viernes, 5 de julio de 2013

Cocinero, cocinero

Oficio (DRAE): 1. Ocupación habitual… 3. Profesión de algún arte mecánica.. (Ver Nota)

Cocinero: Persona que tiene por oficio guisar y aderezar los alimentos

En los tiempos en que, aunque no muchas, se componían canciones dedicadas a oficios y profesiones, no existían todavía chefs en España. Lo que había, mayormente, eran cocineros y jefes de cocina.

Posiblemente por eso, el buzo no conoce ninguna canción sobre chefs. En cambio, sobre cocineros sí conoce. Así que, en la semana en que ha finalizado el programa Master Chef, (del que el buzo confiesa haber sido fiel seguidor), con todo el aluvión mediático de entrevistas y reportajes, de los mejores momentos, las audiencias comentadas y las previsiones para futuras temporadas; a falta de material sobre chefs, me ha parecido oportuno dedicarle al oficio de cocinero una entrada en esta sección de Oficios.


Cocinero, cocinero, inolvidable canción que asociamos a su intérprete, Antonio Molina, formó parte de la banda sonora de la película Esta voz es una mina de 1955, segunda protagonizada por el cantante y dirigida por Luis Lucía. La canción, como casi todas las del film, venía firmada por Perelló  y Montorio. En copla, la figura del poeta y letrista Ramón Perelló, es casi comparable a la de Rafael de León. Baste decir que es el autor de la letra de La bien pagá, Falsa monea, Échale guindas al pavo o Los piconeros. Daniel Montorio, autor de la música, fue un autor polifacético que, en lo que se refiere al mundo de la copla, nos ha dejado varias de las mejores canciones que interpretó Antonio Molina como Soy minero o Adiós a España, junto con otras tales como Soy un pobre presidiario o La hija de Juan Simón.

¿Qué decir de Cocinero,cocinero? Musicalmente, es directa hechura para la voz de Antonio Molina; con un comienzo arriesgado y restrallante que se va dulcificando y haciéndose la melodía más reconocible y convencional. Por el lado de la letra, diremos que tiene gracia, unas rimas bastante chocantes y se mencionan dos platos, el arroz con habichuelas y el arroz con fideos.

Cocinero, cocinero enciende bien la candela
y prepara con esmero un arroz con habichuelas
cocinero, cocinero aprovecha la ocasión
que el futuro es muy oscuro,
que el futuro es muy oscuro,
¡ayyyyyyy!, trabajando en el carbón.

Como se comenta en una entrada de Facebook:  “...tanguillo que pretende ser divertido y en el que se hace alusión a la miseria reinante en la posguerra y nos advierte que el futuro es muy oscuro trabajando en el carbón.”

Trabajo duro y humilde pero preferible a otros más duros como el andamio y la mina. Así era, entiendo, el concepto que se tenía del oficio de Cocinero. Concepto que, afortunadamente, ha cambiado en la actualidad y que culmina, como expresión máxima del oficio, en la figura del chef, denominación y profesión bastante reciente en España pero de uso creciente.

Uso creciente que, supongo, viene dado por tres motivos:  a) funcional: sustituir tres palabras - jefe de cocina- por una – chef; b)  semántico: chef tiene connotaciones de más rango y poder que cocinero, y c) la rendición ante extranjerismos, que tanto fascina a este país.

Nota
La sección de Oficios presenta canciones que tengan relación con oficios, profesiones y ocupaciones.

martes, 2 de julio de 2013

Nueva cocina

Hace mucho que no tratamos de cocina o de comida en La perplejidad del buzo, y hoy me gustaría reseñar un par de noticias que han surgido en, más o menos, el último mes. La primera es la de las impresoras 3D de comida, cuando a finales de mayo, nos encontrábamos con un llamativo artículo de título suculento: La Nasa quiere imprimir comida.


Impresora 3D de comida
(de futurosposiblesimprevisibles.blogspot.com)

Aunque da para otro artículo completo, es de estudiar lo del formidable marketing del sector informático y electrónico. Llevan las máquinas de prototipado rápido en el mercado más de una década en el campo de la máquina herramienta y la electrónica industrial de toda la vida; y de repente, ¡ale hop!, el genio – y el dinero - del marketing del sector electrónico e informático de consumo,  da en el clavo con el nuevo vocablo y - de paso - concepto: impresora 3D, y ya tenemos un artículo de consumo más, con expectativas de ser utilizadas directamente en fabricación, (¿?), más la publicidad con el descerebrado ese que ha puesto en abierto en internet programas para fabricar (¿?) pistolas, etc.

Vayamos a lo nuestro: impresoras 3D de comida, con el aliciente de que paga la NASA. Pues ya ven en el enlace; de momento, poco más que hacer capitas. Galletitas con dos o tres capas, o sea, como las de Le Petit Ecolier o las de Príncipe Beckelar, pero de una en una y, sin la higiene de la industria agroalimentaria. O pizzillas que vete tú a saber; de quesos no hablan y métele cartuchos: de harina, de sal, de polvo de tomate y etcétera de polvos de otros ingredientes. No digamos ya, si se quisiera reproducir la perfecta comida de astronautas que es el huevo duro, según pontificó el insigne Julio Camba. Ya hay algún cocinero modernete  que está experimentando. De momento, no da para mucho y parece más bien, sacado de Muchachada Nui. Pero vaya Vd. a saber. Veremos.

Por otro lado, vemos cómo en Francia quieren reglamentar el concepto de restaurante, dedicando la apelación "fait maison", al parecer, a aquellos establecimientos que elaboren platos que hayan sido elaborados a partir de productos brutos, ( o no se si la denominación es para los platos), lo que se pretende que sea obligatorio, de manera que los restaurantes deberán precisar en las cartas cuando el plato es realmente casero. En la noticia de EL PAÍS no se alude a los congelados.

En principio, no parece mala idea, pero habrá que ver los límites y el desarrollo de su aplicación. Porque el buzo piensa que lo malo no es que un restaurante utilice productos elaborados o semielaborados, lo malo es que los que utilice sean de pésima calidad. Posiblemente, es preferible comer una buena elaboración en un restaurante a base de un precocinado de Cascajares, por hablar de una marca solvente, a una mala elaboración del mismo producto, partiendo de crudo, en el restaurante. 

Y hablando de Francia, con la magnífica calidad de sus industrias de confit o de foie, ¿le van a negar el "fait maison" a las recetas hechas en los restaurantes con base a esos magníficos productos?; o ¿podrían dárselo a los chiringuitos de comida rápida, más o menos multinacionales, que, al fin y al cabo, pasan por la plancha la cosa que luego se pone entre  panes?

De momento, el buzo se congratula de que el crujiente de morcilla, tapa estrella del Bar Capitol de Zamora, continúe siendo "fait maison" y se se siga haciendo como siempre.


lunes, 1 de julio de 2013

Surf rider

Los lunes al SURF

Surf rider fue grabada y popularizada por el conjunto The Lively Ones a principio de 1963 y dio título al primer LP de este grupo. Era un tema compuesto por Nokie Edwards del grupo The Ventures, perteneciente a su LP Surfin, también de 1963.


The Lively Ones estaban compuestos por  Jim Masoner (guitarra solista), de 19 años, que hacía el alarde de tocar la guitarra con los dientes, recurso que unos años más tarde haría famoso Jimmy Hendrix, Ed Chiaverini (guitarra de ritmo), Ron Griffith (bajo), Joel Willenbring (saxo) y  Tim Fitzpatrick (batería).

Surf rider es un surf lento, con una melodía repetitiva, sugerente y un poco melancólica. No puede uno imaginar una canción de fondo mejor para contemplar la última ola, la más tranquila,  en una larga tarde de verano.



Quentin Tarantino incluyó seis canciones de surf instrumental  en la banda sonora de Pulp Fiction, su mejor y más famosa película de 1994. Surf Rider es una de ellas. Suena cuando la película termina, en la escena final con Jules, (Samuel L. Jackson), y Vincent, (John Travolta), saliendo de la cafetería.

jueves, 27 de junio de 2013

Huecos que deja el diablo

En estos últimos días ha vuelto el runrún de “otra tormenta perfecta” y bajadas espectaculares de las bolsas, con titulares de que, motivado por la Reserva Federal de USA, se aproxima una restricción del crédito. Lo cual, que visto desde aquí – España a 2013 – se nos abren los ojos como platos y se nos empiezan a aparecer alrededor de la cabeza, como en los tebeos, signos gordos de admiración, (¡!), interrogación, (¿?), y bufidos, (brrrr), u otras expresiones, (Kaboom!,  Slurp!), semejantes; porque: o nos están tocando los cataplines o no nos afecta porque no se pueden restringir créditos donde no los hay.


Ha tenido que salir al quite, como si fuera el sobresaliente de una charlotada, Draghi – ¡qué fantástica cara de catador de vinagres! - desde el Banco Central Europeo, y un baranda del banco homólogo chino para tranquilizarnos: “No pasa nada; sin novedad, Sra. baronesa…” ¡Veremos!

Mientras tanto, aquí estamos; a ver cómo acaba de salir Montoro del jardín en el que se ha metido, o lo ha metido la Agencia Tributaria, con el asunto del DNI nº 14 de la infanta y las transacciones inexistentes, (qué luego nos hemos enterado de que a ese DNI se le atribuye también una infracción de tráfico con un tractor). Como este país funciona según el conocido y genuinamente español sistema de gestión conocido como “barullo cortijero”, ha entrado en funcionamiento el primer corolario de este sistema de gestión que consiste en proclamar con garbo y voz clara: “pío, pío que yo no he sido”, que es lo que, estos días, está cantando Montoro primero y todos detrás.  A ver que cuentan, en los próximos días, los notarios y registradores – un respeto – de España; que algo, supongo, tendrán que decir y contar.


Pero lo que encoge, verdaderamente, el alma del buzo es la lectura del artículo Los jueces de lo mercantil y sus conferencias, que Guillermo Alcover Garau, catedrático de Derecho Mercantil y abogado, publicó ayer en EL PAÍS. Ahí tenemos una panorámica de juzgados con cargas de trabajo y retrasos excepcionales, en los que un buen número de sus jueces titulares pasan una considerable parte de su tiempo dictando conferencias y ponencias en insana mezcla con otros agentes, tales como los administradores concursales, que, a su vez, son nombrados  discrecionalmente por los jueces.

Teniendo en cuenta que, a modo de ejemplo, se nos informa que los dos administradores nombrados para el caso AFINSA, (ya saben, el de los sellos); llevan cobrado, hasta el momento, mas de 16 millones de euros; comprenderán que su petición de que los administradores sean nombrados aleatoriamente, no sólo es razonable sino, más bien, urgente. 

Lo que bien daría para un relato del tipo de los que aparecen en  El hueco que deja el diablo. Y una muestra de que, aunque quizás inconscientemente, las élites extractivas, (ver Nota), que empobrecen las sociedades enfermas no residen sólo en las clases políticas, sino que florecen en los sitios más insospechados. Ya lo ha comentado Joaquín Estefanía en EL PAÍS, con respecto de las élites financieras y económicas. Y como ven, hay más casos y ámbitos tales como el judicial. Volveremos al tema.


Nota
Cesar Molinas escribió en septiembre del pasado 2012, el artículo Una teoría de la clase política española; interesante artículo explicatorio de la teoría de las élites extractivas de Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. 
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lunes, 24 de junio de 2013

Bombora

Los lunes al SURF

Nacido en 1960, el surf traspasó pronto las tierras californianas y pasó a otros países. Entre ellos a Australia, donde aparecieron numerosos grupos locales.

Una de ellos fue The Atlantics, grupo surgido en Sydney en 1961 y que, a finales de ese año, estaba formado por Peter Hood a la batería, Bosco Bosanac al bajo, y Theo Penglis y Jim Skiathithis en las guitarras.



En 1963 – hace ahora cincuenta años grabaron el tema Bombora. El título de la canción, Bombora, alude a la forma aborigen de nombrar las grandes olas chocando contra los acantilados. La canción fue un éxito extraordinario tanto en Australia donde alcanzó el nº#1 de las listas, como en otros países (Japón, Italia y Nueva Zelanda, entre otros). La estructura de la canción es prototípica, con el solo de batería inicial y después las guitarras rítmicas que van llevando al explosivo tema central. Un auténtico pepino.  

Comenzó, de esta forma, una carrera que aún hoy continúa. En una primera etapa continuaron con el surf instrumental. De esa etapa es la canción The crusher. Más adelante, de 1965 a 1970, añadieron voces siguiendo el estilo de los grupos vocales ingleses surgidos a semejanza de Los Beatles.


A finales de los noventa, entra en The Atlantics el gran guitarrista Martin Cilia, volviendo de nuevo, a tope, al surf instrumental con nuevas canciones. De 2000 es su álbum The flight of the surf guitar, con el gran tema que le da título. Luego siguieron más álbumes y canciones, como por ejemplo su versión del tema de la película El bueno, el feo y el malo.

Y ahí han seguido y siguen. No es la típica banda revival que hace caja en verano; es una banda viva que sigue con el viejo-nuevo surf de siempre. (Ver Nota).

NOTA

Para celebrar los cincuenta años de Bombora, The Atlantics han programado una gira mundial que pasa por Europa en estos meses de junio y julio. Desgraciadamente, no pasan por España. Estarán en diversas ciudades de Italia en la primera quincena de julio.

La semana pasada, el programa El sótano de radio3, les dedicó un programa especial, que podéis escuchar enlazando aquí.
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sábado, 22 de junio de 2013

Save the last dance for me

Como se habrán dado cuenta, al buzo le fascinan las canciones que no sólo sobreviven al paso del tiempo, y se siguen escuchando décadas después, sino que además son capaces de salir de su ámbito inicial y sonar en otros idiomas, géneros o estilos diferentes, teniendo el mismo o superior éxito. Eso es lo que convierte a algunas canciones en auténticos standards.

Es el caso de Save the last dance for me. Fue escrita en 1960 por Doc Pomus y Mort Shuman, pareja de compositores de los años sesenta, inquilinos del famoso Drill Building – rascacielos que albergó durante más de dos décadas a los compositores y editores más importantes en Nueva York. – y grabada ese mismo año por Los Drifters , con la producción de J. Leiber y M. Stoller.


La canción tuvo un éxito enorme,  llegando al número #1 en las listas americanas de ese año y al número #2 en las listas inglesas. Es una gran balada, blandita y pegadiza, apoyada en la estupenda voz del cantante solista, Ben E. King, y en los mágicos coros vocales de Los Drifters, (¡qué gran grupo). Puro pop de color de principios de los sesenta.

En 1962, la canción salta al country, siendo grabada por Buck Owens, llegando al número #1 de las listas de country, género en el que se consolidó a lo largo del tiempo, formando parte del repertorio, por ejemplo, de Dolly Parton, (que consiguió con ella un enorme éxito  en 1984) y de Emmylou Harris.


En el mismo año de 1962, Ike y Tina Turner hacen una gran versión que introduce la canción en el ámbito del soul; y por las mismas fechas Jerry Lee Lewis,  (The Killer de Luisiana), uno de los pioneros del rock and roll, la graba también.

En francés la cantaron Dalida y Mort Shuman, (el autor de la música de la canción), este último muy lenta, casi tanto como lo hizo Nilsson en su disco Pussy Cats, producido por John Lennon – al que se escucha en los coros; y en versión punk, la hicieron  The Forgotten Rebels de Canadá en 1981.

El último gran éxito de Save the last dance for se me produce en 2005, cuando Michel Bublé, la graba en su segundo álbum de estudio, It’s time. El arreglo musical, que enfatiza el aire un poco cha-cha-cha de la canción, la pone en el lugar en que mejor podía estar; en la pista de baile en que transcurre la canción.


Doc Pomus, autor de la letra, usaba muletas, pues había tenido la polio de niño. Al parecer, según Lou Reed, la canción se le había ocurrido el día de su boda, viendo bailar a su mujer en la pista. Puedes bailar con quién quieras, dice la canción, pero no olvides  quién te va a llevar a casa y en los brazos de quien vas a estar.

But don't forget who's takin' you home
And in whose arms you're gonna be
So darlin' save the last dance for me


Michel Bublé pone al servicio de Save the last dance for me, su gran voz y un sentimiento especial –creo - en la interpretación, logrando una versión redonda que hace de la canción un standard para la historia.
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martes, 18 de junio de 2013

Gerontolescencia

Frases para la historia

Me considero un “gerontolescente” típico.

Alexandre Kalache. Ex responsable de envejecimiento de la OMS.

A tenor de su comportamiento en la entrevista de contraportada de EL PAÍS de hoy, el gerontólogo brasileño Alexandre Kalache está encantado de haberse conocido y se proclama inventor del término “gerontolescente” que ofrece orgulloso al mundo.

Cuando le preguntan que en qué consiste la palabra de marras, contesta que, de momento, le preocupa más vivirla que definirla. Es un crack. Sigue:

“La gerontolescencia es un momento de transición, variable; ya no eres el adulto de antes, pero no has perdido las suficientes facultades para no mantenerte activo y autónomo”.

Repito: una lumbrera. Esperemos que a los “gerontos” no se le pegue lo peor de los adolescentes; a ver si vamos a tener que ir a recoger de madrugada a los abuelos al botellón; pero, claro, se acabarán montando, lógicamente,   discotecas con sesiones para gerontolescentes, y problema resuelto.  Y así sucesivamente, etc.

Esperemos que la universidad española que lo ha invitado, no tarde en montar un Master en Gerontolescencia, (vamos empezar a ponerlo con mayúsculas), que el concepto  - aun sin definición precisa - promete.
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