En solo 18 días con las tarjetas magnéticas como único título de transporte en el Metro de Madrid ha pasado lo que tenía que pasar porque se veía de venir.
Metro vende billetes de papel “provisionales” por las aglomeraciones en el aeropuerto
Como parece que ha ocurrido sólo 2 semanas después del 1 de enero en que desaparecieron los billetes magnéticos de papel - según se relata en varios medios. Aquí está el nuevo billete de metro de papel de 2018.... parecido a los de hace 100 años.
Imagínese que llegan a una gran ciudad extranjera, con el idioma reguleras, ilusionados por coger el tren o el metro para llegar al centro y no puede comprar un billete, sino que le acaban diciendo que tiene que adquirir una tarjeta magnética (¡¡para usted, para siempre!!) y luego recargarla (¿?), ya que estamos, no con un billete sino con más...
Imagínese que eso mismo ocurre con una manada de personas que llegan - que casualidad, a la vez, porque en un avión cabe mucha gente y aterrizan muchos aviones en media hora - , y todos están como usted, alucinando en colores, si es que entienden algo, por que tienen que adquirir (¡¡para usted, para siempre!!) una tarjeta magnética y luego etc., etc. y, claro está, divertidísmos y encantados - o es lo contrario - en una cola que para qué, para poder trasladarse.
Imaginése que es usted uno de los 400 hinchas petardos que vienen al emésimo partido de la champion o el futbol que sea, que acaba de meterse 5 minis en la zona de Ópera y que se van todos juntos - que entran así en la estación - al Wanda y todos están alucinando en colores, si es que entienden algo, por que tienen que adquirir (¡¡para usted, para siempre!!) una tarjeta magnética y luego etc., etc., etc.
Es ideal para una primera imagen de la ciudad, ahora que estamos en Madrid tontitos con lo del turismo. Es lo que pasa en Madrid, que a modelnos no nos gana nadie.
¿Por que hay este totalitarismo con la introducción de algunas innovaciones? ¿Qué se gana con pasar del blanco al negro, sin grises intermedios? ¿Qué trabajo costaba mantener billetes de papel magnético para los turistas, y también PARA QUIEN NO QUIERA ADQUIRIR (¡¡PARA USTED, PARA SIEMPRE!!) UNA TARJETA MAGNÉTICA Y LUEGO RECARGARLA, con varios billetes porque solo quiere uno, uno, uno.
En fin que se veía de venir. Han vuelto los billetes de metro de papel. Dicen que son provisionales... y así serán. Pero yo espero que se queden.
El buzo no puede aislarse. Por eso en muchas ocasiones se encuentra extraño y perplejo por cosas y cuestiones que le rodean o que le plantean los medios de comunicación. En este blog se contarán esas extrañezas y perplejidades.
miércoles, 24 de enero de 2018
domingo, 31 de diciembre de 2017
Laboratorio central. Alfredo Veiravé.
En la década de los setenta,
la obra del poeta argentino Alfredo
Veiravé da un giro hacia un tipo de poesía – que algunos denominaron
antipoesía – con vocación de estar en el mundo de todos los días y en la que
uno de sus rasgos fundamentales fue incluir objetos y temas - impropios en la
tradición poética anterior - que remitían de forma reconocible al mundo
cotidiano y a la actualidad de los conocimientos.
De ese modo, la ciencia y la
técnica aparecen de forma natural en numerosos poemas de Alfredo Veiravé. Como en este poema en que se fantasea con un
extraterrestre y se postula la cabeza como un Laboratorio central donde se producen fenómenos químicos y
eléctricos.
Laboratorio central
Cuando me encuentre en un
parque de Rusia
con mi primer extraterrestre
seguramente tendré un poco de
miedo de su figura
humana diferente
como frente al poema que
empieza a hablarme
después de una mala noche,
como el mudo a quien le han
devuelto la palabra,
y seguramente trataré de
explicarle que nuestra cabeza es
también un laboratorio
central donde se produce una reacción
en cadena de fenómenos
eléctricos y fenómenos
químicos
que algunos alimentan con
alucinógenos con
alcoholes
(yo más modesto recurro al fatal
cigarrillo de la vida)
con levitaciones de una sola vuelta
por el inconsciente estructurado como un
lenguaje,
y que es allí en esa pequeña
zona donde producen
todas las
tormentas y las fiestas del
texto,
esta memoria que sueña con
las palabras
del insomnio, pero seguramente el huirá
entre los árboles hacia su
nave madre,
dejándome otra vez solitario
en mi escritorio, sobre estos papeles.
Habremos ganado esta batalla
antes de comenzar
a navegar por el silencio.
Alfredo
Veiravé
(Gualeguay/ Entre Ríos, 1928
– Resistencia/ Chaco, 1991)
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viernes, 29 de diciembre de 2017
Épica gallinácea (continuación).
En Épica gallinácea, se anunciaba una sorpresa al final del año. Decían:
"La campaña “El Movimiento” tendrá una nueva entrega en fechas navideñas con nuevos protagonistas y alguna que otra sorpresa cargada de magia."
¿Y cual ha sido la sorpresa cargada de magia?. No se lo van a creer: Los Reyes Magos de Oriente. Baltasar, sonriente con un pedazo de collarón...
Y Gaspar, supongo, que nos parece un poco ladino con el dedito ...
Los dos son parte de "El Movimiento".
La melonada sigue. Es que que no se puede aguantar tanta magia.
"La campaña “El Movimiento” tendrá una nueva entrega en fechas navideñas con nuevos protagonistas y alguna que otra sorpresa cargada de magia."
¿Y cual ha sido la sorpresa cargada de magia?. No se lo van a creer: Los Reyes Magos de Oriente. Baltasar, sonriente con un pedazo de collarón...
Y Gaspar, supongo, que nos parece un poco ladino con el dedito ...
Los dos son parte de "El Movimiento".
La melonada sigue. Es que que no se puede aguantar tanta magia.
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sábado, 23 de diciembre de 2017
Feliz Navidad (sin sol) y la Orquesta Mondragón
Yo no quería pero ha sido irremediable. Buscaba una canción de navidad original para felicitar el año en La perplejidad del buzo y en una de esas listas de los mejores etc., etc. apareció (y reencontré) "esto": Feliz navidad (sin sol) de la Orquesta Mondragón que sólo tiene de christma o villancico el título.
Es de la época más brillante y degenerada de la Orquesta Mondragón a mediados de los ochenta y la letra es de Luis Alberto de Cuenca. En la web dónde la encontré (era una lista de título Rock on Christmas Extravaganza Vol.2, e iba justo detrás de “Wonderful Christmas Time” de Paul McArtney), dicen:
Ya comprendo que es una elección bastante impropia; pero se me ha metido en la cabeza, no ha habido forma de sacarla y se ha convertido, a mi pesar, en el villancico del año.
Así que no me queda más remedio que desearles una Feliz Navidad (sin sol) y un próspero año nuevo 2018; y que llueva.
Es de la época más brillante y degenerada de la Orquesta Mondragón a mediados de los ochenta y la letra es de Luis Alberto de Cuenca. En la web dónde la encontré (era una lista de título Rock on Christmas Extravaganza Vol.2, e iba justo detrás de “Wonderful Christmas Time” de Paul McArtney), dicen:
La incomparable Orquestra
Mondragón siempre se caracterizó por combinar pegadizas melodías con oscuros y
delirantes textos cargados con referencias de lo más mórbidas. Para este
tórrido hit extraido de su álbum ‘¡Es La Guerra!’ (1984), Gurruchaga y los suyos
recreaban la (real) historia un camarero cubano enterrado en vida -por
equivocación- en la Nochebuena de 1962. “¿Para
qué voy a salir? No está mal este ataud. Fuera todo esta fatal… ¡Qué olor!”,
exclamaba el moribundo protagonista de la tonada antes de celebrar unas
aterradoras Navidades sin sol. ¡Viva Mondragón!
Así que no me queda más remedio que desearles una Feliz Navidad (sin sol) y un próspero año nuevo 2018; y que llueva.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Épica gallinácea.
Me encuentro en las paredes de las estaciones de Metro de Madrid unos anuncios que me chocan. plantean que si uno coge el metro se convierte en parte de "un movimiento sostenible" o de "un movimiento por las generaciones futuras" o, finalmente, nada menos que de "un movimiento social en contínua evolución"; o quien sabe si de los tres "movimientos" a la vez.
Cojo el metro todos los días. Debería sentirme cool y guai de la muerte formando parte de tanto movimiento. Pero no es así; solo me siento un viajero de transporte público. Nada más y nada menos.
Veo en Reason why, (que manía de poner a todo nombres en ingles), página web sobre Actualidad e Investigación sobre Marketing, Publicidad, Empresa y Tecnología, que lo que pasa es que, atención:
Cojo el metro todos los días. Debería sentirme cool y guai de la muerte formando parte de tanto movimiento. Pero no es así; solo me siento un viajero de transporte público. Nada más y nada menos.
Veo en Reason why, (que manía de poner a todo nombres en ingles), página web sobre Actualidad e Investigación sobre Marketing, Publicidad, Empresa y Tecnología, que lo que pasa es que, atención:
Metro de Madrid apuesta por la publicidad social
Se explica en Reason why: (sic)"Metro de Madrid da un giro a su comunicación con una campaña basada en la inclusión social. Bajo el nombre de "El movimiento", en esta campaña el uso del metro se convierte en un movimiento colectivo asociado a valores como la sostenibilidad o el respeto a la diversidad. Así Metro de Madrid cambia su estrategia, dándole un carácter mucho más social a su comunicación."
Así que ya saben; Metro de Madrid ha cambiado su estrategia dándole un carácter mucho más social a su comunicación. Es sólo una nueva estrategia.
Siguen: (sic) "La campaña ha sido creada por la agencia ..... Para su realización la agencia optó por lanzarse a la calle a reclutar a los protagonistas. Ecologistas, ejecutivos, parejas multirraciales, vecinas de barrio y hasta los famosos rockeros de la Gran Vía, dan vida a esta idea."
No pasan más trenes, ni hay más seguridad, ni bajan los precios. Es sólo esta épica gallinácea y blandiblú que nos están imbuyendo. A falta de hechos y de principios, tratan de inventar, para todos nosotros, películas cómodas en que podamos sentirnos importantes, incluidos y satisfechos.
Por si no bastara con lo anterior avisan de que (sic) "La campaña “El Movimiento” tendrá una nueva entrega en fechas navideñas con nuevos protagonistas y alguna que otra sorpresa cargada de magia."
Lo de la "carga de magia" es el último mántra de estás melonadas: no suele faltar en ninguna.
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Batería. Julio Martínez Mesanza.
La poesía de Julio Martínez Mesanza ha sido calificada como una “nueva épica”, aunque el autor prefiere aclarar que desde la lírica utiliza referencias históricas y los términos del combate. Siendo a la vez ciertos ambos aspectos, es más; es sobre todo la maestría de los endecasílabos más logrados en los últimos 25 años de poesía española.
En Batería - que se incluía en el poemario Las trincheras (Ed. Renacimiento, 1996) - encontramos esa épica mediante la ajustada descripción de actividades como dibujar la trayectoria, aplicar fórmulas de tiro y decidir el ángulo y la carga…, que son propias de la artillería que es la rama de los ejércitos que más ha necesitado y aplicado conocimientos científicos y técnicos.
BATERÍA
Cuando a mi alrededor todo se
hunde,
pienso en los mapas y en la
artillería,
en el mundo perfecto de los
mapas
y en la realidad que lo
transforma.
Alguien elige un objetivo y
alguien,
antes de dibujar la
trayectoria,
busca las referencias del
paisaje,
la torre de una iglesia, una
montaña,
para medir con pulcritud los
grados.
En las mesas de cálculo se
esmeran
los que aplican las fórmulas
de tiro
y deciden el ángulo y la
carga.
Los sirvientes empiezan su
trabajo
mecánico y febril junto a las
piezas
y los observadores se
impacientan
por ver la nube del primer
impacto.
Cuando al fin se da la orden
de abrir fuego
todo se vuelve excitación y
estruendo,
cada uno es responsable de su
parte
y nadie es responsable del
estrago
Julio
Martínez Mesanza.
(Madrid, 1955)
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viernes, 8 de diciembre de 2017
You don't know what love is. Dinah Washington.
Jueves Jazz
You Don't Know What Love is
Uno va a FNAC a ver cámaras y al final sale, más contento que unas pascuas, con un CD triple con las grabaciones que Quincy Jones produjo y arregló para la gran Dinah Washington - tres discos - entre 1956 y 1961.
De 1955, entre marzo y junio, es el disco For Those in Love. El grupo acompañante es magnífico: nada menos que Clark Terry a la trompeta, Jimmy Cleveland en el trombón, Paul Quinichette al saxo tenor y Cecil Payne ¡bien! al saxo barítono, el solvente Winton Kelly al piano y la gran sorpresa de Barry Galbraith, sobrio y muy elegante a la guitarra, Ketter Bets al contrabajo y Jimmy Cobb en la batería.
Quincy Jones está a las máquinas; y el resultado es una música fluida y agradable, que a veces es imperial alrededor de la vibrante, potente y un poco metálica voz de Dinah Washington, esa gran señora del jazz que voló desde el gosdpell al estrellato, en el incipiente pop de los sesenta. En otras ocasiones, parece una tranquila jam session en que cada cual se divierte y enhebra sus cuidadas interpretaciones - y la voz un instrumento más - alrededor de estandards inmortales. Como ocurre en este You don't know what love is
Dinah Washington; casi siempre mi cantante preferida. Aparece en un poema de Luis Alberto de Cuenca que copio a continuación.
Advertencia al lector
Oyendo a Dinah Washington son las diez de la noche
de un veintitrés de octubre, se me ocurre decirle
al presunto lector de mi «literatura»
que procure evitarla como se evita a un huésped
molesto un erudito, una rata en el baño,
y que si, por alguna razón que se me escapa,
quiere seguir leyendo, que entienda lo que lee
como lo que es: un grito (o un susurro) de angustia
y soledad.
Jazz y poesía. Continuará.
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