miércoles, 20 de febrero de 2013

Perplejidad jurídica


Como habrán podido observar, el buzo comenta a menudo la perplejidad que le producen las noticias sobre, para, por, según, si, so, sobre, tras… la justicia española. Hace unos días, en Puñaladitas,  traíamos el caso del fiscal, que en un homicidio con treinta puñaladas, no observaba saña. Anteayer, nos topábamos con el caso del  “niño Sáez”; un individuo que, con 39 antecedentes policiales la mayoría de robos con fuerza  en todas sus modalidades - desde butrones hasta alunizajes, volvió a ser puesto en libertad el sábado pasado, a las 72 horas de ser detenido por intentar robar una joyería en Madrid. Otras veces se trata de procesos que se alargan años y años. Por ejemplo, en Zamora, en la sala de lo penal, se están señalando juicios para dentro de dos años. O las anulaciones o las repeticiones de los juicios. La perplejidad jurídica del buzo.


Álvaro Delgado-Gal ha escrito un interesante artículo al respecto en el que reflexiona sobre las actuaciones y el oficio de los jueces, y sobre lo que el público en general confía y espera de ellos. Acaba así.

¿Y si los jueces, con una frecuencia alta, fallan sentencias que nadie comprende? Entonces se debilita la justicia, no sólo por no ser justa, sino porque dejará de contar con el apoyo de los ciudadanos. El Estado de derecho entra en decadencia, y pasamos a otras cosas, por lo común desagradables.

Cuando se afirma, y se afirma constantemente, que la justicia es un desastre en España, se está diciendo algo tremendo. Algo mucho más preciso que cuando se habla, sin más, de la decadencia de la democracia. O siendo exactos: se está formulando una de las premisas que destruyen la democracia. El horno no está para bollos. Dicho sea sin ánimo alguno de prejuzgar cómo deben ser tratados Bárcenas o Urdangarín. Deben ser tratados, faltaba más, con todas las de la ley. Ni un punto arriba, ni un punto abajo.


Si sufren a menudo, como le ocurre a este buzo, de perplejidad jurídica, les recomiendo que lo lean. Su título es Estado de derecho y justicia popular y se encuentra - como blog - en Revista de libros, que ha perdido su formato papel y continúa en edición electrónica.
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viernes, 15 de febrero de 2013

El tigre

Al buzo le han recordado cómo, hace muchos años, salió un día de su despacho bailando a la flamenca, toqueteándose ostentoreamente las cachas y cantando a voz en grito Tu lo que quieres es que me coma el tigre; eso de:

Tu lo que quieres
que me coma el tigre,
que me coma el tigre
mis carnes morenaassss!


¡Ay, los vicios ocultos! Lola Flores.... mi carne sabrosa...
SÍ; lo confiesa: el buzo tiene un pasado. 

Puñaladitas


Frases para la historia

Un fiscal no considera ensañamiento un asesinato con treinta puñaladas.

Titular de agencias publicado en El País. 14 de febrero de 2013

La fundamentación de la solicitud de cargos no es que sea confusa, es que parece de aurora boreal. Según la noticia, el fiscal razona en el sentido de que el acusado quería dirigir sus cuchilladas a órganos vitales, pero se ve que no atinaba, y tuvo ¡pobre! que apuñalar mucho. Con todo, no le parece que, pese a apuñalar treinta veces, ello signifique que quisiera ensañarse. ¡Ole!

A lo mejor, el fiscal ha pedido la retirada del cargo de ensañamiento porque, en vez de puñaladas-puñaladas, eran poco profundas o “puñaladitas” – lo que sonaría a El caso de la mujer asesinadita de Mihura – o, porque aun siendo puñaladas de verdad, su señoría considera que para el ensañamiento debieran, al menos, ser treinta más una puñaladas.

¿Necesitan los fiscales o jueces españoles fundamentar objetivamente sus actos; o tienen – según sus estatutos – la prerrogativa de hacer lo que le salga del níspero?

¡Joder, qué peligro!

martes, 12 de febrero de 2013

Dos libros alemanes


En tiempos de tribulación, hablar de libros. Dos libros alemanes. Bastante insólitos los dos. El buzo no se los imagina escrito por españoles. El primero se titula Crímenes. Está escrito por el jurista alemán Ferdinand von Schirach.  De alguna manera ha transformado su vivencia profesional de muchos años en derecho penal, en una serie de relatos cortos y  directos de crímenes cometidos por diferentes gentes. 


Un agudo y preciso sentido narrativo  que ilumina la realidad y la verdad procesal alemana. Sordidez, pero también ternura. La miseria y a la vez, en ocasiones, la grandeza del ser humano.  El primer relato, titulado Fahner, es sencillamente perfecto; y el resto, hasta el final, no desmerecen.

El segundo libro es, directamente, marciano. Alexander Kluge, su autor, es esencialmente un cineasta que ha dirigido más de una veintena de películas, obteniendo una de ellas, Una muchacha sin historia, un León de Plata del Festival de Venecia. Estamos hablando de El hueco que deja el diablo que consta de más de 150 narraciones, pequeños relatos de entre una y cuatro páginas en que se cuela – eso parece casi siempre – el diablo, o no. Y, a veces, se nota el hueco que deja. O no. En palabras del narrador lo que se plantea en los relatos es la “búsqueda del mundo fantástico en los hechos objetivos”.

Para ello construye, inventa historias en ocasiones pertinentes o plausibles y, en ocasiones, delirantes o fantaseadas, pero siempre inscritas, todas, en eventos históricos (o casi-históricos) que bien podrían ser (o haber sido) reales.  Ahí va algún ejemplo.


Alrededor de la tragedia del 11-S hay varias. Veamos una. Se trata del pleito entre los representantes legales de los propietarios de los edificios derribados por los atentados y las compañías de seguros para dilucidar el posible alcance de las indemnizaciones pertinentes; ya que, como quiera que no habrían sido suscritas las pólizas detalladas del mismo, habría que interpretar si lo que ocurrió, podría considerarse  que tenía una sola causa: el atentado terrorista de Al-Quaeda; o  dos: una por cada avión estrellado en cada torre. Tema no baladí; ya que la cobertura acordada establecía 3.550 millones de dólares “por cada caso de  perjuicio”; y, por tanto, el desembolso de las aseguradoras podría ser, en un caso, de 3.550 millones de dólares si se considerara “un solo caso de perjuicio” o, del doble, en el caso de que se consideraran dos. En medio de todo ello, aparece la memorable frase siguiente:  “El comentarista de The New York Times que informó sobre la rueda de prensa dijo que el pleito era un ejemplo de la altísima abstracción que un hecho real suele adoptar en el curso de un procedimiento judicial”.

En otro relato se cuenta cómo después de la boda de Goebbels hubo un aparatoso accidente entre el coche de los novios y el de Hitler; los cuales con los conductores beodos y después de varias vueltas de campana, habrían resultado ilesos. La historia, de página y media, tiene rizos y rizos: las marcas de los coches, (Maybach y Mercedes, respectivamente), lo que sentenció el ingeniero que inspeccionó el lugar del accidente, lo que se bebía conduciendo en esa época, una definición de “providencia”, el alcance de la herida que Hitler se hizo en la mano, etc. No contento, el autor riza el rizo en nota a pie de página, en que se cuenta como una dama de la alta sociedad, después de una fiesta, medio beoda ella, mete al marido, (beodo entero), en el maletero del Rolls y conduce el coche hasta la casa, donde duermen, a pierna suelta hasta el día siguiente. En la frase final de la nota se descubre, con asombro, al narrador. “Durmieron hasta mediodía. Yo ya estaba en el vientre materno.”

Desfilan, entre otros, el accidente de Chernobil, los últimos días de Cartago, el juicio a un soldado por robo de las balas alojadas en el cuerpo de un fusilado, submarinos nucleares soviéticos, la inquisición queriendo trincar a la madre del astrónomo Kepler… Y así sucesivamente; ciento sesenta y tres relatos. 

Lo que en parte es un alivio. Ya que la edición española – como la americana – es una selección de los quinientos relatos de la edición alemana original. En resumen: asombro y desazón. Satisfacción. Inteligencia y perplejidad. No apta para lectores convencionales.
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viernes, 8 de febrero de 2013

Te daré platita


Con la que está cayendo pensarán que, con este título de Te daré platita, la cosa iría de ilustrar alguna movida de corrupción; con sobres por aquí y por allá. Podría ser, ¡pero, no!

No es más que una vieja y entrañable canción que recordé, con el amigo Carlos, el otro día.  Aquí está la figura del hermano pequeño y molesto al que se quiere alejar para poder estar a solas con la novia. No es la figura clásica de la carabina, pero el efecto es el mismo.


El caso es que sólo encontrábamos la versión de Willy Monti, (que es un poco blandita - la verdad), y no la buena, la buena de verdad, que es la de Los Tammys, grupo argentino de los sesenta. Además, pensamos en buscar alguna canción más sobre carabinas.

La verdad es que en canciones sobre carabinas – en el sentido clásico que nos han contado nuestros padres y abuelos – no hemos encontrado nada. Pero en cambio, sí que ha aparecido un enlace a la versión fetén de Los Tammys, (además el enlace nos lleva al blog Del rock al twist, que – aunque no muy actualizado – es una bonita caja de sorpresas).


Te daré platita está, en la versión de Los Tammys, muy conseguida. Suena bien y es obsesiva. El cantante – Johnny Allon - se nota “rayado” y nos  transmite su ansiedad por quedarse a solas con la hermanita para “hacer manitas” o …¡lo que se terciara o terciase!

Si me dejas solo
con tu hermanita
¡Te daré platita, te daré platita!

Y si vuelves tarde..
A la nochecita
¡Te daré platita, te daré platita!


Como les decía, no hemos encontrado canciones de  carabinas. Pero lo que sí hemos encontrado es a un Perro lanudo, (hay en Youtube otra versión más corta con baile incluido), que no deja al cantante de Los Rockin Devils, estar a gusto con su novia. Le ladra, le echa las patas encima. En fin, un auténtico drama; ya que el chico no logra colmar sus perversas intenciones.
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martes, 5 de febrero de 2013

Recuerdo de Gonzalo Garrido


Para muchos de los que éramos veinteañeros en la época de la transición en Madrid, tuvieron mucha importancia las emisoras de frecuencia modulada de Radio Popular y, posteriormente, la de Radio España –Onda 2. Supusieron un aire nuevo en el panorama de la música popular  de entonces, dominado, en parte todavía, por las melodías dedicadas y la música cañí, y por los inicios de las radio-fórmula con los 40 principales. Música internacional y abierta a las novedades, con programas especializados por géneros y realizados por locutores jóvenes: jazz, country, soul, nueva música española, etc. Información, agitación, formación, diversión…; todo confluyó para proveernos – a cada cual según sus gustos- de una educación y un gusto musicales.

Dominó era uno de esos programas; uno de mis dos o tres más favoritos. Comenzaba todos los días con la explosión de la canción de Van Morrison que le daba título y que marcaba la tónica de lo que era el programa: ecléctico y exquisito, en un entorno de puro pop-rock nacional e internacional, heredero - pienso - de esa rama amable del rock de los primeros sesenta de Kinks, Hollies o Herman's Hemit. “Pop por la cara”, como le gustaba, a veces, proclamar a su presentador: Gonzalo Garrido.


Van Morrison (De la web lastfm.es)

Gonzalo Garrido. Sensible, como para llorar después de alguna canción. Apasionado, como para polemizar muchas veces con quien se le ocurriera o se le pusiera por delante. Enamorado de las canciones, como para repetir en el mismo programa dos (y hasta tres) veces el mismo tema – como se ha recordado estos días en internet con respecto de la canción Three times in love de Tommy James.  Generoso, como para apoyar, a muerte, a algunos de los nuevos conjuntos de la movida que iban surgiendo: Mamá, Tos – luego Los Secretos -, Totem… (¿es pensable, de algún modo, el éxito de Los Secretos sin el impulso inicial de Gonzalo Garrido en Domino?). Así lo recuerdo.

Fisher Z, John Davis Souther, Jackson Browne, Van Morrison - con cada nuevo disco -, Graham Parker, Phil Seymour, Nervous Eaters, Squeeze, Los Box Tops …, son algunos de los músicos emblemáticos que me vienen a la cabeza y que podían escucharse, por ejemplo, en el programa.


Gonzalo Garrido, falleció el 14 de octubre del año pasado. Nos dejó en silencio, prácticamente sin ningún eco mediático. Esta no es una entrada del tipo “¿qué fue de..?”, pero creo que había ido desapareciendo ya, desde hacía bastante tiempo. Lo que, ahora, me parece injusto. Porque algunos de sus compañeros de antaño pudieron seguir al pie del cañón, en otras emisoras como: Juan de Pablos, Juan Claudio Cifuentes, Julio Ruiz y otros. Y Gonzalo Garrido no debió poder hacerlo; y eso que hemos perdido estos últimos años.

En la red, unos cuantos devotos se están lamiendo las heridas y tragándose el dolor recordándolo. Que yo sepa,  Julio Ruiz se acordó de él en su programa Disco Grande, y Juan de Pablos le dedicó un programa entero de Flor de Pasión el pasado 28 de enero; generoso y muy sentido, que os recomiendo que escuchéis. (Ver nota).

Dominó, “pop por la cara” y – además – del Atleti. Gonzalo Garrido: ¡descansa, amigo!

Nota
El 7 de febrero está previsto un homenaje a Gonzalo Garrido en la sala Honky Tonk, a cuyos detalles os enlazo. 
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lunes, 4 de febrero de 2013

La historia interminable


Frases para la historia

A este paso, la marca España se va a identificar con una fábrica de chorizos.

Luis Miguel de Dios.
La Opinión - El Correo de Zamora. 3 de febrero de 2013.

En su columna dominical Buena Jera, Luis Miguel de Dios cuenta que en algunos bares de Sevilla, han puesto carteles con el rótulo: “Prohibido hablar de la cosa”. Según parece, es para tratar de echar un ratito agradable y evitar hablar incesantemente de la crisis y de la corrupción.

Pero es inevitable. Es así y viene así. El déficit, los cinco millones de parados y el éxodo al exterior de los jóvenes. La degradación de la política y de la sociedad, la pérdida de valores y la falta de decoro y la corrupción, … el horror.


Marvin Gaye.
(Retrato por Florence Lefranc. Wikipedia)

Marvin Gaye se preguntaba en los Estados Unidos de 1971 por lo que estaba pasando: What’s going on. Los problemas eran, allí y entonces, otros. Pero aquí y ahora, es hora de preguntarse ¿qué está pasando? ¿qué nos está pasando?
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