lunes, 15 de septiembre de 2014

Jazz y toros

Hoy nos trae EL PAÍS la necrológica de Gerald Wilson, "jazzman" enamorado de Méxicofallecido en Los Ángeles el pasado lunes a los 96 años dejando tras sí una carrera musical destacable, fundamentalmente, por su empeño en la continuidad pese a todo de las big bands y por ser pionero en la fusión del jazz con la música latina.



Gerald Wilson en 2005 (Wikipedia)

De inmediato, el buzo ha rememorado también a este hombre de la música, ya que hace algún tiempo se enteró de su afición taurina y de que había compuesto varios temas dedicados a toreros. La pista inicial fue el blog cancionerotorero.blogspot.com.es dedicado, como indica su nombre a la música, (canciones, pasodobles, marchas, etc), de los toros y de los toreros.

En él figura  la entrada El Viti. The Matador - Duke Ellington y su orquesta sobre el tema dedicado al gran maestro Santiago Martín El Viti, grabado por la orquesta de Duke Ellington en 1966. Intrigado, curioseé un poco más y un tiempo más tarde, en el blog contraquerencia.blogspot. com.es encontré la entrada El Viti... The matador en clave de jazz en que apareció la figura de Gerald Wilson y su trayectoria jazzística, junto con su pasión por México y su afición a los toros.




Y ahí estaba El Viti, en el LP Ella and Duke at the Cote D'Azur grabado en directo en el verano de 1966. Y ahí lo había dejado yo, esperando algún día escribir una entrada dedicada a esa curiosa e insólita pasión por el toreo en el jazz. Lo que se ha materializado con la noticia del fallecimiento de Gerald Wilson que hoy nos anuncia la prensa.

No fue el único tema dedicado a matadores de toros. Fascinado por la tauromaquia, compuso Carlos, en memoria de Carlos Arruza, Paco (por Paco Camino), Lomelín, en homenaje a Antonio Lomelín - del que hay en Youtube un magnífico vídeo en el que hace el pase del péndulo - y Viva Tirado en memoria de otro torero mexicano, José Ramón Tirado.




Suenan muy bien estas fascinantes interpretaciones del mundo de los toros en el jazz de big bands. No estaría mal que en la próxima temporada taurina alguien se acordara y se animaran en alguna plaza a interpretar en plena faena alguno de estos temas. Estaría bien, por ejemplo, que fuera en Vitigudino, en homenaje, de paso, al maestro Santiago Martín.


martes, 9 de septiembre de 2014

Las cosas de Monago

En este país, en el que todos somos desiguales, las guindas, últimamente, las pone Monago, ese asombroso estadista de Quintana de la Serena que le ha salido al PP. La rentrée septembrina de Monago le ha salido como rebatiña de padrino de bautizo, repartiendo, ¡velahí!, 300 euros a las señoras de Extremadura - no sabemos si nacidas o residentes - de más de 75 años.

Burdo, poco elegante, desalineado (¿tiene el PP alguna línea?). Transcribo del ABC:

José Antonio Monago tira de talonario y lleva a la práctica ese populismo de salón al que se ha abonado. trescientos euro anuales para todas las mujeres que vivieron la guerra y la posguerra, un "sueldo Nescafé" para mayores de 75 años que actualiza los peores ejercicios contables - y los argumentos políticos más peregrinos - del zapaterismo.

Y sólo para la comunidad extremeña, con lo que estamos en la  inégalité. Así que, como fraternité tenemos poca, nos queda sólo la liberté. Eso sí, pero, de Extremadura para fuera, sin derecho a los 300 euros .




En estos días de verano, he aprendido a apreciar el fino humor de JM Nieto en su viñeta Fe de ratas de ABC. También trata hoy de esta guinda de Monago. Y no lo hace mal.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Gastrónomos exquisitos de Cristino Álvarez

Se nos está yendo el verano y poco a poco los periódicos van volviendo a los formatos y secciones con sus colaboradores y columnistas habituales y se terminan, por tanto, las secciones habilitadas sólo para el periodo de julio y agosto. Algunas vamos a echarlas de menos.

Por ejemplo la sección Gastrónomos exquisitos que, en ABC, el veterano y conocido periodista gastronómico Cristino Álvarez, (reciente ganador del XX Premio Nacional de Gastronomía Álvaro Cunqueiro), nos ha venido regalando más o menos diariamente este verano. 


Cristino Álvarez (De publico.es)

La receta parece sencilla: se toma un personaje amante de la cocina y de la buena comida que haya dejado una huella gastronómica relevante; a continuación se nos relata su historia y, finalmente, se relata el plato (o uno de los platos, según sea el personaje). Todo ello con una cuidada y espléndida prosa y dejando siempre que la admiración y el entusiasmo empapen la sabiduría gastronómica que se nos relata.

Así, han pasado por la sección grandes gastrónomos y periodistas gastronómicos: Camba, Cunqueiro, Xavier Domingo, Josep Plá…; personajes históricos que han dado su nombre a platos: Chateaubriand , Ostroganov, Demidov… o personajes como Pío Baroja o Ernst Hemingway al hilo de sus platos favoritos.

Deliciosa sección que echaremos de menos. Le seguiremos, por donde siga escribiendo, como Caius Apicius.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Un pez llamado Bermejo: el genio de Antonio Madrigal

Nada mejor para retomar el blog que recordar momentos agradables del verano. Casi al final, el pasado sábado, después de unas compras por Segovia y antes de volver a Madrona y sus fiestas, tomando un café tranquilo en la cafetería La flor de América de la calle Santo Tomás, me encuentro, al hojear El Adelantado de Segoviacon la viñeta de Madrigal, auténtica columna periodística  gráfica con una insólita visión altruista de la crisis, que les pongo a continuación.



Va por delante su estilo de dibujo y pictórico que el vitralista Muñoz de Pablos describió en su día certeramente, indicando que: "(Madrigal) ...aborda su trabajo con arrebato de colores vibrantes y a veces disonantes, por encima de armonías cromáticas amables. Sin aprovecharse, sin entretenerse en soluciones conocidas, siempre con aportaciones sincopadas y directas, con un gran dominio de la aparente improvisación, como los maestros del jazz”.

El trazo inconfundible, los colores vivos y el argumento. No es sólo - y ya la sorpresa es mayúscula - que  a las faldas del Alcázar un pez del Eresma casi se inmole para ayudar a un pescador hipotecado y con hijos. Es que, después, la respuesta del compañero pez de que “se lo piense; que tiene familia”, riza el rizo. Y lo que finalmente parte con la pana - y es guinda para recordar siempre - es que el pez tiene nombre: Bermejo. Es genial, un pez altruista ( y segoviano) llamado Bermejo. 

En resumen: oficio, retranca y genialidad. Tres en uno. El maestro Madrigal sigue en forma. 

martes, 19 de agosto de 2014

Wini wini wana wana

El caso es que me salto mis propias previsiones pero me he encontrado con un proyecto de post que andaba por ahí, lánguido y durmiente entre los archivos  de la carpeta "1 EN PREPARACIÓN", y me parece que ya le ha llegado su momento.

Se trata de Wini wini wana wana, espléndida cosa que el buzo encontró - hace ya muchos años - una mañana en el rastro madrileño, comprando singles antiguos poco menos que a palpo y al peso. Sus intérpretes son Los Discóbolos y el disco editado por Zafiro es de 1964. Del grupo no he podido encontrar la menor noticia pero no me negarán que tenían una pinta variada y extraordinaria: de gabardina a gafas de sol "roquerazas", pasando por las corbatillas y con palmeras al fondo.




Como verán en el enlace a la web del Viejo pickup, se trata de una melodía inspirada en aires hawaianos o polinesios, vaya usted a saber, muy alegre, bailable y bailona; un poco burda, eso sí, pero con una letra alegre, playera y tropical muy sugerente.

La canción compuesta por Helmer Petersen y otros, ha tenido un continuado éxito como canción popular en países como Holanda - por ejemplo con Babaloo - y en Alemania con versiones como la de la Orquesta de James Last  en 1963 o, por ejemplo, la más reciente de los indescriptibles Wildecker Herzbuben




En su versión en inglés tuvo un gran éxito la versión de Bill Justis en 1963, llegando muy alto en la lista Billboard de USA y alcanzando el número 1 en Australia (Ver Nota). Por último, también hubo versiones italianas de Wini wini wana wana, como las de Betty Curtis o la de Gigliola Cinquetti.

Yo siempre intenté "colocarla" como gran hit bailable entre amigos y parientes, sin demasiado éxito, por cierto. Creo, sin embargo, que 50 años más tarde ha llegado su momento de exotismo marciano-tropical, muy apropiado para este verano de 2014. Por eso la traemos a La perplejidad del buzo.


Nota
De Bill Justis vale la pena recordar Raunchy, su gran éxito de los años 50.

lunes, 18 de agosto de 2014

Una frase de Josep Plá

El buzo nota que cada vez le cuesta más comentar aquellas noticias de actualidad que suscitan polémica y encontronazos entre las distintas opiniones. Las más de las veces, es una cuestión de reflejos y velocidad de reacción de forma  que cuando uno acaba de formarse opinión y de tenerlo claro, ya han pasado varios días y la cuestión ya ha dejado de ser actualidad.

Otras veces, está el temor de no saber expresar bien la propia opinión; actitud acompañada a veces, de un esperar  a ver si aparece publicada alguna opinión con la que uno esté de acuerdo para suscribirla (y amplificarla) (*).


Josep Pla (en www.enciclopedia.cat)

Por último, tendríamos aquellas ocasiones en que te dejas llevar a la frase: "¡Qué pereza!", y renuncias a más pensar y entender la cuestión  y a una implicación mayor. En estos últimos casos, el buzo siente remordimientos, no vaya a ser que esté cayendo en la deplorable actitud que describía Josep Pla, quién decía que “en este país hay una manera cómoda de llevar una vida suave, tranquila y regalada; consiste en apuntarse al extremismo razonable y lavarse las manos pase lo que pase”. Más - creo yo - por lo de lavarse las manos (pase lo que pase), que por lo del extremismo.

(*)  A propósito de esta modalidad, no quiero dejar pasar la ocasión para enlazar al artículo Hombres de Dios publicado por Fernando García de Gortázar en ABC el 15 de agosto sobre el Padre Pajares recientemente fallecido.

jueves, 31 de julio de 2014

Estados inestables

El buzo se va unos días a la playa con una sensación de que estamos en unos tiempos en los que, en la sociedad en general y casi en cualquier apartado concreto en que nos fijemos, no existen unas condiciones robustas de estabilidad. Steady-state se dice en inglés para calificar el estado de un sistema en equilibrio en el que pequeños cambios en las variables llevan al sistema de forma natural al estado inicial.



Se contrapone a los estados inestables en el que desequilibrios diversos en las variables, por pequeños que sean, no llevan al sistema de modo natural a la posición inicial, sino que lo  acaban llevando a puntos finales distintos que, en ocasiones, pueden llegar a ser catastróficos.

Así, ahora mismo, a nivel internacional tenemos a la vez el conflicto eterno de Oriente Medio a razón, esta última semana, de casi cien muertos diarios; Libia está, literalmente, ardiendo en plena guerra civil; los muertos del atentado al avión de la Malaysia Airlines siguen yaciendo en los campos de Ucrania sin que se vea forma de que acabe la pesadilla; el virus Ébola galopa extendiéndose como una tela de araña por África Occidental… ¿seguimos?

No hablaremos de temas a nivel nacional, en que no sabemos con qué nueva causa judicial escandalosa nos desayunaremos cada día siguiente; ni a dónde nos llevará la deriva secesionista de una parte de España, ni nadie nos define el federalismo; seguimos con una tasa de paro, en la que ya – después de 6 años de crisis - casi no queda gasolina en los depósitos de las sufridas familias...

Y a nivel doméstico este país ha vuelto a los tiempos de Dickens, en que uno de sus personajes definía la felicidad como ganar 5 y gastar 4,95, frente a la desgracia, que era ganar 5 y gastar 5,05. Vamos tan justitos que cualquier gasto extra o contratiempo o accidente, nos puede llevar a caer de la cuerda al vacío como funambulistas torpes. 




Basta que te pongan una buena multa, (que comienzan, las de tráfico por ejemplo, en 100 euros, pero pueden llegar fácilmente – a poco – a 300 o más); con tener que pagar una matrícula de universidad pública, (en Madrid más de 2. 000 euros - ver enlace - cuesta la primera matrícula de un primero de una carrera de ciencias, cuando hace cuatro años costaba menos de la mitad y con el “inri” de saber que esto mismo sale en otras comunidades autónomas por unos 800) u otras tasas (por ejemplo, casi 300 euros por tramitar la expedición de un título de Master en una universidad privada); o que se te estropee sin remedio un coche o un electrodoméstico necesarios y no puedas reponerlos… Todo esto en un país con un salario mínimo interprofesional de 645 euros que no es una ficción y en que muchos sueldos reales – una buena parte del total – no son muy superiores.

Así que así estamos, encomendándonos a San Pancracio para que nuestros personales y pequeños estados estables  no sean llevados por delante con cualquier mínimo desequilibrio, con cualquier pequeño cambio de viento que llegue sin pensar y de repente.

Rezando a San Pancracio ¡qué planazo!