ex machina’ del que presentamos unos fragmentos que recogen tres momentos en la historia de los relojes.




Sus inicios con la clepsidra a lo que sigue el reloj de péndulo – te amamos Galileo - y la actualidad con el cuarzo o la energía atómica del Cesio. El poema es de voz y lenguaje muy actuales y sumamente elegante. Como toda la poesía de su autor, el poeta argentino Andrés Neuman que  - suerte que tenemos – habita entre nosotros en España.

 

Tempus ex machina. (Fragmento)

 

En el compás del mundo siempre ha habido

un reloj conmoviéndose.

 

La clepsidra, el hallazgo fundador

donde un cuerpo paciente pierde líquido

resume el espectáculo

del ciclo de la vida

misterioso, evidente como es:

quiere partir el tiempo gota a gota.

Su caudal desemboca en el desierto

donde alguien creyó entender la arena.

Dos botellas hermanas con un cuello a punto de asfixiarse:

así es como el instante le perdona

la vida a su garganta y a la nuestra.

(….)

En la nueva vigilia se alzó el péndulo

con su cebo insistente

para pescar el tiempo mientras flota.

El vaivén vive atento a su tarea,

disminuye su arco, disminuye

pero no lo que tarda en trasladarse

de un extremo hasta el otro del camino.

Te amamos, Galileo.

(....)

Los ingenios actuales (¿actual que pase el tiempo?)

desearían fundirse con su objeto inasible,

aspiran a la indivisibilidad.

Han conocido el cuarzo

que regula su vena diminuta

o la energía atómica del cesio

seducido por leves magnetismos.

Digitales, sin cuerpo, transparentes.

Hojas del huracán.

Con pantallas de agua. Iluminados.

Así son los relojes de mi tiempo.

Con pilas que alimentan como un grano de arroz.

Y con el mismo amor, el mismo pulso,

eternos como nunca lo seremos.

 

Andrés Neuman Galán. (Buenos Aires, 1977)


Más información en el blog ‘La Alegría de las musas 2’.